Fundación Amén Comunicaciones2025-09-112025-09-112025-08-11http://168.231.65.82:4000/handle/123456789/1025https://drive.google.com/file/d/1VQYyH491ZD9h2Ljo9ljELlCCuvphLm8s/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Seguir el proyecto de Dios! La primera lectura tomada del Libro del Deuteronomio en el capítulo 10, nos habla de cómo Moisés va guiando a su pueblo y les coloca como exigencia suprema: ¡Amar a Dios con todo el corazón! “He aquí lo más importante, si no hay ese amor y temor de Dios que significa respeto, reconocimiento a la grandeza de Dios, no se podrá ser un verdadero israelita”. Amar a Dios significa seguir sus caminos, obedecer sus mandatos, de alguna manera guardarlos en el corazón. Pero para ello se necesita también circuncidar el corazón, esto es, no dejarlo endurecer. Esta circuncisión que se aplicaba de manera material cuando un niño, un bebé iba a ser consagrado a Dios, nos habla también en un sentido espiritual la circuncisión del corazón, como abrir el mismo en docilidad a la voluntad de Dios y especialmente a tres grupos de personas que en la mentalidad bíblica eran las más desvalidas, las más débiles, las más necesitadas: los niños huérfanos, las mujeres viudas y los forasteros y emigrantes. Es que en el fondo es recordar que Israel, el pueblo de Dios, en su momento fue emigrante en Egipto. Y si Dios tuvo compasión de su pueblo, lo acompañó con mimos, con detalles, con cariños, con solicitud ¿cómo ahora van a despreciar a los migrantes, a los forasteros, a los extranjeros? Esto nos habla a los tiempos de hoy y nos muestra cómo el pueblo de Israel está llamado también a acoger aquellos migrantes, aquellos extranjeros, muy a propósito de la guerra que ahora se libra entre Israel y Gaza, y como el Señor nos dice: “Si He sido compasivo contigo en distintos momentos de la historia, ¿cómo tú, no ser compasivo con tus semejantes y entender que ellos también son hijos de Dios?” Pero pasemos al evangelio de san Mateo, donde descubrimos o reconocemos el segundo anuncio de tres que hace Jesús sobre su propia Pasión, Crucifixión, Muerte y posterior Resurrección. De alguna manera, Jesús insiste en estos anuncios al grupo de los apóstoles porque sabe de la debilidad de sus corazones y sabe que ellos se van a escandalizar, a desanimar, a derrumbar emocionalmente cuando Él sea apresado, procesado, sentenciado a muerte, crucificado, ejecutado. Este segundo anuncio de la Pasión se da cuando Jesús camina a Jerusalén y Él sabe que esto, aunque duela, es el seguimiento del proyecto de Dios. En el propósito salvífico de Dios está que Él, de manera redentora, abrace la cruz y con ella redima al ser humano del pecado que a lo largo de la historia y de toda su vida ha cargado y pueda Él hacerse pecado permítanme la expresión para redimir a la humanidad de todo su pecado. En lo humano hoy no entendemos, en nuestra sociedad del bienestar, de la comodidad y del placer, no entendemos ninguna actitud de dolorismo, de sufrimiento, de pasión personal. Sin embargo, te pregunto ¿quién en la vida está libre de sufrir? El pobre sufre en su pobreza, pero créeme que el rico también sufre en su riqueza. El enfermo sufre en su enfermedad, pero créeme que el aliviado y el sano también sufre aún en su salud. El viejo sufre en su vejez, pero créeme que el joven en su juventud a veces puede sufrir más. Por eso no podemos renegar, escandalizarnos, mirar para otro lado cuando la vida nos presente cruz, pasión, situaciones de abandono. Es parte de la realidad existencial que todos vamos a vivir y parte, permítanme, de todo el misterio, la dinámica o la pedagogía pascual. Como dirá Jesús: “Si el grano de trigo al caer en tierra no muere, queda infecundo. Y sólo por la muerte de ese grano de trigo se engendrará una nueva vida”. Así ocurre con nosotros, si no pasamos por la pasión, la crucifixión espiritual y la propia muerte, no obtendremos, no trascenderemos a la vida nueva, a la vida en plenitud que el Señor nos propone. Finalmente, el evangelio coloca un añadido a propósito del impuesto o tasas que debían de pagarse al Imperio Romano. Jesús se lleva una base “si los romanos, siendo ciudadanos extranjeros, no pagan tributos a las autoridades judías, entonces un ciudadano judío, no debería de pagar tributo o impuesto a la autoridad romana”. Sin embargo, ante el reclamo de que algunos señalan “de que Jesús no paga las dos dracmas” (la moneda griega que debía de pagar como impuesto al emperador), simplemente le dirá al apóstol Pedro: “Ve al mar, echa el anzuelo, toma el primer pez que pique el anzuelo, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Tómala y paga a la autoridad romana el impuesto por mí y por ti”. En el fondo, aunque Jesús no se sentía obligado de hacerlo, lo hace simplemente para cumplir con el precepto como buen israelita, como buen judío. Hoy, recordamos la famosa expresión: “Dar a Dios lo que es de Dios y dar al César lo que es del César”. Son dos potestades la espiritual y la material, la eterna y la temporal. Son dos jurisdicciones distintas, pero Jesús, cumplidor de la ley judía, sabrá respetar la potestad humana y temporal, pero sabrá que el primer deber es con Dios, su Padre del cielo. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día y te conceda paz y fortaleza para cargar tu cruz de cada día. Y te bendigo, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 17, 22-27 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: del libro del Deuteronomio 10,12 -22 Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, ¿qué es lo que te exige el Señor, tu Dios? Que temas al Señor, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma, que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, y los mandatos que yo te mando hoy, para tu bien. Cierto: del Señor son los cielos, hasta el último cielo, la tierra y todo cuanto la habita; con todo, sólo de vuestros padres se enamoró el Señor, los amó, y de su descendencia os escogió a vosotros entre todos los pueblos, como sucede hoy. Circuncidad vuestro corazón, no endurezcáis vuestra cerviz; que el Señor, vuestro Dios, es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, fuerte y terrible; no es parcial ni acepta soborno, hace justicia al huérfano y a la viuda, ama al forastero, dándole pan y vestido. Amaréis al forastero, porque forasteros fuisteis en Egipto. Temerás al Señor, tu Dios, le servirás, te pegarás a él, en su nombre jurarás. Él será tu alabanza, él será tu Dios, pues él hizo a tu favor las terribles hazañas que tus ojos han visto. Setenta eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y ahora el Señor, tu Dios, te ha hecho numeroso como las estrellas del cielo.» Palabra de Dios, Te alabamos Señor Salmo de Hoy: Salmo (147)146, 12-13. 14-15. 19-20 Glorifica al Señor, Jerusalén. Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sion: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. Glorifica al Señor, Jerusalén. Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz. Glorifica al Señor, Jerusalén. Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos. Glorifica al Señor, Jerusalén. Evangelio de Hoy: Lectura del santo Evangelio según San Mateo 17, 22-27 En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: «Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día.» Ellos se pusieron muy tristes. Cuando llegaron a Cafarnaúm, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?» Contestó: «Sí.» Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?» Contestó: «A los extraños.» Jesús le dijo: «Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.» Palabra del Señor. Gloria a ti Señor JesúsAceptar la cruzCrucifixión espiritualDolorFrutoMuerteNo escandalizarseNo renegarSan MateoTrascenderVida nuevaVida plenaBibliaEvangelio¡Seguir el proyecto de Dios!Cruz