Fundación Amén Comunicaciones2024-02-272024-02-272024-02-23http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/288https://drive.google.com/file/d/12u7pAl7-_E5pBscWQCb3k0JjQy1bpie1/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura nos presenta un texto precioso de la profecía de Ezequiel en el capítulo 18, donde claramente el profeta de Dios habla, de cómo si el hombre malvado se convierte de todos los pecados cometidos y obedece las leyes y los preceptos de Dios, vivirá, no morirá eternamente, su alma se salvará. Pero también hace una precisión que es una denuncia y de alguna manera una advertencia para cada uno de nosotros que somos susceptibles de la conversión a Dios o de la desconversión y volvernos al mundo, afirmará en efecto Ezequiel: “Si el hombre inocente se aparta de su inocencia, comete maldad, morirá por la maldad cometida” y volverá a ratificar: “Cuando el malvado se convierte del mal que hizo y practica la justicia y el bien, él salvará su propia vida”. Esta profecía de Ezequiel desde el antiguo testamento anunciada, nos prepara para el evangelio de hoy en tiempos de Jesús, cuando nos hace tres exhortaciones a partir de Mateo en el capítulo 5. La primera, Jesús nos invita como cristianos, como creyentes, a tener y a considerar en la vida, una justicia mayor que la de los fariseos y escribas, que se sentían justos por su apego y su literalidad obediente a la ley de Moisés; y Jesús hará la precisión: “Si nuestra justicia, nuestra integridad, nuestra santidad de vida podríamos afirmar, no es más grande que la de aquellos que se apoyan en el legalismo religioso, no entraremos en el reino de los cielos”. En un segundo momento hace una precisión: “Aunque la ley mosaica dada por Moisés a su pueblo afirmara”: “No matarás, y el que mate será reo de justicia”, Jesús va más allá de esta afirmación legislativa o legal, y dirá: “Pues Yo les digo, todo el que se deje llevar por la cólera o por la ira contra un hermano, será procesado”. Jesús ya no habla propiamente del matar material, habla del matar con las intenciones del corazón y afirmará: “Que merecerá la condena de la gehena del fuego eterno”. En una tercera afirmación, ratificando esta doctrina nueva que Él viene a traer, afirmará: “Que no tiene sentido que presentemos sacrificios rituales, holocaustos religiosos de animales como hacía el pueblo de Israel hace 2000 años en el altar de Dios, si estamos enojados con nuestros hermanos y que la ofrenda más importante más allá de animales ofrecidos ritualmente hace 2000 años y hoy en el siglo XXI, más allá de nuestra asistencia a la Eucaristía, nuestro dinero a la parroquia; la primera ofrenda a Dios, es reconciliarnos con nuestro hermano, porque no somos asesinos por el acto objetivo y material de una persona, sino que somos asesinos, homicidas, cuando matamos emocionalmente a una persona, cuando psicológicamente la negamos y suprimimos de nuestra vida, cuando pensamos que ya ella no es importante para nosotros”. De hecho, cuántas historias conozco a lo largo de estos años de sacerdote, donde he visto muchos que se dicen católicos practicantes que pertenecen a grupos pastorales y parroquiales, y sin embargo llevan años, numerosos años, sin atravesar palabra, ignorando, desconociendo a un familiar, a un ser querido, y se dan a sí mismos una tranquilidad de conciencia diciendo, a esta persona ni la amo ni la odio, simplemente para mí ya no existe en mi vida. Hoy Jesús nos dice, que nuestra justicia tiene que ser más alta que el legalismo de los fariseos y de los judíos hace 2000 años, y que la verdadera misericordia empieza por la actitud del corazón, de reconciliarnos con los demás. Concluirán las lecturas de este día, con un precioso salmo, el 129 que leemos en la liturgia, en donde se nos invita a meditar: “Si llevas cuenta de nuestros pecados, Señor, ¿Quién podrá resistir?” Este salmo conocido como, De Profundis (en latín), porque habla: “Desde lo profundo, desde lo hondo a Ti grito Señor, escucha mi voz, estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica”. Es un claro reconocimiento del hombre, de la mujer, que se sienten hundidos en la vida por su pecado y que reconocen que si Dios lleva cuenta de los mismos, hace memoria de nuestras equivocaciones, ¿Quién podrá salvarse ante Dios? Pero ratifica el salmista diciendo: “Que de Dios procede el perdón y así infundes respeto”, y en un acto de confianza dirá el salmista: “Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela aguardar la claridad de la aurora”. Y reconoce el salmista: “Que del Señor viene la misericordia, la redención copiosa, y Él nos redimirá a todos de nuestros pecados si nos arrepentimos y nos abrimos verdaderamente a la misericordia que solo viene de Él, antes que de los hombres”. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 5, 20-26 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. Han oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo les digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras van todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo». Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.AmorCreyentesCristianosEnojoEscribasFariseosHermanoIntenciones del corazónJesúsJusticiaLeyRencorSacrificioVidaBibliaEvangelio¡No lleves cuenta de nuestro mal!El amor es la ley de Dios