Fundación Amén Cominicaciones2023-10-162023-10-162023-09-26http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/130https://drive.google.com/file/d/1gWeyL59lhzDbNYyxtAhWiQNd85sa-7_3/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El evangelio de hoy nos presenta un breve texto pero muy significativo. Reconocemos que después de la vida humana, el más grande regalo que hemos recibido de Dios es la familia, todos para bien o para mal, venimos de una familia, de una madre y un padre responsables, y sin su concurso hubiera sido imposible la génesis, la formación, el alumbramiento de nuestra existencia. Hoy el evangelio nos presenta, cómo es la familia de Jesús, su madre, sus parientes se acercan a Él; pero nos deja entrever una enseñanza, una sabiduría. La familia no se entreteje necesariamente a partir de vínculos de sangre, de relaciones genéticas, no, para Jesús, la familia se construye a partir de una relación mucho más profunda y señalará, que su madre, sus parientes, no lo son necesariamente, aquellos que por genética pertenecen a su grupo familiar, no, Jesús señalará, que su madre, sus hermanos, su familia, lo más querido por Él: “Son aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica”. Dos sencillas expresiones que nos ponen a pensar, escuchar a Dios, escucharlo en su Palabra, escucharlo cuando oramos, escucharlo en el silencio de nuestro corazón, escucharlo en las palabras sabias de una madre, de una esposa, de un buen amigo, de un sacerdote, escuchar a Dios aún en los problemas y situaciones particulares de nuestra cotidianidad. Hoy oímos pero poco escuchamos, oímos ruido, oímos de pronto música en el carro, en el taxi, en el bus, en el metro, de pronto oímos ruidos en la calle; pero escuchar exige un ejercicio interior de unir el oído y el corazón, es detenernos a reconocer una voz, un mensaje para nuestra vida y dejarnos interpelar por ese mensaje. Hoy reconocemos, que en la sociedad del ruido, en la sociedad tecnológica de los iPod, de los aparatos y de las memorias con tres, 4000 canciones, a fuerza de tanto ruido al que estamos expuestos durante las horas del día, oímos pero no escuchamos, paradójicamente cuando hay tantos sonidos en nuestra época, es cuando más sordos estamos para valorar, reconocer mensajes profundos para nuestra vida. Pero hay una segunda condición que plantea Jesús para ser verdaderamente del grupo de sus cercanos, de su familia. Jesús nos dice, que sólo hacen parte de su familia, el que escucha su palabra y la obedece, la cumple, la hace práctica, la hace vida. Hoy, Señor pedimos esa gracia, ese regalo para nuestra existencia, obedecer tus mandatos, no participar solamente de una Eucaristía, de un grupo de oración, escuchar un mensaje en redes sociales, pero que por un oído me entre y por el otro me sale, no, es escuchar esa palabra, interiorizarla en el corazón y pedir la gracia, de que esa palabra sea luz y guía para las actuaciones de mi vida. Señor, gracias por este evangelio, gracias por permitir su escucha atenta más que con mis oídos con mi corazón y gracias por ayudarme a intentar hacerlo vida, obra concreta en mi cotidianidad. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 8, 19-21 Lectura del día de hoy Esd 6,7-8.12b.14-20: Terminaron la construcción del templo y celebraron la Pascua. En aquellos días, el rey Darío escribió a los sátrapas de Transeufratina: «Permitid al sátrapa y a los ancianos de Judá que trabajen para reconstruir el templo de Dios en su antiguo sitio. En cuanto a los ancianos de Judá y a la construcción del templo de Dios, os ordeno que se paguen a esos hombres todos los gastos puntualmente y sin interrupción, utilizando los fondos reales de los impuestos de Transeufratina. La orden es mía y quiero que se cumpla exactamente. Darío». De este modo, los ancianos de Judá adelantaron mucho la construcción, como habían profetizado el profeta Ageo y Zacarías, hijo de Iddó, hasta que por fin la terminaron, conforme a lo mandado por el Dios de Israel y por Ciro, Darío y Artajerjes, reyes de Persia. El templo se terminó el día tres del mes de Adar, el año sexto del reinado de Darío. Los israelitas -los sacerdotes, los levitas y el resto de los deportados- celebraron con júbilo la dedicación del templo, ofreciendo con este motivo cien toros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos y doce machos cabríos -uno por cada tribu-, como sacrificio expiatorio por todo Israel. Asignaron a los sacerdotes y a los levitas las categorías y los órdenes que les correspondían en el culto del templo de Jerusalén, como está escrito en la ley de Moisés. Los deportados celebraron la Pascua el día catorce del mes primero; como los sacerdotes y los levitas se habían purificado a la vez, todos estaban puros e inmolaron la víctima pascual para todos los deportados, para los sacerdotes, sus hermanos, y para ellos mismos. Salmo del día de hoy Salmo 121,1-2.3-4a.4b-5: Vamos alegres a la casa del Señor. Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor.» Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor. Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor. En ella están los tribunales de justicia en el palacio de David. Evangelio del día de hoy Lucas 8,19-21: Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra. En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: -Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. El les contestó: -Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.ConsejosCorazónOraciónPalabras sabiasSilencioBibliaEvangelio¡Aprende a escuchar!Escucha a Dios