Fundación Amén Comunicaciones2025-10-022025-10-022025-09-27https://repositorioamencomunicaciones.com/handle/123456789/1072https://drive.google.com/file/d/145W9eqrh4T2PXex7mYweOXy3TEexvLUE/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Un mensaje misterioso! El evangelista Lucas nos narra la profunda admiración que suscitaba Jesús entre los suyos, bien por sus palabras, bien por sus acciones milagrosas, bien en general, por el testimonio de su vida de misericordia, de servicio y de entrega frente a los demás. Sin embargo, es paradójico que Lucas señale que mientras la gente más le admira, Jesús advierte a sus discípulos de su propia Pasión, Crucifixión y Muerte. En efecto, buscando evitar triunfalismos engañosos entre los suyos, más allá de que muchos seguidores estaban a su lado, Jesús les advierte y les dice claramente: “Métanse bien en los oídos estas palabras, el Hijo del Hombre (hablando de sí mismo), va a ser entregado en manos de los hombres”. El segundo, repetimos de tres anuncios que Jesús hace sobre su destino final. En el fondo, parece una advertencia a la humanidad de que el cristianismo y la fe religiosa que profesamos dentro de la Iglesia Católica no se puede manejar a partir de estadísticas y de números, tal vez de falsos y aparentes triunfalismos. El Señor nos invita a reconocer que no seremos verdaderos seguidores suyos si en la vida no llevamos la cruz que se nos va presentando cada día. Esa cruz que nos escandaliza, esa cruz que a veces nos desanima, esa cruz que a veces nos lleva a evitar el camino del seguimiento del Señor. Preocupémonos no cuando tengamos problemas en la vida. Quizás preocupémonos más cuando en la vida todo es perfecto, porque quizás no estamos en el camino del seguimiento del Señor. Y es que hay que reconocer en un segundo momento que la esencia de la fe cristiana es la entrega continua de la vida, el gastarnos por los demás en una clara dinámica pascual: ¡Morir a nosotros mismos para dar vida a los demás! Tan distinto, tan contradictorio este mensaje con lo que el mundo nos señala: cuídate a ti mismo, vigila por tus necesidades, no te preocupes tanto de los demás, atiende a aquellas cosas que te gustan, que te generan placer y bienestar. El Señor nos dice “que la verdadera alegría de la vida no está en el disfrute egoísta de aquellos placeres que nos promete el mundo, sino en la entrega generosa de la vida en amor y servicio a los demás, aunque ello implique cruz. La cruz de a veces sentirnos incomprendidos, la cruz de la ingratitud, la cruz de llenarnos de paciencia con la familia y los seres queridos en esa entrega servicial de cada día. Pero en un tercer momento descubrimos que esto es difícil de asumir para los hombres de todos los tiempos. En efecto, Lucas afirmará: “Que sus discípulos no comprendieron las palabras y el lenguaje de Jesús, que esto les resultaba oscuro, que no eran capaces de captar el sentido de dicho mensaje. Y por eso, por miedo, nadie se atrevió a preguntarle nada más sobre este asunto de ser entregado a manos de los hombres”. Pero Jesús, de alguna manera quería anticipar lo que es el misterio humano. Thomas Hobbes ya lo dijo en su célebre expresión latina: “Homo Homini Lupus Est”, que significa: “El hombre es lobo para el hombre”. Precisamente fueron hombres a los que Jesús sirvió, a los que les anunció el mensaje del amor, de la vida nueva que Dios puede entregar. Aquellos que lo capturaron, aquellos que le hicieron un proceso judicial sumario, aquellos que le crucificaron. La historia se ha repetido en miles de testigos de la fe cuando han entregado su vida en servicio, donación y amor por los demás, y han sido precisamente los más cercanos quienes los han traicionado y les han pagado con ingratitud. En este sentido, entendemos claramente la frase lapidaria de Hobbes cuando afirma: “Que el hombre es lobo para el hombre”. Hoy, sin escandalizarnos, reconozcamos que la vida cristiana tiene sentido cuando la vivimos como donación alegre, continua, generosa frente a los demás, y que, por el contrario, la vida humana pierde sentido cuando de manera egocéntrica, egoísta, vivimos simplemente para nuestra gratificación, nuestro placer momentáneo, nuestro bienestar personal. Hoy, Señor, te damos gracias por este mensaje que ciertamente como hace 2000 años, nos resulta oscuro y quizás escandaloso, desanimante para tu seguimiento. Pero sabemos que en ti hay palabras de vida y de verdad, que en ti hay luz y no hay engaño. Por el contrario, aunque el mundo nos diga que, en vivir de manera egoísta, para nosotros está la plenitud de la existencia, en el fondo reconocemos que el egocéntrico es un eterno insatisfecho. La historia de miles de personas que, en el mundo de la farándula, en el mundo del éxito económico, en el mundo del prestigio humano, han alcanzado grandes metas y al final, pareciendo que tienen todo lo que el mundo ofrece como camino de felicidad, se descubren insatisfechos, vacíos en el corazón, depresivos emocionalmente. Danos, pues, Señor, un criterio crítico frente al mundo y la sabiduría de entender ¡que la vida es grande cuando se entrega en amor a los demás! El Señor te bendiga abundantemente en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Lucas 9, 43b-45 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: de la profecía de Zacarías 2, 5-9.14-15a: Alcé la vista y vi a un hombre con un cordel de medir. Pregunté – «¿Adónde vas?» Me contestó: – «A medir Jerusalén, para comprobar su anchura y longitud.» Entonces se adelantó el ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro, diciéndole: – «Corre a decirle a aquel muchacho: «Por la multitud de hombres y ganado que habrá, Jerusalén será ciudad abierta; yo la rodearé como muralla de fuego y mi gloria estará en medio de ella -oráculo del Señor-.»» «Alégrate y goza, hija de Sión, que yo vengo a habitar dentro de ti -oráculo del Señor-. Aquel día se unirán al Señor muchos pueblos, y serán pueblo mío, y habitaré en medio de ti.» Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo: Jr 31, 10.11-12ab.13: El Señor nos guardará, como pastor a su rebaño. Escuchad, pueblos, la palabra del Señor, anunciadla en las islas remotas: «El que dispersó a Israel lo reunirá, lo guardará como pastor a su rebaño.» El Señor nos guardará, como pastor a su rebaño. Porque el Señor redimió a Jacob, lo rescató de una mano más fuerte. Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor. El Señor nos guardará, como pastor a su rebaño. Entonces se alegrará la doncella en la danza, gozarán los jóvenes y los viejos; convertiré su tristeza en gozo, los alegraré y aliviaré sus penas. El Señor nos guardará, como pastor a su rebaño. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 9, 43b-45: En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: -Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del Hombre lo van a entregar en manos de los hombres. Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto. Palabra del Señor, gloria a ti Señor Jesús.AmorCargar la cruzDarse a los demás desde el amorDonaciónEgoísmoEntregaGastarnos por los demásSan LucasServicioVida egocéntricaBibliaEvangelioUn mensaje misterioso!Escencia de la fe cristiana