Fundación Amén Cominicaciones2023-10-292023-10-292023-10-14http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/149https://drive.google.com/file/d/1UgLXSm_Y5sOA_arE4R4yJ-BmOhd1pUHb/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El evangelio de hoy nos presenta una frase lapidaria de Jesús: “Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen”. Hoy detengámonos en esa primera expresión de esta frase, ¡escuchar a Dios, escuchar su palabra!; ¿la escuchamos en nosotros en la oración personal?, ¿lo escuchamos en los otros, en su mensaje que nos dan cotidianamente?, ¿escuchamos a Dios en las situaciones o episodios que acontecen en nuestra existencia?, escuchamos a Dios en hombres sabios y espirituales, pero escuchamos a Dios sobre todo en su Palabra. Hoy te invito en la vida cotidiana a descubrir tres caminos de escucha, de Dios y de escucha del hombre y de nosotros mismos. El primero, te invito a silenciarte en tu vida. Tenemos tanto ruido en nuestro corazón que nos impide escucharnos a nosotros o escuchar con asertividad y profundidad las palabras, el mensaje, que otra persona en mi matrimonio, en mi familia, me quiere entregar. Cuanto necesita nuestro mundo silenciamiento, principio o camino de paz interior, principio y camino de maduración y de auto reflexión personal. Pero hay un segundo camino de escucha y es abrirme. Abrirme es atender al otro, desbloquear mis esquemas mentales, hacer el esfuerzo por ponerme en el lugar del otro, mirar una situación de otra manera. Muchas veces oímos mensajes en la televisión, oímos mensajes en las redes sociales, oímos mensajes de nuestro cónyuge o familiar, de nuestro compañero de oficina o amigo, pero solo oímos, no entra al corazón; hay que abrir, abrir el alma, abrir la vida al mensaje de queja, de dolor, que la otra persona quiere manifestar y hacer el esfuerzo por ponerme en su lugar, por colocarme en su situación existencial particular. Un tercer camino de escucha, además del silenciamiento y de la apertura interior, es acoger, acoger ya, no es solamente tener la disposición existencial de abrirme, sino dejar entrar el mensaje de la otra persona, apropiarme, apropiarme del dolor de la otra persona. Tan fácilmente oímos sufrimientos de los demás, pero difícilmente nos apropiamos, hacemos nuestro su dolor y buscamos realizar las acciones tendientes a conjurar, a sanar, a desatar el dolor del otro ser humano. Amiga, amigo que me escuchas, silénciate, abre tu corazón y acoge el mensaje, el grito de vida, el grito de alegría, de esperanza o dolor, que hay en tu semejante. Hoy, paradójicamente, en el mundo de las comunicaciones sociales hay una gran incomunicación en el ser humano, en un mundo donde todos hablan o mejor gritan, muy pocos escuchan verdaderamente. Hoy un gran servicio a la humanidad, es que tengamos el tiempo, la apertura de corazón, el silenciamiento interior y la capacidad de acogida espiritual a la necesidad, a la palabra que el otro me dirige a mí. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 11, 27-28 Lectura del día de hoy De la profecía de Joel 4, 12-21 Así dice el Señor: «Alerta, vengan las naciones al valle de Josafat: allí me sentaré a juzgar a las naciones vecinas. Mano a la hoz, madura está la mies; venid y pisad, lleno está el lagar. Rebosan las cubas, porque abunda su maldad. Turbas y turbas en el valle de la Decisión, se acerca el día del Señor en el valle de la Decisión. El sol y la luna se oscurecen, las estrellas retiran su resplandor. El Señor ruge desde Sión, desde Jerusalén alza la voz, tiemblan cielo y tierra. El Señor protege a su pueblo, auxilia a los hijos de Israel. Sabréis que yo soy el Señor, vuestro Dios, que habita en Sión, mi monte santo. Jerusalén será santa, y no pasarán por ella extranjeros. Aquel día, los montes manarán vino, los collados se desharán en leche, las acequias de Judá irán llenas de agua, brotará un manantial del templo del Señor, y engrosará el torrente de las Acacias. Egipto será un desierto, Edom se volverá árida estepa, porque oprimieron a los judíos, derramaron sangre inocente en su país. Pero Judá estará habitada por siempre, Jerusalén, de generación en generación. Vengaré su sangre, no quedará impune, y el Señor habitará en Sión.» Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo (97) 96,1-2.5-6.11-12: Alegraos, justos, con el Señor. El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono. Alegraos, justos, con el Señor. Los montes se derriten como cera ante el dueño de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria. Alegraos, justos, con el Señor. Amanece la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. Alegraos, justos, con el Señor, celebrad su santo nombre. Alegraos, justos, con el Señor. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según san Lucas 11, 27-28 En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las turbas, una mujer de entre el gentío levantó la voz diciendo: – ¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron! Pero Él repuso: -Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen! Palabra del Señor, gloria a ti Señor Jesús.Entender al otroEscuchar a DiosEscuchar a los demásSilenciarteBibliaEvangelio¡Tres caminos para escuchar a Dios!Escuchar a Dios