Fundación Amén Comunicaciones2024-10-312024-10-312024-10-31http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/730https://drive.google.com/file/d/1CjYoP4FcpKKk3U1CxHGl9Jki9fTdmTG2/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El evangelista Lucas nos presenta, la advertencia que hace un grupo de fariseos a Jesús: “No te acerques a la ciudad de Jerusalén, porque el poderoso Herodes te busca para matarte”. Pero esta advertencia que probablemente en buena fe hacen algunos fariseos a Jesús, no lo amilanan, no lo acobardan, ni amedrentan para saber que tiene que cumplir su misión, ir a la ciudad de Jerusalén a entregar su vida. Llama poderosamente la atención, que Jesús, con excepción de los fariseos, no se expresa mal de nadie, pero dice precisamente a este grupo de fariseos: “Vayan y digan a ese zorro, (hablando de Herodes), que hoy y mañana cura enfermos, exorciza del mal, pero que, pasado mañana, o sea prontamente, consumará la obra de salvación que el Padre Dios le ha encomendado, yendo a la ciudad de Jerusalén”. Y luego, en una expresión cargada de nostalgia, quizás por la dureza de corazón de los habitantes de la ciudad santa, Jesús afirmará: “Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían a ti”. Y luego dirá Jesús cargado de un cariño entrañable: “Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, a los habitantes de Jerusalén, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, y, sin embargo, ellos no han querido”. Jesús se duele quizá de la dureza de Herodes, a quien llama zorro, pero se duele más de la dureza de su propio pueblo, que no lo reconoce como salvador. Muy a propósito de eso, reconocemos en este pasaje de san Lucas, capítulo 13, la historia eterna del mundo, la historia del combate entre bien y mal. Por eso cae muy bien la enseñanza de la primera lectura que hoy nos presenta san Pablo, el famoso capítulo 6 de la carta a los efesios, donde Pablo, precisamente hablando a los habitantes de Éfeso, afirmará: “Busquen la fuerza de sus vidas en Dios y en su invencible poder”. Pablo no es solamente un misionero, es un místico, es un convencido de la fuerza de Dios en su corazón y hace una advertencia a los habitantes de Éfeso: “No luchamos contra fuerzas enemigas de carne y hueso, sino contra poderes espirituales; principados, dominaciones de este mundo de oscuridad, contra espíritus malignos del aire”, dice Pablo en un momento de iluminación mística, y hace una afirmación que ha hecho muy célebre este capítulo 6 de la carta a los efesios. Pablo los invita a todos, los destinatarios de su carta: “A que tomen las armas de Dios para tener la fuerza de resistir el mal del mundo” y utiliza a la manera en que un soldado se va revistiendo, utiliza una metáfora que nos habla de la fuerza de esas armas espirituales. En efecto, dirá: “Cíñanse la cintura con la verdad, revístanse con la coraza de la justicia, y ahí se va vistiendo el soldado para el combate. Calcen los pies con la prontitud para el evangelio de la paz, tomen en brazos el escudo de la fe, pónganse el casco de la salvación en la cabeza y empuñen la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios”. Dejando a un lado la metáfora de lo que un soldado se coloca, se viste justo antes de dar la batalla, de entrar en combate, descubramos las palabras claves que Pablo el apóstol, Pablo el luchador incansable del evangelio, nos dice hoy a nosotros: “Vivan siempre, uno, en la verdad, dos, en la justicia, tres, crean en el evangelio de la paz, cuatro, la fe a toda prueba, donde (según palabras del mismo apóstol), se apagarán las flechas incendiarias de satanás, cinco, como casco en la cabeza, pónganse la salvación, y seis, la gran espada que tendrán para vencer, es la Palabra de Dios”. Hoy te invito, para que, frente a la maldad del mundo, frente a la cizaña de personas que quizás no conozcas, descubre que sólo por la verdad, la justicia, la fe, la palabra de Dios, el evangelio, sólo por ellas y a partir de ellas encontrarás, como dice san Pablo: “La fuerza para ser invencibles en Dios”. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 13, 31-35 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios 6, 10-20 Hermanos: Buscad vuestra fuerza en el Señor y en su invencible poder. Poneos las armas que Dios os da, para poder resistir a las estratagemas del diablo, porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso, sino contra los soberanos, autoridades y poderes que dominan este mundo de tinieblas, contra las fuerzas sobrehumanas y supremas del mal. Por eso, tomad las armas de Dios, para poder resistir en el día fatal y, después de actuar a fondo, mantener las posiciones. Estad firmes, repito: abrochaos el cinturón de la verdad, por coraza poneos la justicia; bien calzados para estar dispuestos a anunciar La Noticia de la paz. Y, por supuesto, tened embrazado el escudo de la fe, donde se apagarán las flechas incendiarias del malo. Tomen por casco la salvación y por espada la del Espíritu, es decir, la Palabra de Dios, insistiendo y pidiendo en la oración. Orad en toda ocasión con la ayuda del Espíritu. Tened vigilias que oréis en constancia por todos los santos. Pidan también por mí, para que Dios abra mi boca y me conceda palabras que anuncien sin temor el misterio contenido en el Evangelio, del que soy embajador en cadenas. Pidan que tenga valor para hablar de Él como debo. «Palabra de Dios. Te alabamos Señor» Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Sal 144 (143), 1. 2. 9-10 R. Bendito el Señor, mi Roca. Bendito el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la pelea. R. Bendito el Señor, mi Roca. Mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y mi refugio, que me somete a los pueblos. R. Bendito el Señor, mi Roca. Dios mío, te cantaré un cántico nuevo, tocaré para Ti el arca de diez cuerdas: para Ti que das la victoria a los reyes, y salvas a David, tu siervo. R. Bendito el Señor, mi Roca. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 13, 31-35 En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: «Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte». Él contestó: «Vayan a decirle a ese zorro: “Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi término”. Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no has querido. Tu casa se te quedará vacía. Les digo que no me volverán a ver hasta el día que exclamen: “Bendito el que viene en nombre del Señor”». «Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús» Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.Armas de DiosJusticaPazSan lucasVerdadVivir conforme a la voluntad de DiosBibliaEvangelio¡Las armas de Dios!Enseñanzas de Pablo