Fundación Amén Comunicaciones2025-06-132025-06-132025-05-25http://168.231.65.82:4000/handle/123456789/946https://drive.google.com/file/d/1KwgiySACefLGP0oAYPXlObUKicguSW1M/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura tomada del Libro de los Hechos de los Apóstoles nos habla de las disputas que se daban en la Iglesia naciente entre aquellos cristianos convertidos del judaísmo y aquellos cristianos convertidos del mundo gentil o pagano y concretamente del mundo griego. Pablo y Bernabé, con gran autoridad que les venía del Espíritu, deciden seleccionar cuáles son las obligaciones fundamentales a cumplir entre los nuevos conversos, evitando uniones ilegítimas y el consumo de carnes sacrificadas a ídolos y el no derramamiento de sangre de animales estrangulados. Y todo esto lo hacen con el objetivo de conservar la unidad y la caridad entre todos, dos valores supremos donde el Espíritu de Dios, el Espíritu Santificador, se siente cómodo. De hecho, Pablo y Bernabé hablan con gran autoridad cuando afirman: “Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros. Eso es lo que debemos de buscar, la unidad, no la división, la caridad, no el desamor. Estas son acciones claras del Espíritu de Dios en la vida de todo verdadero cristiano, de todo auténtico creyente”. Pero miremos el mensaje del evangelio de hoy de Juan capítulo 14, y sinteticémoslo en cuatro grandes enseñanzas o mensajes para nuestra vida. El primero, sólo por la guarda y obediencia profunda y sincera a la Palabra de Jesús, demostramos un amor sincero al Señor y entonces el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo harán morada en nosotros. No habrá vida trinitaria, no habrá vida plena de Dios en lo profundo de tu ser, si no obedeces delicada y sinceramente los preceptos y los mandatos de Dios. Pero en una segunda enseñanza encontramos, que en un ambiente ciertamente de despedida, Jesús anuncia, promete y revela una nueva presencia divina, una forma distinta de Dios en la humanidad, la donación del Espíritu Santo que dará a cada persona. ¿Pero qué es ser cristiano? En el fondo es ser un hombre conducido, guiado por el Espíritu Santo que se nos da con la partida de Jesús Espíritu santificador, que nos descubrirá la novedad de Dios, la novedad del Evangelio y la fuerza para amar sin medida, sin tasarnos, sin mezquindades, amar hasta el extremo. Jesús nos invitará a no cerrarnos a la acción del Espíritu Divino, a no retroceder, a no mirar atrás como ocurrió con la esposa de Lot, que, mirando la destrucción de Sodoma y Gomorra, fue alcanzada probablemente por una explosión volcánica y se convirtió en estatua de sales y minerales. Hoy, cuando hay tanta discusión al interior de la Iglesia sobre avanzar en un nuevo modelo de evangelización, o quedarnos en los ritos, normas, dogmas, prohibiciones e imposiciones, el Espíritu nos invita a ser muy fieles al mensaje del Evangelio, pero a dejar los miedos y la reticencia, la resistencia al cambio. En una tercera enseñanza, nos invita el evangelio de hoy a nunca sentirnos huérfanos. Juan llamará al Espíritu Santo el Paráclito, una expresión un poco extraña para nosotros, pero significa del griego parakletos, el que está a nuestro lado como defensor, intercesor, abogado, asistente, maestro, protector, auxiliador, sustentador de nuestra vida. El Espíritu Santo es el garante de una fe auténtica y genuina. Nos recordará y enseñará lo dicho por Jesús: “El Espíritu Santo es el gran acusador del mal espíritu del mundo que ha rechazado a Jesús cuando vino a renovar nuestra vida”. Cuando no se cree en el Espíritu Santo, en el fondo vivimos o se vive con miedo a la libertad y vivimos una vida empobrecida, sin sentido, rutinaria, sin novedad, una vida pesada. Reconoce que el Espíritu de Dios viene a hacer nuevas todas las cosas. Viene a mi memoria la definición del Espíritu Santo de un famoso teólogo por los años del Concilio Vaticano II, Edward Schillebeeckx, cuando hablaba: “De que el Espíritu Santo es la fantasía de Dios, es la fiesta de Dios que como el viento sopla donde quiere, como quiere y de la manera libre que desea”. Hoy, déjate conducir por el Espíritu y aprende la novedad de una vida nueva, sin tanta estructura, sin tanta normatividad, que a veces ha ahogado, apabullado, ha cercenado la acción del Espíritu vivificador. En una cuarta enseñanza y final, reconocemos que Jesús viene como Resucitado a ser portador de paz, una paz que el mundo nunca ha conocido. En efecto, nos dirá: “La paz les dejo, mi paz les doy”. Esa paz no la puede nunca ofrecer el mundo, porque es un don precioso de Dios, y una tarea diaria de parte nuestra, acogerla. Y podríamos definir esa paz como la síntesis de todos los bienes prometidos por el Mesías, la bendición para nuestra vida, el bienestar material y espiritual, la salud integral, la seguridad que todos anhelamos, la abundancia y sobreabundancia en la vida de alimentos y demás, la armonía entre todos los hombres, el estado original de paraíso. Y podríamos decir, en general, que la paz que Jesús nos trae es el gran signo de la presencia de Dios y de la llegada de su Reino en medio de los hombres. La vida me ha enseñado que calidad de vida no es: dos carros, una casa grande, una finca, viaje a los Estados Unidos, a Europa una vez al año; calidad de vida es paz en el corazón, la alegría de Dios en nosotros, la fuerza interior del Resucitado, el gozo de sentir que obramos en rectitud y en justicia. La paz del Señor es una profunda libertad interior. Hoy reconozcamos, que la paz que el Espíritu de Cristo nos trae es como la obra que un artista va realizando en una persona, haciéndolo una verdadera obra de arte; paz en el corazón es el mejor camino en el arte de vivir bien. En un mundo de ansiedades, de depresiones, de estrés, de cansancios y sinsentido frente a la existencia donde decimos tengo todo lo que el mundo me dice que genera plenitud y sin embargo, no me siento pleno o plena, descubre la paz del Señor como el mejor camino, el gran arte para vivir bien, para vivir con plenitud. Bendícenos, Señor, en este día y regálanos el don inapreciable de tu paz. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Juan 14, 23-29 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Hch 15,1-2.22-29: En aquellos días, unos que bajaban de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban como manda la ley de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los Apóstoles y presbíteros sobre la controversia. Los Apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron entonces elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes de la comunidad, y les entregaron esta carta: «Los Apóstoles, los presbíteros y los hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo. Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido por unanimidad elegir algunos y enviarlos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor. En vista de esto mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que no os contaminéis con la idolatría, que no comáis sangre ni animales estrangulados y que os abstengáis de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo (67)66, 2-3.5.6.8: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Segunda Lectura: Ap 21, 10-14.22-23: El ángel me transportó en espíritu a un monte altísimo y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas. El muro tenía doce cimientos que llevaban doce nombres: los nombres de los Apóstoles del Cordero. Templo no vi ninguno, porque es su templo el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero. La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero. Palabra de Dios. Te alabamos Señor . Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 14, 23-29: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado ahora que estoy a vuestro lado; pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La Paz os dejo, mi Paz os doy: No os la doy como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: «Me voy y vuelvo a vuestro lado.» Si me amarais os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo. Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.Fe autenticaFe genuinaMiedosNovedad de una vida nuevaResistencia al cambioSer fieles al mensaje del evangelioSan JuanBibliaEvangelio¡EL Espíritu Santo nos irá enseñando!Espíritu Santo