Fundación Amén Cominicaciones2023-10-132023-10-132023-09-07http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/110https://drive.google.com/file/d/19PPzhrISjc1rvQdVZ9NyAezWqImVfog7/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Jueves 7 de septiembre. Nos impresiona el mensaje del apóstol Pablo en la primera lectura, cuando dice a los habitantes de Colosas (los colosenses): “No dejamos de orar por ustedes y de pedir que consigan un conocimiento perfecto de la voluntad de Dios, obrando cada día en la vida con toda sabiduría e inteligencia espiritual”. Eso es lo que debemos de hacer cada uno de nosotros, pedir cada día sabiduría e inteligencia espiritual. Es que he visto la sabiduría humana, la sabiduría y el conocimiento de las ciencias sociales, ciencias naturales, ciencias exactas, ciencias humanas; pero he visto que paradójicamente, hombres o mujeres muy talentosos y brillantes en sus empresas, no saben vivir con sabiduría ni dirigir la empresa más importante que tienen entre manos, su propia vida. Hoy se nos invita a vivir con sabiduría e inteligencia espiritual, la existencia, la vida de familia, la vida con Dios. Continuará el apóstol Pablo diciendo: “De esa manera su conducta será digna del Señor, agradándole en todo, fructificando en todas las obras buenas en que nos empeñemos, y creciendo en el conocimiento de Dios, fortalecidos según el poder de su gloria, para soportar con paciencia y con magnanimidad las dificultades que podamos tener”, y concluirá diciendo: “Él nos ha sacado de la oscuridad, de las tinieblas y su dominio y nos ha llevado al reino de su Hijo, el reino de su amor, por cuya sangre derramada en la cruz, hemos recibido la redención”, (esto es, el perdón de nuestros pecados). Pero pasemos al evangelio de hoy, y descubramos en este pasaje de la pesca abundante y milagrosa, como la gente se agolpa alrededor de Jesús, en una personalidad que resultaba carismática, atractiva, si se quiere fascinante. Descubramos cinco momentos en este evangelio, que sirven para aprender de la vida de Jesús en nuestra vida. El primer momento es como Jesús llama a Pedro a remar mar adentro y a echar la red para obtener pesca. Hoy siente que Jesús te invita, a remar a lo profundo de tu alma, a mirarte con hondura en tu ser, a tener más conciencia de la vida divina que habita, que mora en ti y a echar la red, (esto es, a cumplir la misión, el sueño que Dios desde siempre ha tenido para ti). Pero viene un segundo momento y son las objeciones humanas de Pedro, pero también su lucha interior por confiar en la Palabra de Jesús. Es que tú y yo, todos somos un poco Pedros o Pedras permítanme la expresión, porque nuestra vida transcurre entre la racionalidad que presenta objeciones humanas continuas al actuar de Dios, como lo hizo el apóstol Pedro: Ya hemos intentado pescar y no hemos conseguido nada”. Pero también la confianza en su palabra, cuando Pedro le dice: “Aunque hemos bregado toda la noche, y no hemos pescado nada, confiando en tu palabra, creyendo en tus promesas, volveré a echar las redes”. Esa es la vida nuestra, y no sólo la del apóstol Pedro, esa batalla interior, entre los miedos, las racionalidades humanas y la plena confianza en Dios que rompe toda lógica de los hombres. En un tercer momento encontramos el milagro obrado, la redada inmensa de peces conseguida. Cómo ellos se sienten desbordados y la red está a punto de reventarse, hasta el punto de que tienen que pedir ayuda a sus compañeros Santiago y Juan, (hijos de Zebedeo) para que les ayuden a arrastrar la barca con la red repleta de peces hasta la orilla, hasta la playa. Milagros hay en nuestra vida, a veces no los reconocemos porque nos falta la mirada profunda del corazón. Cada amanecer es un milagro, cada día nuevo en nuestra existencia es un milagro, cada vez que vemos que el amor florece, es un milagro de Dios en el corazón humano. Son milagros cotidianos, pero estamos tan atareados, tan confundidos y angustiados en conseguir, en acumular, en atesorar, en trabajar, que se nos olvida tomar conciencia de que la vida personal es un milagro diario de Dios para nosotros. En un cuarto momento, ante semejante milagro, Pedro se postra a los pies de Jesús, se siente desbordado, pequeño, pecador, insignificante; lleno de estupor Igual que los apóstoles Santiago y Juan, no atinan a reconocer la fuerza de Jesús, tan discreto en sus palabras y tan poderoso en sus acciones. ¡Cuántas veces nosotros sentimos en nuestra vida la pequeñez interior ante la grandeza del don de Dios! Hoy, como Pedro, aprendamos también en nuestra habitación, a postrarnos, (esto es, la cabeza colocada al suelo, el cuerpo horizontalmente puesto frente a la grandeza de Dios), y decirle con humildad y con verdad, Señor, soy un pecador, Señor, reconozco tu poder, Señor, sólo hay frutos en mi vida, sólo hay pesca abundante si tú lo permites. Terminamos nuestra reflexión con un quinto momento, cuando Jesús da la misión a Pedro de superar los miedos. En efecto, le dice: “No temas”, y le da la tarea de ser de ahora en adelante ¡pescador de almas, pescador de hombres! Nos dice finalmente el evangelio, que los discípulos Pedro, Santiago y Juan, sacaron las barcas del mar y dejándolo todo, siguieron a Jesús. Tras sus huellas cumplieron la misión de soñar una sociedad, un mundo nuevo, hombres y mujeres nuevos. Hoy Jesús nos dice a cada uno de nosotros: “No temas”, más allá de tu profesión, más allá de tu afán de tener un mejor carro, un apartamento más grande, no sé, dónde pasar unas vacaciones; tu vida, la misión de tu vida es más alta y más grande, la de ser pescador de almas, sembrador en una sociedad de ciegos, de sordos, de mudos, de esclavos. Llevar un mensaje de libertad a tantos encadenados que piensan erróneamente, que la felicidad está en las cosas exteriores, en las realidades del mundo. Gracias Señor por este evangelio, danos luz para interiorizarlo en nuestro corazón y bendícenos en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 5, 1-11 Lectura del día de hoy De la carta del apóstol san Pablo a los colosenses 1,9-14: Hermanos: Desde que nos enteramos de vuestra conducta, no dejamos de rezar por vosotros y de pedir que consigáis un conocimiento perfecto de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia espiritual. De esta manera vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificaréis en toda clase de obras buenas y aumentará vuestro conocimiento de Dios. El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría dando gracias a Dios Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo (98) El Señor da a conocer su victoria. El Señor da a conocer su victoria revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y de su fidelidad en favor de la casa de Israel. El Señor da a conocer su victoria. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera, gritad, vitoread, tocad. El Señor da a conocer su victoria. Tocad la cítara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de trompas aclamad al Rey y Señor. El Señor da a conocer su victoria. Evangelio del día de hoy Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 5,1-11: En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: -Rema mar adentro y echad las redes para pescar. Simón contestó: -Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes. Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: -Apártate de mí, Señor, que soy un pecador. Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: -No temas: desde ahora serás pescador de hombres. Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.AlmaJesús enseñaJesús maestroMilagro diario de DiosPoder de DiosTrascenderVidaBibliaEvangelio¡Solo en Dios damos frutos!Misión