Fundación Amén Comunicaciones2024-04-092024-04-092023-01-29http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/387https://drive.google.com/file/d/1JX-Jr8ERhVf7EyOvfrOfc8SvZkleC5gf/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Quizás el más impresionante Evangelio qué encontramos a todo lo largo del año litúrgico es el que nos presenta hoy Mateo en el capítulo 5, el inicio del llamado Sermón de la Montaña, con las bienaventuranzas o caminos de felicidad. Algunos autores afirman: “Si bien, el corazón del Evangelio es la obra de redención actuada por Cristo en la Cruz con su muerte y Resurrección, la síntesis de todo el mensaje de Jesús, en su vida, en el mundo, está contenida en estas bienaventuranzas”. Algunos afirmarán: “El corazón de la Biblia es el nuevo testamento, el corazón del nuevo testamento son los evangelios, el corazón del Evangelio es el Sermón del Monte capítulo 5, 6, 7 de Mateo, y el corazón del Sermón del Monte es el inicio de este discurso, las bienaventuranzas”. Pero al escucharla nosotros, generamos inquietudes en nuestro corazón. De alguna manera nos preguntamos ¿cómo puede ser dichosa una persona que sufre?, persecuciones, incomprensiones, hambre, injusticias. La verdad, es que Jesús no exalta la injusticia, el hambre, la pobreza, el dolor, perse (por sí mismo), Jesús entiende, que las situaciones humanas de dolor transforman el corazón de tal manera que lo hacen humilde y confiado totalmente en Dios. Y es precisamente esta humildad y confianza en Dios, la que hace que la vida sea bienaventurada, porque aprendemos como criaturas a poner toda nuestra vida y nuestra confianza en el Señor. Entre las ocho bienaventuranzas enunciadas, muchos expertos afirman que la más importante es la primera: dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Y es que la pobreza en el espíritu choca radicalmente con la lógica humana de nuestro mundo, mientras el mundo exalta: el éxito, el poder, la fama, los triunfos, la riqueza, el placer inmediato y a veces egoísta, la pobreza del espíritu nos habla de una vida sumida como entrega a los demás, de un hombre vaciado de sí mismo, de su soberbia personal, de un ser humano que camina en el desierto de la vida, solo, y radicalmente confiado en Dios. Esto choca de manera radical, de forma frontal, con la lógica del mundo, las revistas de hoy nos hablan: de las súper bellas, los súper ricos, los súper famosos en cine o televisión, los súper exitosos en el tenis, en el básquet, en el fútbol. Pero el mundo no nos habla de los que están solos, de los que se sienten decepcionados, de los que han trabajado anónimamente sirviendo a los demás, y quizás han vivido ingratitudes. Jesús, por el contrario, en el Evangelio, siendo un verdadero judío marginal de la sociedad de su tiempo e invitándonos a nosotros a tomar distancia crítica frente a los valores arribistas de nuestra sociedad, nos invita a valorar a los pequeños y simples de corazón. Podemos concluir diciendo: que ciertamente, no es que Jesús exalte el dolor o el sufrimiento, no. Él exalta es la actitud, que en el corazón, ese dolor o sufrimiento generan, haciéndonos más humildes, más serviciales, más confiados en Dios, menos llenos de nosotros mismos. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 5, 1-12a Primera lectura del día de hoy Lectura de la profecía de Sofonías (2,3;3,12-13): Buscad al Señor los humildes de la tierra, los que practican su derecho, buscad la justicia, buscad la humildad, quizá podáis resguardaros el día de la ira del Señor. Dejaré en ti un resto, un pueblo humilde y pobre que buscará refugio en el nombre del Señor. El resto de Israel no hará más el mal, no mentirá ni habrá engaño en su boca. Pastarán y descansarán, y no habrá quien los inquiete. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 146/ 145,7.8-9a.9bc-10 Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos V/. El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R/. Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos V/. El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos. El Señor guarda a los peregrinos. R/. Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos V/. Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sion, de edad en edad. R/. Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos Segunda lectura del día de hoy Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,26-31): Fijaos en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor. A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención. Y así —como está escrito—: «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor». Palabra de Dios, te alabamos Señor. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12a: En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo». Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.BienaventuranzasCaminos de felicidadCorazón confiado a DiosCorazón humildePequeños de corazónPobres en el espírituReino de los cielosSimple de corazónSituaciones humanas de dolorBibliaEvangelio¡El camino paradójico de las Bienaventuranzas!