Fundación Amén Comunicaciones2024-08-142024-08-142024-08-03http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/641https://drive.google.com/file/d/1EBGxRj5MfSkqG7i_OxpCaXXvwUdnglW8/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Nunca olvidemos que el evangelio nació, se anunció y se propagó en medio de las persecuciones, nunca olvidemos que la Iglesia Católica nace a partir de la sangre derramada de numerosos mártires. Este es el origen de la Iglesia en su mirada más pura, en su fuente más original. Hoy reconocemos a partir de la lectura de Jeremías, cómo este profeta es perseguido por los suyos, por anunciar un mensaje que no quería escuchar el pueblo de Israel. De hecho, Jeremías responde a los príncipes y al pueblo: “Dios me ha enviado a profetizar contra este templo y esta ciudad las palabras que han oído, y pide que ustedes enmienden su conducta, que rectifiquen sus acciones, que escuchen la voz de Dios, y sólo así Dios se arrepentirá de la amenaza que ha pronunciado contra ustedes”. Jeremías reconoce que este mensaje es ingrato y que muchos lo rechazan, hoy diríamos, vive matoneo de parte de los suyos, pero él, con gran coraje como profeta, les dice: “Yo, por mi parte estoy en sus manos, hagan de mí lo que mejor les parezca, pero sépanlo bien, si ustedes me matan, se echarán a la espalda sangre inocente, y no solamente sobre ustedes, sino sobre esta ciudad y sobre sus habitantes”. Hoy reconocemos la necesidad de tantos profetas, que hablen al hombre del siglo XXI, anuncien el amor de Dios, pero también denuncien la vida pagana, la vida de engaño, la vida de vanidad y mentira en la que viven muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo. Pero el martirio no queda simplemente reflejado en Jeremías, lo encontramos también en el evangelio de hoy, tomado del capítulo 14 de san Mateo, que nos habla precisamente del martirio de Juan el Bautista, cómo Herodes ante la pretensión de Salomé y de su misma madre, Herodías, accede en medio de una fiesta y bajo los efectos del licor, a entregarle en bandeja de plata, la cabeza del gran profeta, Juan el Bautista. En el fondo descubrimos una realidad, la Iglesia sólo crece con el testimonio de esos mártires; y es que, si vemos la etimología de la palabra martirio, viene del griego martyria, (que significa precisamente ser testigos, dar testimonio de la vida nueva de Jesús). Pero el martirio no solamente lo vivió en el antiguo testamento, Jeremías, en el puente entre el nuevo y el antiguo testamento, Juan el Bautista, sino que, al comienzo del nuevo testamento, lo vive el mismo Jesús. La vida de Jesús como hombre, es la vida de un fracasado; de hecho, sus paisanos de Nazaret, se escandalizaban de Él, sus familiares y cercanos pensaban que estaba loco, los maestros y los fariseos lo declaraban endemoniado, los responsables del culto en el templo de Jerusalén lo veían como un peligroso revolucionario religioso, y los que más lo entendían, el pueblo sencillo, lo asimilaban a un profeta, al estilo de Elías, de Jeremías en la primera lectura, o de Juan el Bautista en el evangelio de hoy. Sin embargo, ninguno de ellos, ni sus propios apóstoles que se peleaban por los primeros puestos, tuvieron la capacidad de reconocer la esencia, la grandeza y la gloria divina que había detrás de la humanidad de Jesús. Hubo un atisbo de luz divina en la persona de Pedro, cuando le dice a Jesús: “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios bendito, pero se necesitará la plena luz de la Pascua, que brota después de la resurrección de Cristo, para que sus discípulos, los familiares y muchos de alguna manera, salgan del malentendido sobre la persona de Jesús y lo descubran como el Mesías, el salvador enviado por Dios”. Toda esta relación de personajes, Jeremías en la primera lectura, Juan el Bautista en el evangelio de hoy y Jesús en la reflexión que presentamos, nos muestra que no hay verdadero anuncio del evangelio, sin cruz, sin sufrimiento, sin persecución, sin martirio, a veces de sangre, a veces martirio moral por acusaciones y calumnias dolorosas. Hoy si te llamas cristiano, no te acobardes, por el contrario, descubre, que sigues a un ajusticiado injustamente, a un crucificado siendo inocente, y que la vida de la Iglesia se ha construido y la fe de la Iglesia se ha dado a partir del testimonio de numerosos hombres y mujeres, que han derramado su sangre, que han vivido terribles persecuciones, grandes incomprensiones, envidias innecesarias, y todo por ser fieles a la causa del evangelio. Hoy te lo aclaro, no sientas que ser cristiano es dormir sobre cómodos almohadones, es vivir del aplauso y el reconocimiento de los demás; no se es verdadero discípulo de Jesús, si no con el testimonio de la entrega de la vida, llena de incomprensiones, con el testimonio del martirio personal que tenemos que dar cada día de nuestra vida. Que el Señor te fortalezca, te de valor y coraje para anunciar su nombre con tu familia, con tus amigos, en tu trabajo, en la sociedad, y te bendigo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 14, 1-12 Lectura del día de hoy Jr 26,11-16.24: Ciertamente me ha enviado el Señor a vosotros, a predicar estas palabras. En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los príncipes y al pueblo: -Este hombre es reo de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como lo habéis oído con vuestros oídos. Jeremías respondió a los príncipes y al pueblo: -El Señor me envió a profetizar contra este templo y esta ciudad las palabras que habéis oído. Pero ahora enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, escuchad la voz del Señor vuestro Dios; y el Señor se arrepentirá de la amenaza que pronunció contra vosotros. Yo por mi parte estoy en vuestras manos: haced de mí lo que mejor os parezca. Pero sabedlo bien: si vosotros me matáis, echáis sangre inocente sobre vosotros, sobre esta ciudad y sus habitantes. Porque ciertamente me ha enviado el Señor a vosotros, a predicar a vuestros oídos estas palabras. Los príncipes del pueblo dijeron a los sacerdotes y profetas: -Este hombre no es reo de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor nuestro Dios. Entonces Ajicán, hijo de Safán, se hizo cargo de Jeremías, para que no lo entregaran al pueblo para matarlo. Salmo del día de hoy Salmo (69) 68,15-16.30-31.33-34: Escúchame, Señor, el día de tu favor. Arráncame del cieno, que no me hunda, líbrame de los que me aborrecen y de las aguas sin fondo. Que no me arrastre la corriente, que no me trague el torbellino, que no se cierre la poza sobre mí. Yo soy un pobre malherido, Dios mío, tu salvación me levante. Alabaré el nombre de Dios con cantos, proclamaré su grandeza con acción de gracias. Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. Evangelio del día de hoy Mt 14, 1-12: En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes: -Ese es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los Poderes actúan en él. Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Felipe; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: -Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista. El rey lo sintió; pero por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.Anunciar el nombre de JesúsAnuncio del EvangelioEntrega de la vidaFracasoMártiresTestimonioTriunfoVerdadero discípulo de JesúsBibliaEvangelio¡El creyente, triunfa desde el "fracaso"!Fracaso - esperanza