Fundación Amén Comunicaciones2026-01-252026-01-252026-01-11https://repositorioamencomunicaciones.com/handle/123456789/1195https://drive.google.com/file/d/186HwTLp8ARIl4zwDvL90BX2WeZHSUruP/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Pasó su vida haciendo el bien! Con el carácter de fiesta litúrgica, celebra hoy la Iglesia el Bautismo del Señor, que cierra el llamado tiempo de Navidad que se había iniciado el pasado 25 de diciembre. Este tiempo litúrgico de la Navidad, repetimos, es clausurado con el Bautismo del Señor, una palabra que significa “inmersión” y en el fondo es sumergirnos en la muerte de Jesús para el perdón de nuestros pecados y para resucitar a una vida nueva, a la verdadera vida con Jesús. Reconocemos que la Navidad, que es la manifestación de Cristo en humildad en el pesebre de Belén, la Epifanía, que es la manifestación universal de Cristo a todos los pueblos gentiles significados en los tres sabios o magos de Oriente y el Bautismo, que es la manifestación absoluta y plena de la divinidad de Cristo. Estas tres Fiestas: Navidad, Epifanía y Bautismo nos muestran una sola realidad, la divinidad de Jesús, en cuya fiesta hoy reconocemos un evangelio trinitario donde el Padre revela que Jesús es su Hijo y lo unge con el Espíritu Santo, el Espíritu Divino. ¿Cómo entender toda esta realidad? Reconocemos que Cristo, el Ungido con la fuerza del Espíritu Santo, escoge un camino de kénosis. Expliquemos esta palabra abajamiento, anonadamiento, humillación, humildad, escoge este camino de kénosis para asumir la fragilidad y la debilidad humana. Y Jesús escoge este camino para cargar sobre sí el pecado del mundo y para hacerse solidario con los hombres. Pero también en el evangelio de hoy reconocemos la voz del Padre Dios, que es como una teofanía o manifestación gloriosa de Dios, donde el Padre, hablando de Jesús, dirá: “Este es mi Hijo amado, este es mi Hijo predilecto en quien tengo mis complacencias”. Y luego de estas palabras vendrá el descendimiento del Espíritu Santo con la sutileza, con la suavidad con la que vuela, desciende y llega a tierra el vuelo de una paloma. No hablamos pues, del Espíritu Santo significado con la paloma, sino con el vuelo suave, sutil de una paloma con esa suavidad, delicadeza desciende el amoroso Espíritu Divino sobre nuestra vida. Y así se da testimonio de la Trinidad sobre la divinidad de Jesús. Pero hagamos aplicación práctica para nuestra vida a propósito de esta fiesta litúrgica del Bautismo del Señor, que repetimos, cierra el llamado tiempo de la Navidad que abrimos el pasado 25 de diciembre. Primera aplicación práctica para nuestra vida. Tú y yo, en nuestro bautismo, fuimos unidos de un modo profundo y para siempre con Jesús. Al ser bautizados, fuimos sumergidos en el misterio del poder de Cristo, su muerte, que es fuente de vida para nosotros, para participar de su Resurrección, que nos hace renacer a una vida nueva como hijos de Dios. Esto no son sólo palabras, sino que describen la potencia, el poder de transformación y de renovación que ocurre en millones de personas al ser bautizadas, aunque estén muy pequeñas y se siembra para siempre, para siempre la vida divina, se infunde la vida de Dios en estas personas bautizadas. Por eso, el sacramento más grande en la Iglesia es el bautismo, que nos permite participar de la vida de Dios, de divinizarnos un poco, permítanme la expresión y de hacernos de la familia de Dios, hijos de Dios por adopción. Pero hay una segunda consecuencia práctica. Somos liberados del pecado original, nos convertimos en hijos de Dios por adopción y en miembros del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia. Y así, libres del pecado de origen, hijos adoptivos de Dios y miembros vivos del Cuerpo de la Iglesia, estamos llamados a vivir una vocación de santidad, de vida en justicia y a heredar en el futuro la vida en plenitud que ya nos ha abierto la Resurrección de Cristo. ¡Esto es tan bonito! Y reconocemos que Jesús es el centro de nuestra vida, que Jesús es el lleno del Espíritu del Padre, que estamos llamados a escucharlo y obedecerlo y que solamente en Él encontramos palabras de vida eterna. En una tercera enseñanza reconocemos, que este gran don de la vida divina se nos da como semilla del gran árbol de la vida en Dios y que vamos tomando conciencia progresiva con el paso de los años, con la participación en la vida sacramental, la Eucaristía especialmente, con la meditación de la Palabra Divina, repetimos, tomamos conciencia progresiva en el paso de los años, de la maravilla de la vida de Dios. Y debemos agradecer, alimentar, acoger y fortalecer esta vida divina. Por eso graba en vídeo está muy bien cuando el sacerdote a tu hijo, tu hija le diga: “yo te bautizo, yo te baño, yo te sumerjo en la vida divina del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Agradece y valora ese día inmenso del bautismo, más allá de la ceremonia social, vive la ceremonia sacramental. Recuerda que han sido perdonados tus pecados, que eres ya miembro de la Iglesia y que eres hija, hijo de Dios, renovado y libre por la fuerza del Espíritu Santo. Terminemos diciendo con la segunda lectura de hoy que, como Jesús, según nos relata Hechos de los Apóstoles, capítulo 10: “Ungido, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, pasó su vida haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él”. Este es un verdadero programa de vida para todos nosotros como bautizados. Si me preguntas, padre Carlos, ¿qué te gustaría que te colocaran en la lápida al final de tu vida, allá en el cementerio? Te diré primero, no pido lápida porque pido ser cremado, como lo pedimos todos en mi familia, los cinco hijos, mi padre cremado, mi madre en algún momento, cuando muera, todos hemos pedido ser cremados y pediría en una pequeña inscripción que se pueda decir esta, sola palabra de mí, más allá de mis pecados y limitaciones: “Trató de pasar su vida haciendo el bien”, porque solo lo alcanzó plenamente Jesús. Pero tú y yo, como un verdadero programa de vida a partir de nuestro bautismo, que en nuestra lápida o en aquella pequeña piedrecita en el cenízaro, nos coloquen: “Tratamos más allá de nuestras debilidades, de hacer el bien a lo largo del paso de los años de nuestra vida”. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 3, 13-17 Lecturas del día de Hoy: Primera lectura Is 42, 1-4.6-7: Así dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceara por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pabilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.» Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 29(28), 1a.2.3ac-4.3b.9b-10 El Señor bendice a su pueblo con la paz. Hijos de Dios, aclamad al Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor, postraos ante el Señor en el atrio sagrado. El Señor bendice a su pueblo con la paz. La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica. El Señor bendice a su pueblo con la paz. El Dios de la gloria ha tronado. En su templo un grito unánime: «¡Gloria!» El Señor se sienta por encima del aguacero, el Señor se sienta como rey eterno. El Señor bendice a su pueblo con la paz. Segunda Lectura: Hch 10, 34-38: Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo. En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: -«Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos. Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan pre­dicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.» Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según san Mateo 3, 13-17: Apenas se bautizó Jesús, salió del agua y vio que el Espíritu de Dios bajaba sobre él. En aquel tiempo, fue Jesús de Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba, disuadirlo, diciéndole: -«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?» Jesús le contestó: -«Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere. » Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: -«Éste es mi Hijo, amado, mi predilecto.» Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.AguaBautismoEspíritu SantoInfundirMisterio del poder de CristoSacramentoSan MateoUnidadVida de DiosBibliaEvangelio¡Pasó su vida haciendo el bien!Bautismo