Fundación Amén Comunicaciones2024-03-312024-03-312024-03-27http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/324https://drive.google.com/file/d/1MHqV4hsxbPrC611Zpis7ulrGM_suv8mW/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Son impresionantes los relatos, que desde el domingo de Ramos venimos meditando del profeta Isaías, a propósito de lo que los escrituristas han llamado, los cánticos o los himnos que narran con descripción dramática, el sufrimiento de Jesús, los llamados cánticos del Siervo sufriente de Yahvé. Te invito para que en estos días santos, contemples lo que Isaías siglos antes de la Pasión de Jesús, descubre y describe, como el sufrimiento redentor de Jesús y como Él triunfa desde el misterio del fracaso y del dolor humano. Pero detengámonos en el evangelio de hoy, que nos muestra la traición de Judas, por ambición de dinero y que al precio de un esclavo de la época, (30 monedas de plata), vende literalmente a Jesús a sus enemigos y les dice como conocerlo, ubicarlo y capturarlo. Descubrimos como cinco momentos del evangelio de hoy. El primero, la ambición de dinero no sólo en Judas, sino en hombres y mujeres de toda la historia, como han corrompido su corazón, han hecho que traicionen amistades, principios y valores esenciales, y sobre todo, como han malogrado y destruido su vida. Con razón Jesús llama al dinero: “El mammón, el dios y señor de este mundo, de esta tierra”, y como si bien lo necesitamos, hay que manejar sabiduría y libertad frente al dinero, que miremos como terminó Judas su vida. En una segunda enseñanza, reconocemos que Jesús no muere en Jerusalén por pura ingenuidad, Él va a entregar su vida. De hecho, afirmará: “Sus discípulos dirán, el Maestro dice, mi hora está cerca, voy a celebrar la Pascua en la casa de fulano con mis discípulos”. Jesús, sube de Galilea a la ciudad de Jerusalén a entregar su vida, porque en esa entrega sacrificial, refrendará toda la obra de redención, que había iniciado en su vida pública. En una tercera enseñanza, Jesús enfrenta sus detractores, no rehúye de ellos. En efecto, identifica al traidor Judas y dice, en el contexto de la Pascua y de la Última Cena en el grupo de los 12: “En verdad les digo, que uno de ustedes me va a entregar”. Ante la pregunta de ellos: “¿quien lo va a hacer?”, Jesús dirá: “El que meta la mano en la fuente de vino conmigo, ese me va a entregar”, y lanzará una advertencia frente a aquellos, que se oponen al plan de Dios. No sólo Judas el Iscariote, sino los nuevos Judas del siglo 21, que persiguen con saña a las personas buenas. Dirá Jesús a manera de advertencia en una cuarta enseñanza: “¡Ay! de aquel por quien el Hijo del Hombre es entregado, más le valdría no haber nacido”. Hoy podemos advertir, ¡ay! de aquellos que persiguen por envidia, por odio, por ceguera, por dureza de corazón a los buenos de esta tierra, porque pagarán, pagarán un alto precio. En una quinta enseñanza y final, cuando Judas con hipocresía y doblez de corazón, pregunta directamente a Jesús: “¿Soy yo acaso, Maestro, el que te va a traicionar?”. Jesús, con gran libertad interior, mirándolo a los ojos le dice: “Tú, Judas, lo has dicho, no, yo”. Con esto Jesús muestra, que no debemos de rehuir a los malos, sino enfrentarlos en la seguridad, de que aunque de momento parezca que el mal triunfa sobre el bien, al final de la vida y de nuestra historia, reconoceremos que ese sufrimiento, ese dolor no fue gratuito, sino redentor, meritorio por nuestra salvación y la salvación de los seres que amamos y por quienes aplicamos nuestras cruces y sufrimientos. Estamos ad portas del Triduo de la Pascua, del gran misterio de la Redención, aprendamos a escuchar a Dios; tú decides si quieres vivir en el Espíritu de Jesús o en el espíritu de Judas, el espíritu del mundo. Que el buen Dios te bendiga en este día y en esta próxima Pascua del Señor, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 26, 14-25 Lectura del día de hoy Lectura del libro de Isaías (50,4-9a): El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo; para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los discípulos. El Señor Dios me abrió el oído; yo no me resistí ni me eché atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Mi defensor está cerca ¿quién pleiteará contra mí? Comparezcamos juntos. ¿Quién me acusará? Que se me acerque. Miren, el Señor Dios me ayuda, ¿quién me condenará? Palabra de Dios Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 69 R/. Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor. Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R/. La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco. Espero compasión, y no la hay; consoladores, y no los encuentro. En mi comida me echaron hiel, para mi sed me dieron vinagre. R/. Alabaré el nombre de Dios con cantos, proclamaré su grandeza con acción de gracias. Mírenlo, los humildes, y alégrense, buscad al Señor, y revivirá su corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. R/. Evangelio del día de hoy Evangelio según san Mateo 26, 14-25. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: ¿Qué están dispuestos a darme, si se lo entrego a ustedes? Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata . Y desde entonces andaba buscando ocasión para entregarlo. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? Él contestó: Vayan a la ciudad, a casa de quienes ustedes saben, y díganle: el Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo: en verdad les digo que uno de ustedes me va a entregar. Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro: ¿Soy yo acaso, Señor? Él respondió: el que ha metido conmigo la mano en la fuente, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero ¡ay de aquél por quien el Hijo del hombre va a ser entregado! más le valdría a ese hombre no haber nacido. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: ¿Soy yo acaso, Maestro? Él respondió: Tú lo has dicho. Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.Detractores de JesúsEl bien triunfaráEnfrentar el malEntrega sacrificalHumanidadJerusalénJudas vende a JesúsMonedasObra de RedenciónTraiciónBibliaEvangelio¡Vendido por treinta monedas!Traición de Judas