Fundación Amén Comunicaciones2023-03-132023-03-132023-02-16http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/56https://drive.google.com/file/d/1VbSqBAHzDvdS6oQEhGnU6AR4-GQls42v/view?usp=share_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Los hombres siempre hemos experimentado dificultad para entender el misterio de la persona y de la misión de Jesús. En su tiempo, en un diálogo de Jesús con sus discípulos, la gente veía al Hijo de Dios como gran profeta del antiguo testamento a la manera de Elías o de Juan el Bautista. Pero, Pedro, ungido, lleno del Espíritu Santo, lo ve como el Mesías esperado, el enviado del Dios vivo. Ese mesianismo, al decir de Jesús debe de pasar por la pasión y por la Cruz, no es un mesianismo triunfal, victorioso, a la manera del éxito humano, a la manera de los triunfos humanos. De hecho, Jesús afirmará: “El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser condenado por sumos sacerdotes, ancianos, escribas, ser ejecutado y al tercer día resucitar”. Lo que llama la atención de este Evangelio, es que el apóstol Pedro se escandaliza, frente al misterio del dolor y del sufrimiento que anuncia Jesús, él no lo puede aceptar. La reprimenda, el regaño de Jesús, no puede ser más claro, increpa a Pedro diciéndole: “¡Quítate de mí vista satanás!, tú piensas como los hombres, no como Dios”. ¿Qué enseñanzas pudiéramos sacar de este Evangelio para nuestra vida? La primera: aceptamos la fe cristiana y a Jesús, cuando lo vemos actuar con poder, un poder que sana, un poder que libera, un poder que da respuesta a los problemas de la vida, un poder que da vida a nuestra existencia. Pero tenemos en un segundo momento dificultad: nos cuesta aceptar la fe cristiana, cuando ese poder de Jesús se manifiesta desde la contradicción, desde la paradoja, desde la ironía de la Cruz. Es que Jesús se presenta como un Mesías, un enviado de Dios, que sufre. Y de hecho el dato de su muerte en Cruz no es simplemente anecdótico, hay una pedagogía y un mensaje de Dios, para indicarnos que el misterio del dolor acompaña a Cristo, y acompañará a los discípulos de Jesús, hace 2000 años y hoy también. No podemos entender el mensaje cristiano, sin sacar del mismo, el misterio del dolor. Una tercera y última enseñanza, quizá la más interesante de todas, la podemos formular a partir de este interrogante ¿quién en este mundo puede escapar al misterio del dolor?, ¿quién puede escapar al enigma del sufrimiento? Solo Cristo, el sufriente, por la soledad, ingratitud, traición, deslealtad, abandono de los suyos, injusticia con su crucifixión, nos abre el camino para superar el sufrimiento, un sufrimiento que ciertamente no buscamos en la vida, porque no somos masoquistas, pero un sufrimiento que nos viene por la pérdida del empleo, por una separación conyugal, por un revés económico, por una pérdida de salud, por una situación moral, una adicción o vicio no hemos podido superar, por la convivencia difícil con una persona de temperamento bipolar. El sufrimiento no lo podemos evitar, pero Jesús nos enseña, que, si lo asumimos con fe y amor, el sufrimiento purifica al hombre, madura su vida, le ayuda a redimir sus pecados y a redimir la vida de los seres que ama. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Marcos 8, 27-33 Lectura del día de hoy Lectura del libro del Genesis 9,1-13: Dios bendijo a Noé y a sus hijos, diciéndoles: -«Creced, multiplicaos y llenad la tierra. Todos los animales de la tierra os temerán y respetarán; aves del cielo, reptiles del suelo, peces del mar, están en vuestro poder. Todo lo que vive y se mueve os servirá de alimento; os lo entrego, lo mismo que los vegetales. Pero no comáis carne con sangre, que es su vida. Pediré cuentas de vuestra sangre y vida, y se las pediré a cualquier animal; y al hombre le pediré cuentas de la vida de su hermano. Si uno derrama la sangre de un hombre, otro derramará la suya, porque Dios hizo al hombre a su imagen. Vosotros creced y multiplicaos, moveos por la tierra y dominadla.» Dios dijo a Noé y a sus hijos: -«Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron: aves, ganado y fieras; con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida, ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.» Y Dios añadió: -«Ésta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra.» Salmo del día de hoy Sal 102/ 101,16-18.19-21.29.22-23: Los gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo tu gloria. Cuando el Señor reconstruya Sión y aparezca su gloria, y se vuelva a la súplica de los indefensos y no desprecie sus peticiones. Quede esto escrito para generación futura, y el pueblo que será creado alabará al Señor; Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar los condenados a muerte. Los hijos de tus siervos vivirán seguros, su linaje durará en tu presencia, para anunciar en Sión el nombre del Señor, y su alabanza en Jerusalén; cuando se reúnan unánimes los pueblos y los reyes, para dar culto al Señor. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según san Marcos 8,27-33: En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos: -«¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos le contestaron: -«Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas.» Él les preguntó: -«Y vosotros, ¿quién decís que soy?» Pedro le contestó: -«Tú eres el Mesías.» Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y empezó a instruirlos: -«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.» Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: -«¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!» Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.BibliaEvangelioDios y dolorDolorDios protectorDolor redentorDolor sanadorMarcosPedagogía de Dios¡Que no te escandalice el dolor!¿Quién dice que soy yo? Tu eres el Cristo