Fundación Amén Comunicaciones2024-09-262024-09-262024-09-24http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/693https://drive.google.com/file/d/1hozFkq4jori_bJK3Ze7urNZurZ8USqsZ/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura tomada del libro de los Proverbios en el capítulo 21, nos presenta varias sentencias llenas de sabiduría, máximas para la vida cotidiana. Empieza el texto del autor del libro de los Proverbios enunciando: “Que a veces los hombres juzgamos nuestra vida con cierta benevolencia y no poco engaño, creyendo que nuestro camino es recto, que nuestra moral se ajusta a los más altos estándares, pero solo el Señor es el que juzga, el que pesa y el que conoce la rectitud de nuestro corazón. Por eso nos invita a practicar el derecho y la justicia, antes que los sacrificios rituales de animales, y nos invita también a cuidarnos del orgullo, de la altivez, la ambición del corazón, que a veces es la luz que mueve a los malvados de esta tierra y les lleva a engendrar el pecado”. Pero continúan las sentencias de Proverbios, capítulo 21, afirmando: “Que los planes del hombre diligente y activo, traen ganancia a su vida, por el contrario, la vida del atolondrado traerá pobreza, indigencia”. Una clara invitación para que seamos activos en trabajar no sólo por hacer dinero, sino también por el enriquecimiento humano y espiritual. Y alertará: “Tesoros ganados con boca mentirosa, es como humo que se disipa y trampa mortal”, y agregará: “El malvado se afana en el mal, pero nunca se apiada del prójimo”. Al final de este texto que leemos hoy en la primera lectura, nos dirá el libro de los Proverbios: “Cómo Dios castiga al cínico, cómo el inexperto aprende, pero también el sabio aprende oyendo la lección por terceras personas, y el honrado observa la caza del malvado y ve cómo se hunde en la desgracia”. Hoy en tu vida y en la mía, hagamos memoria de cuantas personas hemos conocido y quizás por no cumplir la ley de Dios, la voluntad divina, sus vidas se han enredado, se han vuelto un verdadero fiasco. Hoy clamemos al Señor, para que escuche nuestra súplica y aprendamos de la sabiduría de la vida, el paso de los años y también de las experiencias propias y de las ajenas. Por eso el salmo responsorial de hoy, el 118, en la enunciación litúrgica nos invita: “A dejarnos guiar por Dios, siguiendo la senda de sus mandatos”, y afirmará: “Que es dichoso, bienaventurado el hombre, que con una vida sin tacha camina en la ley de Dios”, y el salmista pide al Señor: “Instrúyeme en el camino de tus mandatos y meditaré tus maravillas. Escogí el camino verdadero, deseé tus mandamientos, enséñame a cumplir tu ley y a guardarla de todo corazón”. Tanto la primera lectura de Proverbios como el salmo de hoy, nos disponen para escuchar y meditar el evangelio de Lucas, capítulo 8, cuando unos espontáneos van a Jesús diciéndole: “Que su Madre y algunos familiares le buscan”. Pero Jesús da una respuesta que parece tan destemplada como desconcertante, afirmando: “Mi Madre y mis hermanos son estos, no los que están unidos por un vínculo de parentesco de sangre, sino los que escuchan la Palabra de Dios y escuchándola, la ponen en práctica”. Son dos condiciones fundamentales: atender lo escuchado, cumplir lo oído. Es que el verbo escuchar implica no solamente el sentido auditivo, sino poner el corazón, poner la vida en lo que el Señor nos enuncia en su Palabra, y a veces cuando decimos, es que Dios no me escucha y yo no lo sé escuchar a Él, no sé entender su lenguaje, podríamos preguntarnos ¿cómo reconocer los mensajes de Dios en nuestra vida? Y te doy unas pistas generales. La primera, aprende a leer el hoy de tu vida, las circunstancias actuales, las personas con las que convives, las relaciones amorosas o, por el contrario, difíciles, las relaciones sanas o por el contrario, enfermas y tóxicas. Descubre en las circunstancias y en el hoy de tu vida, cómo Dios te habla y te invita a una vida en abundancia, a una vida en plenitud. Dios no quiere vida precaria para nadie, vida en pobreza humana, espiritual y material, quizás pregúntate, muchos de los sufrimientos actuales en el hoy de mi vida, se deben a que he tomado malas decisiones, porque no he reconocido los signos de Dios en personas, en circunstancias, en situaciones puntuales que han acontecido en mi existencia. Pero hay un segundo criterio o pista para reconocer la voz de Dios en nuestra vida, y es mira los carismas, los dones, los talentos que Dios te ha regalado. Ellos son para enriquecer la comunidad conyugal, el matrimonio, la comunidad familiar, el hogar y la comunidad cristiana. Todo don, todo talento, toda cualidad humana o espiritual que tengamos, siempre ha sido dada por Dios con un proyecto, no para nuestra vanidad personal, para nuestro disfrute egocéntrico, sino para poner ese carisma, ese talento, esa cualidad al servicio de los demás. Siente en esta pista, que esa capacidad para escuchar, para la comprensión, para la paciencia, para buscar la unidad entre los tuyos, debe de ser usada para bien de los demás, para aconsejar e instruir al ignorante, para fortalecer y consolar al triste, para levantar al decaído, en definitiva, para hacer el bien. De Jesús en el evangelio de san Marcos, hay una hermosa expresión que podría ser todo un programa de vida y que podrían colocar en nuestra lápida, en nuestra tumba cuando terminen los días de nuestra historia. En efecto Marcos dirá de Jesús: “Pasó su vida haciendo el bien.” Que hoy para ti, para tu familia, para mí, sea un verdadero lema de vida, que los talentos, cualidades y dones que Dios nos ha dado, que sean todos para hacer el bien a los demás. Que no te llegue la vejez, que no te sorprenda la enfermedad, un accidente, la misma muerte diciendo, pude haber hecho más por los míos, pero me dediqué estérilmente a los placeres sibaritas de este mundo y me olvidé de entender que hay tantos afuera que necesitaban de mi tiempo, de mi cariño, de mi consejo, de mi ser personal, de mi sabiduría íntima. Una tercera pista y definitiva para descubrir la voluntad de Dios, es reconocer en la Palabra, la Palabra que lees, la Palabra que oras, es descubrir en la Eucaristía que celebras, es llegar a la visita ante el Santísimo Sacramento en tu parroquia, y allí, en el silencio de tu corazón, la Palabra, la Eucaristía, la visita en oración y adoración a Jesús Sacramentado, reconocer qué pide Dios a tu vida. Quizás te habla suavemente, quizás en medio de mil mensajes en redes sociales, parece ahogarse o escucharse muy baja la voz de Dios, pero atiende su Palabra que siempre es sabia. Créeme lo que te voy a decir, muchas personas en su vida se han estrellado porque nunca tuvieron capacidad de silenciarse y por eso no fueron asertivos, sabios para manejar un conflicto matrimonial que los llevó al divorcio, para saber parar en los gastos que lo llevó a una quiebra económica, para haber manejado una relación mejor con un hermano, una hermana que los llevó a no volverse hablar con ellos. Tantas situaciones dolorosas, porque no escuchamos la voz sabia, dulce, serena de Dios que nos instruye, nos aconseja cómo vivir mejor. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 8, 19-21 Lectura del día de hoy Pr 21, 1-6.10-13: El corazón del rey es una acequia en manos de Dios: la dirige adonde quiere. Al hombre le parece siempre recto su camino, pero es Dios quien pesa los corazones. Practicar el derecho y la justicia Dios lo prefiere a los sacrificios. Altivez de ojos, mente ambiciosa, faro de los malvados es el pecado. Los planes del diligente traen ganancia, los del atolondrado traen indigencia. Tesoros ganados por boca embustera son humo que se disipa y lazos mortales. Afán del malvado es buscar el mal, no mira con piedad a su prójimo. Cuando el cínico la paga, aprende el inexperto, pero el sabio aprende con la enseñanza. El justo observa el corazón malvado y entrega al malvado a la desgracia. Quien cierra los oídos al clamor del necesitado, no será escuchado cuando grite. Salmo del día de hoy Salmo (119)118, 1.27.30.34.35.44: Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos. Dichoso el que, con vida intachable, camina en la voluntad del Señor. Instrúyeme en el camino de tus decretos, y meditaré tus maravillas. Escogí el camino verdadero, deseé tus mandamientos. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón. Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo. Cumpliré sin cesar tu voluntad, por siempre jamás. Evangelio del día de hoy Lc 8, 19-21: En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: -Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. Él les contestó: -Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.Adoración a Jesús SacramentadoCómo habla DiosCircunstancias actualesCarismasDios hablaDonesEscuchar la voz sabia de DiosEucaristíaOraciónTalentosVivir mejorVoz de DiosVoz dulceVoz serenaVoz que aconsejaVoz que instruyeBibliaEvangelio¡El Señor mira la intención de corazón!La voz de Dios