Fundación Amén Comunicaciones2025-02-142025-02-142025-02-02http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/831https://drive.google.com/file/d/18fJXSGcCYR254GYLUNVzhZCj-o3HEA-n/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Exactamente a los 40 días después de la fiesta de la Navidad, Natividad o nacimiento de Jesús Niño, María debía de presentarse en el templo para ser purificada, pero sobre todo para que el Niño Jesús fuera consagrado a Dios. Es la fiesta litúrgica que conocemos como la Fiesta de la Presentación del Señor a Dios y que la Iglesia ha aprovechado para transformar en la Jornada Mundial de Oración por los consagrados a Dios, la vida religiosa. También se le ha dicho a esta fiesta, que es la del encuentro, el encuentro de Dios Niño con la humanidad significada en estos sabios y justos anciano Simeón y Ana, sin que esto implique que el anciano Simeón reconozca al Niño cuando lo tiene en sus brazos como el Salvador, como la luz que va a alumbrar a las naciones de ahora en adelante, como una verdadera gloria del pueblo de Israel. Por su parte, Simeón a la Virgen María le profetizará: “Este Niño, este recién nacido con 40 días, será bandera discutida y desnudará las intenciones del corazón que hay en cada ser humano, según se adhieran al Niño a su vida o le rechacen”. Pero también le profetizará: “Que a Ella una espada le traspasará el alma” (como efectivamente aconteció 33 años después con la Pasión y Muerte en cruz de Jesucristo). Pero a propósito de esta Jornada Mundial de Oración por los Consagrados, saquemos tres sencillas enseñanzas para nuestra vida. La primera, tú y yo, laico o sacerdote, empleado o desempleado, joven o mayor de edad, estamos cada uno de nosotros llamados a consagrar nuestra vida a Dios. Y te propongo de manera concreta un primer aspecto: saca tiempo diario para el Señor, saca un tiempo preciso, si deseas al levantarte 15 minutos, ojalá media hora. Saca un tiempo con calidad, ojalá pudieras participar de la Eucaristía de cada día, o si no, hacer el rosario en tu casa, o si no leer un salmo o un texto evangélico cada día. Consagrémosle a Dios 15 minutos mínimo, ojalá 30 minutos cada día para estar con Él, para alimentarnos de aquél que nos da la vida plena. Pero hay una segunda forma de consagración: consagra un espacio físico en el lugar donde vives a Dios, puede ser una habitación en tu apartamento, y si no hay el espacio para una habitación, haz un pequeño altar donde esté la imagen de nuestro Señor, de su Santísima Madre, la Biblia, el Santo Rosario, un texto de oraciones que a ti te gusten, saca ese espacio en tu casa, un lugar material y físico para que puedas allí encomendarte a Dios justo antes de salir a trabajar y agradecerle a Dios justo antes de irte a la cama a dormir. Me gusta a las parejas que voy acompañando en el sacramento del matrimonio, aconsejarles que hagan un pequeño oratorio o lugar de oración en su casa o apartamento donde viven, de tal manera que haya ese espacio físico preciso, material donde sabemos que es el lugar del encuentro con Dios. Pero finalmente hay un tercer elemento de consagración: has un acto diario de amor a Dios entregándote a una persona, perdonando una ofensa, sirviendo a quien te cuesta servir. No te propongo dos obras al día, te propongo una sola, habla a aquella persona que te cuesta trabajo hablarle, perdona a quien te cuesta dificultad perdonarle, y hazlo como un acto de ofrecimiento y de consagración de tus acciones diarias al buen Dios. Aunque te cueste, aunque sea difícil, el mérito será mayor. Felicitaciones a todos los consagrados en este día, cuando oramos por su santificación personal. Que el Señor te bendiga. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Y recuerden, cuando en nosotros los consagrados vean una falla, un defecto, más que juzgarnos sin piedad, oren, oren por todos nosotros.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 2, 22-40 Lecturas del día de Hoy: Primera lectura: Malaquίas 3, 1-4 Fiesta de la Presentación del Señor Esto dice el Señor: “He aquí que yo envío a mi mensajero. Él preparará el camino delante de mí. De improviso entrará en el santuario el Señor, a quien ustedes buscan, el mensajero de la alianza a quien ustedes desean. Miren: Ya va entrando, dice el Señor de los ejércitos. ¿Quién podrá soportar el día de su venida? ¿Quién quedará en pie cuando aparezca? Será como fuego de fundición, como la lejía de los lavanderos. Se sentará como un fundidor que refina la plata; como a la plata y al oro, refinará a los hijos de Leví y así podrán ellos ofrecer, como es debido, las ofrendas al Señor. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos’’. Palabra del Señor. Te alabamos Señor Salmo del día de Hoy: Salmo 23, 7. 8. 9. 10 El Señor es el rey de la gloria. ¡Puertas, ábranse de par en par; agrándense, portones eternos, porque va a entrar el rey de la gloria! El Señor es el rey de la gloria. ¿Y quién es el rey de la gloria? Es el Señor, fuerte y poderoso, el Señor, poderoso en la batalla. El Señor es el rey de la gloria. ¡Puertas, ábranse de par en par; agrándense, portones eternos, porque va a entrar el rey de la gloria! El Señor es el rey de la gloria. ¿Y quién es el rey de la gloria? El Señor, Dios de los ejércitos, es el rey de la gloria. R. El Señor es el rey de la gloria. Segunda Lectura: Hebreos 2, 14-18 Hermanos: Todos los hijos de una familia tienen la misma sangre; por eso, Jesús quiso ser de nuestra misma sangre, para destruir con su muerte al diablo, que mediante la muerte, dominaba a los hombres, y para liberar a aquellos que, por temor a la muerte, vivían como esclavos toda su vida. Pues como bien saben, Jesús no vino a ayudar a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham; por eso tuvo que hacerse semejante a sus hermanos en todo, a fin de llegar a ser sumo sacerdote, misericordioso con ellos y fiel en las relaciones que median entre Dios y los hombres, y expiar así los pecados del pueblo. Como él mismo fue probado por medio del sufrimiento, puede ahora ayudar a los que están sometidos a la prueba. Palabra del Señor. Te alabamos Señor Evangelio del día de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 2, 22-40 Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones. Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo: “Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”. El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”. Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada, y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.Actos de amor a DiosAgradecerAltarAmorAntes de dormirAntes de salirConsagrar la vidaEncomendarse a DiosSan LucasServir a los demásObrar para DiosVidaBibliaEvangelio¡Consagrados a Dios!La Presentación del Señor en el Templo