Fundación Amén Comunicaciones2023-03-132023-03-132023-02-27http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/67https://drive.google.com/file/d/1iF2HvZJrqgHjGLPW40dGLAQz2_aJxt78/view?usp=share_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Esta primera lectura del Levítico, nos prepara para el evangelio de hoy tomado del capítulo 25 de San Mateo, que nos habla precisamente del juicio universal y final, que vendrá cuando la historia termine, y donde Cristo con poder y gloria sobre los ángeles del cielo, vendrá a juzgar el corazón, las actitudes de vida de cada uno de nosotros. Separará a unos de otros como el pastor separa a las ovejas a la derecha, y las cabras a la izquierda; y nos juzgará por nuestras actitudes de amor: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, visitar o mejor acoger al forastero, visitar al enfermo, al encarcelado, y vestir al desnudo. De este evangelio concluyamos o mejor saquemos tres enseñanzas para nuestra vida. La primera, nunca lo olvides, tu existencia y la mía tiene final, no asistes solamente a las exequias de tus amigos y familiares, sino que algún día serán tus propias exequias. Nuestra vida como las conservas de alimentos, tienen fecha de caducidad y debemos de vivir con tal sabiduría, que en el momento en que morimos, sabemos que nos presentamos ante Dios y ojalá tengamos las manos llenas de buenas obras. Y es aquí donde viene una segunda enseñanza más allá del término o el final de la vida, y es que, en una segunda sabiduría, descubrimos que hay un juicio de Dios sobre las obras y acciones que a lo largo de la vida desarrollamos. No lo dudes, seremos juzgados ante Dios. Me impresionaba como el Papa Benedicto XVI justo antes de morir, unas semanas antes afirmaba: “sé que estoy ante la puerta misteriosa de la muerte, pero me acompaña más allá de mis miedos frente a la presencia de Dios, que el justo juez me mirará con misericordia, más allá de mis debilidades y limitaciones personales”. Si esto lo decía un Papa como Benedicto XVI, con esa estatura humana, espiritual y diría casi mística, qué no diremos nosotros hombres y mujeres de a pie. Finalmente, en una tercera sabiduría y definitiva, más allá de reconocer uno, que la vida termina; dos, que hay un juicio ante Dios; tres, reconocemos que ese juicio ante Dios será de salvación o de condenación. Una salvación que no será por poco tiempo sino de manera definitiva y eterna, o por el contrario una condenación que también será definitiva y eterna. Jesús nos propone un camino para salvarnos y son las acciones, las obras de amor que realizamos con los demás, especialmente con aquellos necesitados: el hambriento, el sediento, el forastero, el desnudo, el enfermo, el encarcelado; en estas seis formas de dolor, de sufrimiento humano, vive Cristo de manera especial, allí sacramentalmente está presente Cristo y cuando atendemos con amor a estas personas, tengamos la seguridad de que no le hacemos el bien a ellas, nos hacemos el bien a nosotros mismos, porque en el fondo solo nos presentaremos ante Dios el día de nuestra muerte, con las obras de amor y de justicia que practicamos o por el contrario nos presentaremos ante Dios con las obras de injusticia, codicia, avaricia, egoísmo, con que actuamos en nuestra vida. Hoy nunca lo olvides, solo serás dueño ante Dios, del amor que diste con generosidad en tu vida y no serás dueño ante Dios, de la falta de amor por egoísmo, comodidad o conveniencia que no diste a tus semejantes. Señor, algún día será el término de nuestra vida, ¿en 30 años?, ¿en 3 semanas?, ¿en pocas horas?; solo Tú lo sabes. Dame la gracia, dame la sabiduría, dame la iluminación interior de saber que mientras que esté en esta vida puedo prepararme, disponerme para el momento definitivo del juicio ante Ti, con las obras de amor, de fe y de esperanza que supe practicar con los más necesitados de esta tierra. Que el buen Dios, que es solo misericordia, pero también justicia, te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 25, 31-46 Lectura del día de hoy Lectura del libro Levítico 19,1-2.11-18: El Señor habló a Moisés: -«Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: «Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. No robaréis ni defraudaréis ni engañaréis a ninguno de vuestro pueblo. No juraréis en falso por mi nombre, profanando el nombre de Dios. Yo soy el Señor. No explotarás a tu prójimo ni lo expropiarás. No dormirá contigo hasta el día siguiente el jornal del obrero. No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezos al ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor. No daréis sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar al rico. Juzga con justicia a tu conciudadano. No andarás con cuentos de aquí para allá, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás de corazón a tu hermano. Reprenderás a tu pariente, para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.» » Salmo del día de hoy Salmo (19) 18,8.9.10.15: Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandatos del Señor son verdaderos y enteramente justos. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Que te agraden las palabras de mi boca, y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón, Señor, roca mía, redentor mío. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Evangelio del día de hoy Del Evangelio según san Mt 25,31-46: -«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. El separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: «Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.» Entonces los justos le contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?» Y el rey les dirá: «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.» Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.» Entonces también éstos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?» Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.» Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.» Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.BibliaEvangelioAmor de DiosJuicio de DiosJuicio finalJusticia de DiosMateoSalvaciónObras de amor¡El juicio final!Juicio final