Fundación Amén Cominicaciones2023-12-012023-12-012023-11-26http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/193https://drive.google.com/file/d/1ma5wcjPDsvQyh17mlX9z2IMBSnxdFtt9/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Cerramos este año litúrgico, con la fiesta de Cristo Rey del Universo. El próximo domingo iniciaremos un nuevo ciclo, con el primer domingo del Adviento, preparatorio a la Navidad, la Navidad o Encarnación de Jesús en el mundo, en la vida, en nuestros corazones. Pero hablemos del evangelio que hoy nos presenta la liturgia. El pueblo de Israel se comparaba con otras naciones, sentía la necesidad de tener un gran rey en torno al cual sentir poder, protección, seguridad y sobre todo unidad. Inconscientemente, todo ser humano, todo corazón, siente la necesidad de entronizar, esto es, de colocar en un trono, en un centro, a una persona, a una cosa o a uno mismo. La vida nos enseña que si Cristo no reina en el primer lugar de nuestro corazón, reinará cualquier realidad creada. Pero nos preguntamos ¿cómo es el reinar de Dios?, ¿cómo es el reinar de Cristo en nuestra vida?, y siguiendo las famosas parábolas de Mateo 13, que nos hablan de que el reino de los cielos se parece a: reconocemos, que el reinar de Cristo es paradójico, misterioso, contradictorio, con las formas de reinar de los gobernantes y poderosos del mundo. En efecto, Dios reina en el corazón aceptando la coexistencia de bien y mal como el trigo y la cizaña. Jesús reina en nuestra vida de manera simple, pequeña, insignificante pero llamada a crecer, como la levadura o la semilla de mostaza. Reconocemos que ese reinar de Jesús en nuestro corazón, es a veces oculto, discreto como el tesoro escondido, pero tiene valores poderosos de gran riqueza, como la perla fina de la parábola. Reconocemos también, que ese reino de Dios crece silenciosamente en la vida, según la respuesta del corazón humano, un buen terreno o un mal terreno, y así será siempre fecunda la semilla de la palabra de Dios regada en Él. Al final descubrimos, que el reinar de Cristo, nos muestra que se separará la bondad y la maldad de cada corazón, como se separan los buenos y los malos peces tirados o mejor recogidos en la red de pesca. Pero avancemos un poco más en esta reflexión y reconozcamos que sólo por el espíritu, podemos conocer y sobre todo, acoger este vivir nuevo y revolucionario de Cristo, este reinar en nuestra vida que es capaz de transformarla completamente. Tracemos unas grandes líneas sobre esa manera maravillosa y fascinante de reinar de Jesús en los hombres y en la vida del mundo. Primero, Cristo reina y Cristo es el Rey pobre, que desde su pobreza nos enriqueció a todos, sin mucho dinero, sin grandes propiedades, sin andar esclavo de las posesiones terrenales, desde la simplicidad de su vida, desde su testimonio de libertad frente al dinero, nos enriqueció a todos. En un segundo lugar decimos, es Cristo Rey el hombre obediente, que con su obediencia y disponibilidad a la voluntad del Padre Dios, nos hizo libres, nos enseñó que obedecer al mundo, que obedecer a nuestras pasiones personales, muchas veces desordenadas y tiránicas, nos hacen esclavos; que la única obediencia que nos hace verdaderamente libres y sabios, es la obediencia a la Palabra del Padre Dios. En una tercera dimensión, reconocemos a Cristo Rey, como el hombre casto que nos enseñó el camino del verdadero amor. Un hombre que mostró la profundidad y la madurez del auténtico cariño, donándose en servicio y en entrega por los demás; no fue un amor de apagamientos, no fue un amor que esclaviza, no fue un amor que reclamaba con dependencias enfermizas. Fue un amor libre por excelencia, un amor maduro, un amor que le enseñó al hombre el auténtico camino del amor liberador. Qué paradoja, en nuestro mundo esclavo de lacras como la pornografía, esclavo de lacras como el erotismo desbordado, esclavo de lacras como la animalización o mejor, la deshumanización de la sexualidad, Jesús, con su testimonio de amor limpio y libre, nos enseñó el camino del auténtico cariño. En una cuarta dimensión, reconocemos que Cristo Rey es el hombre humilde que desde su sencillez, sin títulos académicos, sin cargos humanos o de poder en la sociedad judía de su tiempo, tuvo la capacidad de transformar con su mensaje revolucionario a los hombres y al mundo de su tiempo. Cómo hoy nosotros somos esclavos de obtener títulos académicos para escalafonarnos mejor en las empresas y como Jesús nos mostró, que el gran título que tenemos es el de ser hijos de Dios, habitados por el Espíritu Divino y que desde ahí tenemos la luz y la sabiduría para enriquecer a otros. Reconocemos también en una quinta dimensión, que Cristo Rey es el hombre pacifico, sin violencia, que no le impidió batallar por la dignidad del hombre, por los derechos del ser humano en especial: de los enfermos, de los extranjeros, de la mujer, de los pequeños, de los que se consideraban impuros, de los que no contaban para la sociedad judía de su tiempo. En un sexto momento, descubrimos que Cristo Rey es el hombre profeta, voz de Dios, rechazado por su pueblo, y paradójicamente acogido por pueblos paganos. En efecto, es una mujer sirofenicia, es otra mujer samaritana, es el centurión romano, (casos de personas no judías), los primeros en acoger con alegría y un corazón abierto el mensaje de Jesús. Hoy, cuantos nos llamamos bautizados en la Iglesia Católica, tenemos hasta ciertos ritos de cumplimiento, (cumplo y miento), cumplimiento religioso, pero somos impermeables, no nos dejamos tocar y transformar la vida, por la sabiduría del evangelio. En un séptimo momento, reconocemos a Cristo Rey como el hombre misericordioso con todos, especialmente con los pecadores, los excluidos, con los convertidos de la última hora como el buen ladrón al lado de la cruz. Y paradójicamente siendo Cristo un misericordioso, no recibió misericordia de los suyos. En un octavo momento, reconocemos a Cristo Rey como el perseguido, juzgado y condenado por el establecimiento romano y el establecimiento o la institución político religiosa judía de su tiempo que no persiguió Jesús; no persiguió, no juzgó y no condenó a nadie, por más que Él haya sido perseguido, juzgado y condenado en una cruz. En un noveno momento, reconocemos que Cristo Rey es el hombre crucificado que gastó su vida y la entregó hasta el final por todos. Su existencia entregada, su sangre derramada no es el fracaso, es el grito de victoria de una vida, que se refrendó con sello de oro al final de su historia en la cruz, mostrando que la existencia de un hombre es grande cuando se vive en servicio alegre, entregado y amoroso por los demás. Concluimos diciendo, que Cristo Rey es el muerto que con su muerte dio vida eterna a todos. Nadie puede tener esa audacia de afirmar, que su muerte ha dado vida a otro sino el Cristo. Hoy damos gracias a Dios en esta gran solemnidad de Cristo Rey, al finalizar el año litúrgico, y pedimos la gracia, de que Él gobierne, reine, tenga el primer lugar, Cristo, en nuestros corazones. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 25, 31-46 Primera lectura del día de hoy Ez 34, 11-12.15-17: A vosotros mis ovejas voy a juzgar entre oveja y oveja. Así dice el Señor Dios: «Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro. Como sigue el pastor el rastro de su rebaño, cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré, sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un dia de oscuridad y nubarrones. Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear -oráculo del Señor Dios-. Buscaré las ovejas perdidas, recogeré a las descarriadas; vendaré a las heridas; curaré a las enfermas: a las gordas y fuertes las guardaré y las apacentaré como es debido. Y a vosotras, mis ovejas, así dice el Señor: Voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío.» Salmo del día de hoy Salmo 22,1-2a.2b-3.5.6: El Señor es mi pastor, nada me falta. El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar. Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término Segunda lectura del día de hoy 1Co 15, 20-26a.28: Devolverá Dios Padre su reino y así Dios lo será todo para todos. Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.’ Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Y, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos. Evangelio del día de hoy Mateo 25, 31-46: Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: «Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.» Entonces los justos le contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?» Y el rey les dirá: «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.» Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.» Entonces también éstos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?» Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.» Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.» Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.AmorCorazón humanoEntregaFrutoParábolaPerla finaRespetoSemillaTesoro escondidoValoresVidaBibliaEvangelio¡Cristo Rey: Diez razones!Reino de Dios