Fundación Amén Comunicaciones2025-06-202025-06-202025-06-14http://168.231.65.82:4000/handle/123456789/966https://drive.google.com/file/d/1S09GIOXPg4Wgq4L8ggHTZbHz1TUHkR0e/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES En el evangelio de este día, siguiendo la línea del Sermón del Monte, Jesús invita a sus discípulos a hablar siempre con la verdad; rechaza de tajo el poner el nombre de Dios como garantía para sostener, presentar y defender la verdad personal. De hecho, afirmará: “No jurarás en falso y cumplirás tus votos, tus compromisos con el Señor”. Nos invita a ser simples para anunciar la verdad a los hombres diciendo, sí o no; y agregará al final del evangelio: “Que lo que pase de una afirmación sencilla y simple no viene de Dios, sino del maligno”. Pero hoy nos preguntamos: ¿dónde está la verdad?, ¿cómo conocer la verdad del corazón humano?, ¿cuántas sorpresas nos hemos llevado en la vida con personas muy cercanas, que resultan una verdadera caja de pandora? Es un mundo desconocido el corazón humano, recordando el texto de Jeremías 17 cuando afirmará: “Nada más engañoso y enfermo que el corazón del hombre”, ¿quién lo comprenderá? En el mundo laboral a veces encuentras enemigos, malquerientes, envidiosos, de personas que antes fungían como tus grandes amigos. En el mundo de la familia y de los afectos humanos, cuántas personas han sido sujetos de tu preferencia, de tu cariño y luego han mostrado su verdadero rostro, su interés personal, su envidia, sus engaños, su maledicencia. Hoy reconozcamos en la línea de otros evangelios donde hemos hablado sobre el tema de la verdad, criterios esenciales para diferenciar la bondad y sinceridad de un corazón veraz, o, por el contrario, el engaño y la maldad de un ser humano y de su corazón que es mendaz, mentiroso. En un primer criterio reconozcamos, que la verdad en general siempre es serena, tranquila, la verdad no se impone, se propone; por el contrario, la mentira es ruidosa, impositiva, acusadora. Desconfía, desconfía, desconfía de las personas que están a todo momento acusando a los demás, sembrando veneno o cizaña sobre los otros. Probablemente esa persona que dice hablarte, advertirte por el bien tuyo, es una persona que te quiere enredar, manipular desde la mentira que es impositiva y sobre todo acusadora de los demás. Pero en un segundo criterio encontramos, que la verdad del corazón humano se conoce por su vida, por sus buenos frutos. Cuando te acusen, cuando te difamen, cuando te señalen de lo que no has hecho, simplemente con serenidad di, que hable mi vida, que hablen los actos, los hechos concretos de mi existencia. Las palabras son como el viento, las palabras son como el humo, se disipan con el paso de los minutos, pero la verdad sobre un hombre permanece. Cristo fue un hombre difamado por los líderes políticos religiosos de su tiempo, fue un hombre señalado por envidias porque el pueblo le amaba. Y aunque de momento la mentira triunfa y es crucificado públicamente, al final se conoce la obra y la verdad de una vida de amor, de una vida de servicio, de una vida de bondad. Hoy descubre esa realidad, no te turbes demasiado por los que hablan de ti, que tu vida te presente, que tu vida te defienda. Y en ese sentido viene un criterio que es muy importante, la verdad se presenta y se defiende por sí sola; la mentira necesita una y otra vez camuflarse, disfrazarse, enredarse, aparentar que está del lado de la verdad y construir nuevamente distintas narrativas para poderse sostener. Dicen los viejos sabios: “Que un mentiroso tiene que decir muchas mentiras, para poder sostener la primera mentira que ha lanzado”. Aprende en la vida como Jesús a ser simple, a ser una persona elemental; no vivas como hoy encontramos en grandes medios de comunicación que viven de escándalos, polémicas, falsas controversias por ideología, por conveniencia, por un interés económico. Endiosan a una persona si les conviene: un cantante, un deportista, o crucifican públicamente a una persona, si no es de su ideología, no es de su pensamiento, no hay afinidad con ella o no le representa un interés económico. Así es el mundo y así lo debemos de aceptar. Aprende a ser simple como la paloma, pero también sagaz como la serpiente. Vamos cerrando nuestra reflexión y digamos, que la verdad y nada más que la verdad, resiste el paso del tiempo. Difícilmente encontramos en la historia de los miles de santos canonizados por la Iglesia Católica, difícilmente encontramos la historia, que ellos no hayan sido perseguidos, señalados, calumniados y, sin embargo, es la propia Iglesia que puede que en su momento les haya perseguido, la que luego muestra luz de verdad sobre ellos, los reivindica y muestra el valor de su humanidad y el poder de la espiritualidad que siempre los acompañó. Por eso no te preocupes demasiado, si hoy caes en desgracia por una mentira dentro de tu empresa, por una difamación con tu familia, por una calumnia social y publica; lo que hoy para el mundo pareciera ser la verdad, con el paso del tiempo se va decantando, la mentira se va cayendo, porque la mentira no es capaz de resistir el paso del tiempo y la verdad se impone. A Cristo que es la verdad encarnada, frente a satanás que es el padre de la mentira y de la acusación como lo llama el apóstol san Juan, hoy reconozcamos que estamos llamados a vivir con realismo, con verdad. Que el Espíritu Santo, el Maestro interior, nos enseñe a reconocer en las personas, en las instituciones, donde hay mentira y donde hay verdad, y a saberla anunciar con alegría. Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, que te libere de los engaños sobre ti mismo, sobre falsas amistades, sobre el mundo, y te bendecimos. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 5, 33-37 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: 2 Corintios 5, 14-21 Hermanos: El amor de Cristo nos apremia, al pensar que si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Por eso nosotros ya no juzgamos a nadie con criterios humanos. Si alguna vez hemos juzgado a Cristo con tales criterios, ahora ya no lo hacemos. El que vive según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado; ya todo es nuevo. Todo esto proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y que nos confirió el ministerio de la reconciliación. Porque, efectivamente, en Cristo, Dios reconcilió al mundo consigo y renunció a tomar en cuenta los pecados de los hombres, y a nosotros nos confió el mensaje de la reconciliación. Por eso, nosotros somos embajadores de Cristo, y por nuestro medio, es Dios mismo el que los exhorta a ustedes. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios. Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo «pecado» por nosotros, para que, unidos a él, recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y santos. Salmo de Hoy: Salmo 103(102), 1-2. 3-4. 9-10. 11-12 El Señor es compasivo y misericordioso. Bendice, al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice, al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios. El Señor es compasivo y misericordioso. El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. El Señor es compasivo y misericordioso. El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. El Señor no estará siempre enojado, ni durará para siempre su rencor. El Señor es compasivo y misericordioso. Como desde la tierra hasta el cielo, así es de grande su misericordia; como un padre es compasivo con sus hijos. así es compasivo el Señor con quien lo ama. El Señor es compasivo y misericordioso. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 5, 33-7 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey. Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno». Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.ActosAcusaciónCertezaDefensaDifamaciónPaso del tiempoPazSan MateoVerdadBibliaEvangelio¿Quién conoce el corazón del otro?Cómo actuar ante la difamación