Fundación Amén Comunicaciones2024-06-112024-06-112024-06-05http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/582https://drive.google.com/file/d/10AIYvPLllrKP_hiFM_XQdn7Zt83ZY_6l/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Ayer Jesús tenía una discusión con los fariseos y los seguidores de Herodes o herodianos. Hoy Jesús, tiene una polémica con los saduceos que no creían en la resurrección. Y probablemente citando el caso de Sara, hija de Ragüel, en el libro de Tobías, hablan de una mujer casada siete veces con siete hombres hermanos todos entre ellos, siguiendo la famosa ley del levirato judía. Todos habían muerto en la noche de bodas y con ninguno había tenido hijos. Nos dicen los saduceos burlándose de Jesús: “Que, si estuvo casada con los siete hombres, cuando resuciten, ¿de cuál de todos de ellos será esposa?”. Jesús, se sirve de esta pregunta también maliciosa y burletera, para hacer una precisión, le dice a los saduceos: “Que están equivocados, que no son capaces de entender ni la Escritura, ni el poder de Dios, y que los hombres y mujeres cuando resuciten, no se casarán. Este amor eros que conocemos en la vida conyugal o matrimonial ya no existirá, será solo el amor ágape, el amor universal en Dios”. Y nos dice: “Que los hombres y las mujeres serán como los ángeles del cielo”. De alguna forma reconocemos que la vida eterna, aquella que anhelamos todos pero que también desconocemos, es una vida superior, donde estaremos todos unidos por el amor universal de Dios, todos en una comunión eterna de vida alrededor de Dios, aunque siempre las palabras son cárcel para el pensamiento y limitadas para expresar esa vida superior. Hoy nosotros preguntémonos: ¿qué esperamos de la vida eterna?, ¿pensamos que nuestra vida termina en una tumba?, ¿termina con unas cenizas tiradas en una corriente de agua o riachuelo? No, nuestra vida termina con Dios, el destino final del hombre es con Dios en el cielo, en una comunión total de amor. Cuando el ser humano no es capaz de tener perspectiva de su vida eterna, de su vida definitiva, vive en esta tierra y vive esta vida humana de una manera indeseable, quizás siguiendo la ideología de los hedonistas o epicureístas: “Comamos y bebamos, que mañana moriremos”. Cuando no hay perspectiva de una vida más allá de la muerte, vivimos de alguna forma con mayor egoísmo, entendiendo que la existencia es sólo esta y que tenemos que disfrutar al máximo, porque con la muerte supuestamente todo acabará. Pero, por el contrario, cuando Jesús hoy nos dice, están muy equivocados, si hay vida eterna y no será una vida simplemente en unión conyugal o marital como en el mundo terrenal, sino que seremos como ángeles en una comunión de amor eterno con Dios, aprendes a vivir tu vida de otra manera. La fe te lleva a entender tu vida como un servicio de amor, un servicio de justicia a los demás, especialmente a los más débiles, a los que más sufren. Créeme, quien no ha resuelto el sentido de la muerte, no ha resuelto el sentido de su vida. Quien no entiende en vida cristiana o en clave cristiana que la muerte es simplemente un tránsito, un cruzar un umbral para vivir la plena vida con Dios, quien no entiende esto, no sabrá lo que es vivir en servicio y en donación para los demás. Por el contrario, cuando tu vida sabes que es simplemente la preparación para la vida definitiva con Dios, aprenderás a asumir tu existencia, como una entrega confiada, alegre y generosa por los demás. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 12, 18-27 Lectura del día de hoy 2Tm 1,1-3.6-12: Reaviva el don de Dios, que recibisteis cuando te impuse las manos. Pablo, apóstol de Jesucristo por designio de Dios, llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido: te deseo la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Dios, a quien sirvo con pura conciencia, como mis antepasados, porque tengo siempre tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche y de día. Aviva el fuego de la gracia de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No tengas miedo de dar la cara por nuestro Señor y por mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según las fuerzas que Dios te dé. El nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque antes de la creación, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado por medio del Evangelio, al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal. De este Evangelio me han nombrado heraldo, apóstol y maestro, y ésta es la razón de mi penosa situación presente; pero no me siento derrotado, pues sé de quién me he fiado y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para asegurar hasta el último día el encargo que me dio. Salmo del día de hoy Salmo 122,1-2a.2bcd: A ti, Señor, levanto mis ojos. A ti levanto mis ojos, a ti, que habitas en el cielo. Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores. Como están los ojos de la esclava fijos en las manos de su señora, así están nuestros ojos en el Señor Dios nuestro, esperando su misericordia. Evangelio del día de hoy Mc 12, 18-27: No es Dios de muertos, sino de vivos. En aquel tiempo, se acercaron a Jesús saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: -Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano.» Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella. Jesús les respondió: -Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: «Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob»? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.AmorCieloComunión totalDestino final del hombreDios en el cieloFinalidad de la vidaMundoBibliaEvangelio¡Créelo: Si existe la vida eterna!Vida eterna