Fundación Amén Comunicaciones2023-07-172023-07-172023-03-10http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/78https://drive.google.com/file/d/17xEcVo6iUV8UzU195XSmMuZ6zDPjwZS2/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura de hoy tomada del capítulo 37 del libro del Génesis, nos pone de manifiesto la providencia de Dios, que dirige los acontecimientos humanos, incluso aquellos que nos parecen malos y negativos, para el cumplimiento de sus planes de salvación. Jacob llamado también Israel, sentía predilección por José, el hijo que le había nacido en ancianidad y de esa predilección se manifiesta, a través de la túnica talar de largas mangas, que poseía José y que era propia de las personas distinguidas; esta y otras circunstancias como los sueños que tenía José, movieron a envidia a sus hermanos, pues resulta que el Génesis nos cuenta, que José es enviado por su padre, para cerciorarse del estado en que se encuentran sus otros hermanos mayores. Recorre un largo camino desde Hebrón a Dathan y al divisarle a distancia sus hermanos, por envidia maquinan su muerte; lo venden como esclavo a unos comerciantes madianitas y será conducido al país de Egipto y paradójicamente, Dios se sirve de esta circunstancia para encumbrar a José, como el segundo en el imperio egipcio después del faraón; resulta que José, que ha sido vendido como esclavo a los madianitas por sus propios hermanos, será más tarde el salvador, no solamente de su familia, sino de su pueblo y la tierra de Egipto donde llegará José, será el lugar donde se asentarán las tribus israelitas, precisamente por la benevolencia de José, que convierte a Egipto en cuna del pueblo elegido. Pero más allá de toda esta realidad, hagamos eco del precioso salmo responsorial, cuando afirma: “Recordad las maravillas que hizo el Señor”, las hizo sobre José más allá de las envidias humanas, las ha hecho sobre miles de hombres justos, que incomprendidos y perseguidos, luego han sido redimidos y exaltados y han sido instrumentos de Dios. Hagamos una transposición a partir de esta primera lectura y miremos como en la imagen evangélica de la viña, está precisamente la imagen o el símbolo de la predilección de Dios por el pueblo de Israel que es su viñedo, su finca preferida; de hecho nos dirá el evangelio de san Mateo, que la viña había sido rodeada de una cerca, se había cavado en ella un lagar, se había construido la casa del guarda; tenía todo para ser una hermosa finca y se había dado en arriendo a unos trabajadores, cuando el dueño de la viña el mismo Dios, se había marchado de viaje. Nos muestra aquí el texto evangélico a través de esta parábola, como falló la fe del pueblo de Israel, en quién tenía que poner su apoyo fundamental, el Señor, cuando había mandado primero criados, los profetas y luego el hijo del dueño de la viña Jesús, y él simplemente por envidia de que tenía una viña bonita, lo apalearon, lo mataron y se adueñaron de la viña. Hoy nosotros reconocemos, que el ser humano por envidia es capaz de lo peor, hoy si me lo preguntan de manera directa, ¿cuál fue la causa humana por la que Jesús muere en una Cruz? más allá de que fuera el plan providente de Dios, para salvar a los hombres y redimirlos de sus pecados, tendremos que decir que la causa puramente humana, fue la envidia del sumo sacerdote, del sanedrín judío, de los mismos fariseos, de la institución política o religiosa de Jerusalén, que veían en Jesús un adversario; no soportaban el mensaje nuevo que Él anunciaba y sobre todo no soportaban que Jesús fuera acogido, escuchado, valorado y amado por la multitud del pueblo sencillo. Desde que el hombre es hombre y desde que el mundo es mundo, siempre ha existido la envidia, y Jesús dirigiendo está parábola de la viña, precisamente a los fariseos y a los sumos sacerdotes que se sienten aludidos, ellos buscan la manera de echarle mano a Jesús, pero no lo hacen porque temen a la gente que tienen a Jesús como un verdadero y grande profeta. Hoy reconozcamos como dice el evangelista Mateo, “La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular que sostiene el edificio de la vida” y hoy reconozcamos también, que la vida por ser trabajadores en la viña del Señor, nos lleva a dar frutos. Te pregunto ¿Si hoy murieras, tus frutos son abundantes para entregarle al Señor dueño de la viña? ¿hay frutos de justicia, hay frutos de amor, frutos de servicio en tu vida? o, por el contrario, ¿hay frutos amargos, no hay uvas sino agrazones, uvas amargas, de envidias, ambiciones, egoísmos, rencores, orgullos, codicias humanas? Piénsalo, la vida no es tan larga y hoy a partir de este texto evangélico, aprende a no envidiar a nadie y aprende a dar frutos como lo pide el Señor. Que el buen Dios bendiga tu vida, que la haga generosa en frutos de amor y justicia para los demás y te bendigo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. AménREFERENCIA BIBLICA DEL EVANGELIO Mateo 21, 33-43. 45-46 Lectura del día de hoy Lectura del libro del Génesis. 37, 3-4. 12-13a.17b-28 Israel amaba a José más que a todos los otros hijos, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo. Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre. Israel dijo a José: «Tus hermanos deben de estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos». José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos y, antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían unos a otros: «Ahí viene el soñador. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en qué paran sus sueños». Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo: «No le quitemos la vida». Y añadió: «No derramen sangre; échenlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongan las manos en él». Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre. Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica, la túnica con mangas que llevaba puesta, lo cogieron y lo echaron en un pozo. El pozo estaba vacío, sin agua. Luego se sentaron a comer y, al levantar la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto. Judá propuso a sus hermanos: «¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pongamos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra». Los hermanos aceptaron. Al pasar unos mercaderes madianitas, tiraron de su hermano; y, sacando a José del pozo, lo vendieron a unos ismaelitas por veinte monedas de plata. Estos se llevaron a José a Egipto. V/. «Palabra de Dios». R/. «Te alabamos Señor». Salmo del día de hoy Salmo 105 (104), 16-17. 18-19. 20-21 R/. Recuerden las maravillas que hizo el Señor. Llamó al hambre sobre aquella tierra: cortando el sustento de pan; por delante había enviado a un hombre, a José, vendido como esclavo. R/. Le trabaron los pies con grillos, le metieron el cuello en la argolla, hasta que se cumplió su predicción, y la Palabra del Señor lo acreditó. R/. El rey lo mandó desatar, el Señor de pueblos le abrió la prisión, lo nombró administrador de su casa, señor de todas sus posesiones. R/. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según San Mateo 21, 33-43. 45-46 En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchen otra parábola: “Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciendo: ‘Tendrán respeto a mi hijo’. Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: vengan, lo matamos y nos quedamos con su herencia’. Y agarrándolo, lo sacaron de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”». Le contestan: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No han leído nunca en la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”? Por eso les digo que se les quitará a ustedes el Reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos». Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta. V/. «Palabra del Señor». R/. «Gloria a ti Señor Jesús».EvangelioBibliaSan MateoEnvidiaMisiónMuerte¡Envidia!