Fundación Amén Comunicaciones2024-04-242024-04-242023-07-30http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/496https://drive.google.com/file/d/1KU6OnLBV3wq_vBWAkf5WFMRL5jcgRfZx/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Uno de los más impactantes textos, de toda la teología Paulina, la encontramos en la carta de Pablo a la comunidad de Roma, contenido este texto en el capítulo 8. Pablo reconoce, que aquellos que aman a Dios, todas las situaciones y circunstancias que vivan en sus vidas, por más que aparentemente sean dolorosas e incomprensibles, todas sirven para el bien de sus vidas, para el bien de sus almas. Y concluye esta segunda lectura que hoy nos presenta la liturgia, que Dios a los que predestinó desde siempre, los llamó, los eligió, y a los que llamó los justificó purificándolos, preparándolos a través de las pruebas y justificándolos los ha glorificado. Es el camino del verdadero cristiano y es el camino de todos los santos, más de 10.000, declarados así autoritativamente en 2000 años de cristianismo, predestinados por Dios, llamados y elegidos por Él, justificados o purificados a partir de la prueba de la fe, la esperanza y el amor, y finalmente glorificados en el cielo. No es otra la historia, a partir de lo que hemos meditado en esta segunda lectura de Pablo a los romanos, que lo que encontramos en la primera lectura, del primer libro de los Reyes, cuando Salomón, hijo de David, es señalado, designado para ser el nuevo rey de Israel; pide a Dios siendo un muchacho joven, pide sabiduría para dirigir a su pueblo, textualmente afirmará: “Concede a tu siervo un corazón atento y sabio para juzgar a tu pueblo y discernir, distinguir entre el bien y el mal, ¿pues quién podrá hacer justicia sin sabiduría, en este pueblo tuyo de Israel que es tan numeroso?”; y las palabras de Salomón que agradaron sobre manera a Dios, hacen que éste le diga: “Por haberme pedido sabiduría y no una vida larga o muchas riquezas para ti, por no haberme pedido la vida de tus enemigos, sino inteligencia y sabiduría, para servir con justicia a tu pueblo, Yo actuaré según tu palabra, te concedo pues, un corazón sabio e inteligente, como no ha habido antes de ti, ni surgirá otro igual después de ti”. Y sabemos que la historia da la razón a esta promesa de Dios, porque Salomón, el rey Salomón, ha pasado a la historia como un hombre sabio, el más grande y sabio entre los reyes del pueblo de Israel. Por eso digamos con alegría: “Cuánto amo tu ley, Señor, mi porción es el Señor; he resuelto guardar tus palabras. Más estimo yo la ley de tu boca que miles de monedas de oro y plata”, y siguiendo con estas estrofas del salmo que hoy nos propone la liturgia, digamos: “Que tu bondad me consuele según la promesa hecha a tu siervo. Cuando me alcance tu compasión viviré, y tu ley será mi delicia. Yo amo tus mandatos más que el oro purísimo, por eso aprecio tus decretos y detesto el camino de la mentira. Tus preceptos son admirables, por eso los guarda mi alma, la explicación de tus palabras ilumina, da inteligencia a los ignorantes”. Terminamos nuestra reflexión mirando el evangelio de hoy, en un pasaje que recientemente había salido, encontramos las parábolas de Jesús, que equipara el reino de los cielos con un tesoro escondido o con un comerciante en perlas finas, que sabiamente, sabiamente, decide vender lo que tiene, para comprar la finca donde está el tesoro escondido y vender las perlas pequeñas y baratas que tiene, para comprar la perla de gran valor. Hoy te pregunto, ¿pides a Dios sabiduría para tomar decisiones acertadas?, ¿tienes la sabiduría para mirar que es lo esencial en la vida?, o ¿te quedas con las perlas baratas, aquellas cosillas del mundo que te deslumbran?, ¿el poder, la imagen, la fama temporal, los placeres efímeros y egoístas? El mundo de momento nos deslumbra con cosas llamativas, pero que no dejan de ser superficiales y que al final, ni dan felicidad, ni dan plenitud en la vida. Ser sabio es hacer como el rey Salomón, optar por los valores fundamentales del Reino y vivir, y trabajar, por conseguir aquello que es esencial, ¡Jesús, la perla de gran valor, Jesús, el tesoro, el gran tesoro!, que a veces no está a golpe de vista, sino que está escondido bajo tierra, pero que, en definitiva, es el único capaz de plenificar nuestra vida. Que el Señor te bendiga abundantemente con sabiduría en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 13, 44-52 Primera lectura del día de hoy 1R 3,5.7-12: En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: -«Pídeme lo que quieras.» Respondió Salomón: -«Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?» Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: -«Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti.» Salmo del día de hoy Salmo 118,57.72.76-77.127-128.129-130 : ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Mi porción es el Señor; he resuelto guardar tus palabras. Más estimo yo los preceptos de tu boca que miles de monedas de oro y plata. Que tu bondad me consuele, según la promesa hecha a tu siervo; cuando me alcance tu compasión, viviré, y mis delicias serán tu voluntad. Yo amo tus mandatos más que el oro purísimo; por eso aprecio tus decretos y detesto el camino de la mentira. Tus preceptos son admirables, por eso los guarda mi alma; la explicación de tus palabras ilumina, da inteligencia a los ignorantes. Segunda lectura del día de hoy Rm 8,28-30: Hermanos: Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó. Evangelio del día de hoy Lectura del Evangelio según san Mateo 13, 44-52: En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: -«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría’ va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entendéis bien todo esto?» Ellos le contestaron: -«Sí.» Él les dijo: -«Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo. » Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.Jesús, perla de gran valorJesús, gran terosoLo esencialReino de los cielosSabiduríaTransformaciónValentíaValores fundamentalesBibliaEvangelio¿Cuál es la mayor riqueza?Tesoro escondido