Fundación Amén Comunicaciones2026-05-252026-05-252026-05-08https://repositorioamencomunicaciones.com/handle/123456789/1315https://drive.google.com/file/d/1KYFYcbb3odExtaOIYNHVuCWygOcjJ5RJ/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Yo los he elegido! La palabra elección aparece como una palabra común, tanto en la primera lectura de Hechos de los Apóstoles como en el Evangelio de san Juan en el capítulo 15. En efecto, nos dirá la primera lectura “que los apóstoles y los presbíteros, con toda la Iglesia acordaron elegir algunos de ellos para mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé”. Y vuelve a repetir: “Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos y los enviaron por medio de ellos con un encargo”. Luego afirmará de manera concreta “que hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponerles más cargas que las indispensables”. Y reiterará lo dicho en Evangelios anteriores “que se abstengan de carne sacrificada e ídolos, de sangre de animales estrangulados y de uniones ilegítimas”. Hoy nosotros sintamos que también somos elegidos por el Señor para cumplir una misión. Y pasemos a detallar el Evangelio de san Juan, que en un primer momento nos reitera el mandamiento nuevo y eterno de Jesús: ¡Ámense los unos a los otros!, pero siempre con esta precisión: ¡Como Yo los he amado! Hoy te pregunto ¿sientes que tú amas a tu esposa, tu esposo, tus padres?, ¿qué tú amas a tus hijos, tus hermanos, tus amigos?, ¿qué tú amas en el grupo de pastoral, en el grupo bíblico de oración, amas como Cristo ama a ese cónyuge, a ese hermano, a esa prima, a ese hijo, a ese papá? ¿Cómo es tu amor?, ¿se parece al amor de Cristo, que es un amor compasivo, un amor que disimula los defectos, un amor que es paciente, un amor que no se alegra de la injusticia, sino que se goza en la verdad? ¿Tu amor es como el de Cristo, que da la vida por los demás, según nos dice la primera parte del Evangelio de hoy: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”? ¿Tu amor da vida por tus hijos?, ¿tu amor da la vida por tus padres?, ¿tu amor da la vida por tus empleados?, ¿tu amor da la vida por tus feligreses siendo sacerdote? ¿Tu amor es un amor entregado que se gasta?, ¿tu amor es un amor que muere en su tiempo, en sus fuerzas, que muere para dar vida a los demás? ¿Entiendes que el amor verdadero es aquel que nos lleva a morir a nosotros mismos porque nos gastamos y nos desgastamos en nuestro tiempo, energías, en nuestro sacrificio, en nuestra salud, dando vida por los demás? ¿Entiendes que el verdadero amor no es el que calcula, el que mide, el que se tasa, el que dice primero yo y luego los demás? Mira el mandato de Jesús: ¡Ámense unos a otros, pero no a la manera del mundo! No es el amor al nivel de la epidermis o de la piel. No es el amor sexual tipo Netflix. No es el amor genital tipo música reguetonera. No es el amor de pasiones de una noche. No es el amor temporal mientras eres una mujer bonita. Es un amor comprometido y entregado. Es un amor donado de verdad. Hoy pregúntate si amamos a la manera de Jesús. Pero luego, en una segunda afirmación, encontramos que Jesús “llama a los discípulos sus amigos si hacen, si cumplen, si obedecen lo que Él les manda, los preceptos”. La única manera de mostrar amor a Jesús es cumplir los mandatos, los preceptos, las enseñanzas de Jesús. Y aclarará: “No son simples trabajadores, no son meros siervos, no son asalariados; son mis amigos. Porque todos los secretos del corazón, toda la sabiduría que el Padre Dios ha colocado en mí, en Jesucristo, la ha compartido con los suyos, la ha enseñado a los suyos, la ha practicado con los suyos”. Qué lindo entender que la amistad es compartir la vida y los secretos del corazón y de alguna manera enriquecer al amigo, como Jesús se presenta a los suyos, no solamente como un rabino, un maestro en un plano superior; sino como uno que sabe ser amigo para sus amigos. Pero viene la tercera enseñanza con la que iniciamos la reflexión de este Evangelio cuando Jesús hace una precisión: “No son ustedes los que me han elegido”. No sientas que haces la gran cosa cuando vas a la Eucaristía, participas de un grupo bíblico o de reflexión o de oración. Cuando sirves en tu parroquia o en un movimiento apostólico. No es tu generosidad, no es tu bondad, es Jesús que te ha elegido desde siempre. Y recordando los textos proféticos: “Jesús, desde el vientre de tu madre te ha elegido y te ha consagrado para que lleves su mensaje de amor, su mensaje de compasión y de vida nueva a las personas con las que trabajas, al necesitado que pasa por tu almacén, por tu cafetería, por tu negocio de pasteles, Jesús te ha elegido y te ha destinado para que des fruto”. En la línea de reflexiones de días anteriores, frutos de amor, frutos de justicia, frutos de construir un mundo mejor, más humano, más solidario. Un mundo distinto y superior al que hemos encontrado. El mundo en su acepción más pura es egoísta, es interesado, es hipócrita, es conveniente. Pero Jesús quiere que, a partir del Evangelio, tú y yo, elegidos por Él, seamos sus manos, sus brazos, su voz, su mirada, su corazón, extendidos para construir en nuestro pequeño mundo la familia, los cercanos mayor humanidad. Sin la Iglesia, sin el Evangelio, no hay alma en el mundo y la sociedad sería totalmente deshumanizada. Y podrás encontrar que en sociedades donde prima el capital, el dinero, la codicia, el egoísmo, el orgullo, la vanidad, la apariencia, es una sociedad que ha abandonado el Evangelio, que vive de espaldas al Evangelio. Y, por el contrario, encontrarás que, en círculos humanos, círculos familiares, círculos sociales, donde hay verdaderos creyentes, hay una nueva forma de relacionarnos, hay una nueva manera de vivir, hay un nuevo estilo para amar. Somos solidarios, sentimos el dolor de los demás. Por eso el mundo nunca entenderá al creyente, y el creyente no puede esperar que el mundo lo entienda, porque al mundo lo mueve la codicia del acaparar, la vanidad del aparentar, el egoísmo del placer, la insolidaridad con los demás por una mentalidad individualista. Y al creyente en Cristo lo mueve la solidaridad, la compasión y el amor. Esos son los frutos que estamos llamados a dar y ese fruto debe permanecer en el mundo, y es la única fuerza de transformación, no son las ideologías. Cómo me he cansado en mi país, en esta campaña política bien adelantada para presidenciales en Colombia, de escuchar discursos de odio y de decir: yo tengo la verdad, yo tengo la razón. Y pensar en mi corazón sólo el Evangelio por encima de ideologías, sólo el Evangelio por encima de falsos liderazgos que promueven el odio de clases sociales. Sólo el Evangelio que habla del amor y la compasión es capaz de transformar desde dentro, de una manera silenciosa, pero profunda y poderosa, el corazón humano. Las ideologías hasta el cansancio en la historia del mundo han mostrado que más allá de postulados y principios bonitos de entrada, al final muestran la misma carroña y miseria del corazón humano que sin Cristo es egoísta, orgulloso, vengativo, codicioso de poder, de dinero y de bienestar personal. Sólo Cristo, el Espíritu de Cristo, el Espíritu del Evangelio es capaz de renovar la sociedad. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día y que te sientas elegido amorosamente por el Señor, y te bendigo. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Juan 15, 12-17 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 15, 22-31 En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir a algunos de ellos para mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y enviaron por medio de ellos esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia provenientes de la gentilidad. Habiéndonos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, los han alborotado con sus palabras, desconcertando sus ánimos, hemos decidido, por unanimidad, elegir a algunos y enviárselos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, hombres que han entregado su vida al Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Les mandamos, pues, a Silas y a Judas, que les referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponerles más cargas que las indispensables: que se abstengan de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de uniones ilegítimas. Harán bien en apartarse de todo esto. Saludos». Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la comunidad y entregaron la carta. Al leerla, se alegraron mucho por aquellas palabras alentadoras. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 57(56), 8-9. 10-11. 12 (R. 10a) Te daré gracias ante los pueblos, Señor. Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme. Voy a cantar y a tocar: despierta, gloria mía; despierten, cítara y arpa; despertaré a la aurora. Te daré gracias ante los pueblos, Señor. Te daré gracias ante los pueblos, Señor; tocaré para Ti ante las naciones: por tu bondad, que es más grande que los cielos; por tu fidelidad, que alcanza las nubes. Elévate sobre el cielo, Dios mío, y llene la tierra tu gloria. Te daré gracias ante los pueblos, Señor. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según san Juan 15, 12-17 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a ustedes los llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he elegido y los he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca. De modo que lo que pidan al Padre en mi Nombre se lo dé. Esto les mando: que se amen unos a otros». Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.Frutos de amorFrutos de JusticiaFrutos en DiosMisión de vidaSan JuanMundo solidarioDar frutos con la vidaBibliaEvangelio¡Yo los he elegido!Elegidos por Dios