Fundación Amén Comunicaciones2024-08-302024-08-302024-08-27http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/665https://drive.google.com/file/d/1OqaDI8KRmCrs_pzsev8IiiNeI_DLZN62/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Seguimos con una meditación continuada que iniciamos el día de ayer, sobre el evangelio de san Mateo en el capítulo 23, donde Jesús, mientras fue misericordioso y totalmente compasivo y perdonador con la mujer adúltera, con el cobrador de impuestos, con los enfermos, con los pecadores en general, es totalmente severo, exigente y denunciador de la hipocresía y la falsedad de los fariseos de su tiempo. Una clase socio religiosa que fungía, que aparentaba ante los demás, ser observantes hasta el escrúpulo de los pequeños detalles, que las leyes de los rabinos, las escuelas rabínicas, hacían en desarrollo de entender, aplicar, interpretar y vivir mejor toda la Torá judía y el mensaje de los profetas. Los fariseos de hace 2000 años, también los hay en el siglo XXI, y los habrá en el futuro, porque es parte de la condición humana, a veces fingir y fungir lo que no somos. Hoy a propósito de los fariseos de ayer y de siempre, te propongo siete características, siete condiciones de lo que es una persona farisea y vamos a analizarnos en ellas, para saber si vivimos con integridad, con sinceridad o por el contrario tenemos poco o mucho de fariseos. Primera condición de los fariseos de siempre, son personas que les encanta juzgar a los demás, juzgar de todo y de todos, sentirsen jueces de los otros y de alguna manera ponersen en una condición moral superior, como que fueran distintos, estuvieran vacunados frente a aquello que juzgan, cuestionan y critican. En una segunda condición, los fariseos de todos los tiempos se escudan en el cumplimiento de la ley, de la norma hasta el detalle, de la casuística, son legalistas y cositeros, esto es, pegados de cositas y se dicen cumplidores, fieles hasta el escrúpulo de lo que manda la ley, pero violan el espíritu de la ley que es lo importante. Hoy reconozcamos, si somos de aquellos legalistas, cositeros de formalidades, de exterioridades, pero faltando a lo esencial, el amor y la justicia, esto es, filtramos el mosquito, pero dejamos pasar el camello. En una tercera condición de los fariseos de todos los tiempos, hablan con una superioridad moral y doctrinal. Se sienten que pueden juzgar de todo y de todos, que nadie los puede juzgar a ellos, se colocan de alguna manera en un trono donde se sienten dueños de la moral y la verdad; todo lo hacen mostrándosen implícitamente como distintos, mejores y superiores a los demás. Los asiste supuestamente una verdad revelada, son pequeños dioses en esta tierra, escriben artículos, sacan libros, hacen comentarios periodísticos, todo lo pueden juzgar, pero que nadie se atreva a juzgarlos sobre su vida y sobre las verdades que ellos dicen tener. En una cuarta condición del fariseísmo de todos los tiempos, está el cuidado hasta el extremo de las formas, de las apariencias, del privilegiar lo externo más no lo interno, darle importancia a la forma, pero no al fondo. Cuántas veces cumpliendo la ley, se viola su espíritu, y cuántas veces nosotros decimos por política de la empresa, porque el jefe no me deja, porque el horario es hasta esta hora y no puedo extenderme, no hacemos la caridad, no prestamos un servicio, no servimos a nadie, y mirando simplemente formalidades, legalismos, reglamentos y decretos que se sacan a conveniencia del gobernante de turno, nos excusamos para servir, ayudar a los demás. En una quinta condición de los fariseos de todos los tiempos, les encanta a estas personas, la ostentación, las reverencias humanas, los honores en banquetes, en la calle, en las fiestas, alardear del conocimiento que poseen, de las riquezas, de la moral y la virtud que los acompaña. Cuánta vanidad hay hoy en nuestro mundo y cuántas tonterías hacemos, por ganar un poco de reconocimiento, de likes, de seguidores, de aprobación digital en redes sociales, simplemente esclavos de la vanidad, de la imagen y de lo que los demás digan, piensen, opinen sobre nosotros, olvidando que no hay nada más efímero que el aplauso que dura fracción de segundo, lo que dura que dos palmas de las manos se choquen momentáneamente. En una sexta y penúltima condición de los fariseos, como señala el evangelio de hoy, está la hipocresía, la incoherencia, la inconsistencia en la vida de ellos; hablan de una manera, pero actúan de otra completamente distinta. Cuánta gente habla a veces de gobernantes y políticos, que dicen defender los pobres, pero viven en lujos; hablan de austeridad, pero despilfarran, hablan de opositores políticos como corruptos, pero ellos ganan en corrupción a sus opositores políticos. Es la pura hipocresía de la condición humana, cuando criticamos a los demás, no porque seamos superiores moralmente, sino porque con secretas envidias, deseamos lo de los demás: el poder, el reconocimiento, la autoridad, la riqueza de los otros, y al final terminamos siendo peores, que aquellos que decimos cuestionar, criticar o aún corregir. En una séptima y última condición universal de los fariseos de todos los tiempos, está una expresión de Jesús cuando los llama: “Guías ciegos que inducen a otros al error”. Se presentan como maestros, como líderes, como jefes, como modelos de vida; (modernamente diríamos, como influenciadores), pero su vida está llena de falsedades y de equívocos, y muchos ingenuos incautos, los siguen creyendo equivocadamente que son modelos de vida a seguir, cuando su vida personal, su vida privada, su vida familiar, es sencillamente un fiasco. Concluyamos con una invectiva que encontraremos en un evangelio de esta semana, cuando Jesús a los fariseos los llama: “Sepulcros decorados o tumbas blanqueadas”, que por dentro están llenos de podredumbre, la podredumbre propia de la muerte, de la carne que se corrompe, pero por fuera se está acicalado, decorado, bien presentado. Qué invectiva, que critica tan fuerte la de Jesús, que señalamiento tan duro, que reproche tan fuerte el que realiza al mundo de los fariseos; tú y yo, lejos de pensar qué bueno que este evangelio lo escuche mi cuñada, mi suegra, mi vecina, mi hermano, ¿lo estás escuchando tú?, y piensa si vives una religión, una relación con Dios sincera o una relación con Dios a la manera en que la vivían los tristes fariseos. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 23, 23-26 Lectura del día de hoy 2Ts 2, 1-3a.14-17 Conservad las tradiciones que habéis aprendido. Os rogamos, hermanos, a propósito de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por alguna revelación, rumor o supuesta carta nuestra, como si el día del Señor estuviera encima. Que nadie en modo alguno os engañe. Dios os llamó por medio de nuestro Evangelio para que lleguéis a adquirir la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así, pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta. Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha regalado un consuelo eterno y una esperanza dichosa, consuele vuestros corazones y os dé fuerza para toda clase de palabras y obras buenas. Palabra de Dios Salmo del día de hoy Salmo 95, 10.11-12a.12b-13 ℟. Llega el Señor a regir la tierra. Decid a los pueblos: «El Señor es rey: él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente». ℟ Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos. ℟ Aclamen los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad. ℟ Evangelio del día de hoy Mt 23, 23-26 Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello. En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro y así quedará limpia también por fuera». Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.Ay de ustedesCumplimiento de la leyEscudarseFariseosLeyesJuzgar a los demásHablar con superioridad moralHablar con superioridad doctrinalVivir en relación sincera con DiosBibliaEvangelio¡Fariseos!Características de los fariseos