Fundación Amén Comunicaciones2025-06-202025-06-202025-06-15http://168.231.65.82:4000/handle/123456789/967https://drive.google.com/file/d/1h5UzdJCxySHIRXZxhZPoau1qUJQ8uQBc/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La Iglesia hoy celebra la Solemnidad de la Santísima Trinidad para recordarnos que nuestra fe religiosa es una fe trinitaria. De hecho, Jesús en la parte final del evangelio de san Mateo, envía a todos sus discípulos a que vayan por el mundo entero, bauticen y hagan nuevos discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Podemos distinguir de manera pedagógica que Dios Padre siempre ha estado en la historia del mundo, pero de manera preponderante como Creador del cosmos, Creador de la naturaleza, Creador del hombre. Dios Padre, en su providencia amorosa es Creador que también espira a los profetas del Antiguo Testamento y es la fuerza de amor que envía precisamente a su Hijo Jesucristo al mundo para mostrarnos un camino distinto, una forma diferente de vivir. Pero encontramos que ese Dios Padre es preponderante, no exclusivamente Creador, Dios Hijo es Redentor. Él vino en un momento puntual de la historia del mundo y de la historia humana para redimirnos de nuestros pecados, para pagar con el precio altísimo de su vida entregada, de su sangre derramada por el perdón y para el perdón de nuestros pecados, redimiéndonos de ellos y para darnos la salvación, la vida eterna, venciendo la muerte que hasta Cristo parecía que tenía un poder absoluto sobre la vida de todos los hombres y nos llenaba de gran motivo de tristeza y desconsuelo. Cristo Dios Hijo, es Redentor, porque nos salva de la muerte eterna y nos redime del pecado y de su fruto, precisamente la muerte del alma. Pero también hablamos en el misterio trinitario, de Dios Espíritu Santo, actúa con mucha fuerza en los profetas en el Antiguo Testamento, actúa como una presencia misteriosa en el fuego, en el viento, en las lecturas y pasajes veterotestamentarios, pero es sobre todo el protagonista en los tiempos de la Iglesia. Por eso podemos decir que después de la Ascensión del Señor, que justo celebramos por estos días y del envío del Espíritu Santo, la Iglesia es una Iglesia neumatológica. (La palabra neuma, Espíritu, soplo del griego, de allí también viene neumático, el que se llena con aire). Vivimos tiempos neumatológicos, tiempos del Espíritu Santo, y si Dios Padre del Antiguo Testamento es Creador hace dos mil años, Dios Hijo es Redentor y Salvador, Dios Espíritu Santo en los tiempos de la Iglesia y desde siempre ha santificado al hombre, es el Maestro interior que nos muestra la verdad plena enseñada por el Padre y ratificada por el Hijo. El Espíritu Divino es el Abogado que intercede por nosotros con gemidos inefables, inexpresables, cuando oramos, y sabe mejor que nosotros lo que debemos de pedir al Padre Dios. Hoy demos gracias y gloria a Dios, Uno y Trino, y siempre que nos santigüemos y digamos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, haciendo la señal de la cruz al iniciar o terminar la Eucaristía, al pasar frente a una iglesia o parroquia, al iniciar nuestra jornada de trabajo o antes de acostarnos y dormir, recordemos que la Trinidad es un misterio y un don de amor, de comunicación de vida divina y que a ejemplo de la Trinidad, nosotros estamos llamados a ser don de amor, regalo de ternura para los demás, y que cuando la Trinidad inhabita en nosotros hay esa comunicación permanente del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, según la doctrina famosa de la carmelita santa Isabel de la Trinidad, y recordamos que en Ella la Trinidad, está todo el poder de Dios, todo el amor de Dios, toda la misericordia de Dios y toda la vida nueva, la vida divina que Dios quiere comunicar al hombre. Qué fiesta litúrgica con carácter de solemnidad tan grande la que hoy celebramos, agradezcamos nuestra fe trinitaria, y siempre da gracias a Dios Creador por tu vida, por la tierra, por el macrocosmos y el universo. A Dios Hijo por redimir tu existencia, a Dios Espíritu Santo por guiar y ser ese Maestro interior que te conduce hacia el camino de la plena santificación. Que el Señor, el Dios Uno y Trino, te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Juan 16, 12-15 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Pr 8,22-31: Antes de comenzar la tierra, la sabiduría fue engendrada. Esto dice la Sabiduría de Dios: El Señor me estableció al principio de sus tareas al comienzo de sus obras antiquísimas. En un tiempo remotísimo fui formada, antes de comenzar la tierra. Antes de los abismos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas. Todavía no estaban aplomados los montes, antes de las montañas fui engendrada. No había hecho aún la tierra y la hierba, ni los primeros terrones del orbe. Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del Abismo; cuando sujetaba el cielo en la altura, y fijaba las fuentes abismales. Cuando ponía un límite al mar: y las aguas no traspasaban sus mandatos; cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a él, como aprendiz, yo era su encanto cotidiano, todo el tiempo jugaba en su presencia: jugaba con la bola de la tierra, gozaba con los hijos de los hombres. Salmo de Hoy: Salmo 8, 4-5.6-7.8-9: Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Todo lo sometiste bajo sus pies: rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Segunda Lectura: Rm 5, 1-5: A Dios, por medio de Cristo, en el amor derramado con el Espíritu. Hermanos: Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos: y nos gloriamos apoyados en la esperanza de la gloria de los hijos de Dios. Más aún, hasta nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce constancia, la constancia, virtud probada, la virtud, esperanza, y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 16, 12-15: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. El me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.» Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.Espíritu SantoFe religiosaFe trinitariaDios Espíritu Santo: santificadorDios Hijo: redentorDios Hijo: SalvadorDios Padre: CreadorDon de amorDon de comunicaciónDon de vida divinaMisterioSan MateoUno y trinoBibliaEvangelio¡En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!Santísima Trinidad