Fundación Amén Comunicaciones2024-04-222024-04-222023-07-01http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/467https://drive.google.com/file/d/13dhvMHVoFvyJkAPpIKU3JrnFNP7CV5wz/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura tomada del libro del Génesis en el capítulo 18, nos habla de uno de los grandes personajes de la Biblia, Abraham, quien situado en Mambré, recibe a tres misteriosos personajes, que sin él saberlo son mensajeros de Dios y por el don de la acogida, recibirlos en su casa, invitarlos a comer, ser cortés con ellos, recibe una excelente noticia para su vida, su esposa Saraí (luego llamada Sara), para el próximo año por esa misma época en que ha recibido la visita, quedará embarazada y dará a luz un hijo. Pero la historia no se detiene en esta promesa que estos tres personajes emisarios o enviados de Dios dan a Abraham y a Sara, sino que puntualiza la reacción precisamente de Saraí, quien ríe para sus adentros pensando que por su vejez y por su esterilidad, los hombres están hablando tonterías a Abraham; sin embargo el Señor habla directamente a este gigante de la fe y le reclama “¿por qué se ha reído Sara?”, cuando afirma, que “¿cómo va a tener un hijo siendo tan vieja?” y él simplemente se remite a decir: “¿Es que hay algo difícil para el Señor?”, y ratifica, “cuando vuelva a visitarte por esta época” (dentro de un tiempo) “Sara habrá tenido un hijo”. Hoy sentimos, que muchas veces nos reímos de lo que creemos un imposible humano, pero siempre posible para Dios. Es que la fe parte de esta verdad radical: “Lo que para el hombre es imposible, para Dios es posible”, y es parte precisamente de esta dimensión dramática de la fe, que nos lleva a cada uno de nosotros a reconocer, que las obras posibles son obras de hombres, pero que lo que es humanamente imposible corresponde a Dios. El Señor, ha hecho una gran misericordia a Abraham y a Sara en su ancianidad y en su esterilidad. Por eso el salmo responsorial de hoy canta: “El Señor se acuerda de su misericordia” y es lo que tuvo con Saraí luego llamada Sara, porque ha creído, ha confiado en el Señor más allá de su incredulidad inicial. Revisa tu vida. Yo veo la vida, la historia personal y descubro que el buen Dios a lo largo de nuestros años de existencia, nos ha llenado de bendiciones y de grandes misericordias para nuestra vida. Pero quizás la fe que en principio le faltó a Sara, la tuvo un personaje que cita el evangelio de hoy en el capítulo 8 de san Mateo, hablamos de un centurión romano, un soldado pagano, que tenía bajo su mando, bajo sus órdenes, 100 tropas, 100 soldados, de ahí que su cargo se llamara centurión, centuria (cien); se acerca a Jesús y le ruega por un criado que tiene en cama, paralítico, y agrega que sufre mucho. Jesús le dice que va a visitarlo a la casa del centurión, pero éste con gran sabiduría, tratándose de un romano (esto es, de un no judío, de un gentil, de un pagano), le dirá a Jesús: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa”, (la expresión que decimos justo antes de comulgar en la Eucaristía), “pero basta con que tú lo ordenes de palabra y mi criado paralítico quedará sano”. Jesús, al ver la humildad y la profunda confianza, (entiéndase fe en Él), que tiene el centurión, se queda admirado y exclama: “En verdad les digo, que no he encontrado en Israel, en el pueblo escogido por Dios, nadie con tanta fe”, y a renglón seguido afirmará: “Muchos que vienen de oriente, de occidente, del norte, del sur; muchos que no son propiamente el pueblo elegido de Dios, se sentarán en el Reino de los Cielos con Abraham, Isaac y Jacob, porque creyeron por la fe, no ocurrirá así con los hijos del pueblo elegido de Dios, que han sido duros de corazón”. Al final, terminará el relato evangélico afirmando que Jesús dice al centurión: “Vete a tu casa, que te suceda según lo que has creído”, y afirmaría el evangelista Mateo, que en aquel momento sanó el criado. Hoy reconozcamos, que la fe tiene poder para sanar y que hoy no hay más curaciones, no hay más milagros, porque falta fe en nuestras vidas. Pero el relato evangélico continúa, y nos muestra, como a la suegra del apóstol Pedro que estaba enferma con fiebre, Jesús con solo tocarla y tomarla de su mano, la sana. El pueblo enloquecido y admirado, llevan a muchos enfermos y posesos a presencia de Jesús, y nos dice que Él, imponiendo las manos los cura a todos, recordando la expresión del Antiguo Testamento del profeta Isaías cuando afirmaba, que: “El futuro Mesías tomaría nuestras dolencias y cargaría con nuestras enfermedades”. Bien la esterilidad de Sara que se volvió fecundidad, bien la salud de la suegra del apóstol Pedro, bien tantos enfermos que llevaban a presencia de Jesús, bien por el criado paralítico que sufría mucho (el criado del centurión romano). Hoy, si sientes quebrantos en tu cuerpo o sientes deteriorarse tu salud emocional y espiritual, clama al Señor con fe; la oración de fe siempre es escuchada, pide a Dios tu salud y verás verdaderos milagros en tu vida. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 8, 5-17 Lectura del día de hoy Lectura del libro Genesis 18,1-5: En aquellos días, el Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda, porque hacía calor. Alzó la vista y vio tres hombres en pie frente a él. Al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda y se prosternó en tierra, diciendo: -Señor, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Haré que traigan agua para que os lavéis los pies y descanséis junto al árbol. Mientras, traeré un pedazo de pan para que cobréis fuerzas antes de seguir, ya que habéis pasado junto a vuestro siervo. Contestaron: -Bien, haz lo que dices. Abrahán entró corriendo en la tienda donde estaba Sara y le dijo: -Aprisa, tres cuartillos de flor de harina, amásalos y haz una hogaza. El corrió a la vacada, escogió un ternero hermoso y se lo dio a un criado para que lo guisase en seguida. Tomó también cuajada, leche, y el ternero guisado y se lo sirvió. Mientras él estaba en pie bajo el árbol, ellos comieron. Después le dijeron: -¿Dónde está Sara, tu mujer? Contestó: -Aquí, en la tienda. Añadió uno: -Cuando vuelva a verte, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo. Sara lo oyó, detrás de la entrada de la tienda. (Abrahán y Sara eran ancianos, de edad muy avanzada, y Sara ya no tenía sus períodos.) Y Sara se rió por lo bajo, pensando: -Cuando ya estoy seca, ¿voy a tener placer, con un marido tan viejo? Pero el Señor dijo a Abrahán: -¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: «De verdad que voy a tener un hijo, yo tan vieja»? ¿Hay algo difícil para Dios? Cuando vuelva a visitarte por esta época, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo. Pero Sara lo negó: -No me he reído. Porque estaba asustada. Él replicó: -No lo niegues, te has reído. salmo del día de hoy Salmo: Lc 1,46-47.48-49.50.53.54-55: El Señor se acuerda de la misericordia. Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador. Porque ha mirado la humillación de su esclava, desde ahora me felicitarán todas las generaciones. Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación: a los hambrientos los colma de bienes, y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abrahán y su descendencia para siempre. Evangelio del día de hoy Mateo 8, 5-17: En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, un centurión se le acercó diciéndole: -Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho. Él le contestó: -Voy yo a curarlo. Pero el centurión le replicó: -Señor, ¿quién soy yo para que entres bajo mi techo? Basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes: y le digo a uno «ve», y va; al otro, «ven», y viene; a mi criado, «haz esto», y lo hace. Cuando Jesús lo oyó quedó admirado y dijo a los que le seguían: -Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de Oriente y Occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos; en cambio a los ciudadanos del Reino los echarán afuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Y al centurión le dijo: -Vuelve a casa, que se cumpla lo que has creído. Y en aquel momento se puso bueno el criado. Al llegar Jesús a casa de Pedro, encontró a la suegra en cama con fiebre; la cogió de la mano, y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirles. Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él con su palabra expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «El tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades». Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.AmorConfianzaEntregaFeMisericordiaOración de fePoder para sanarBibliaEvangelio¡El señor se acuerda de su misericordia!¡La curación del siervo del Centurion!