Fundación Amén Comunicaciones2024-11-102024-11-102024-11-08http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/738https://drive.google.com/file/d/1Z--1Q5CFZvln_oeecZmjuTVH5YEJ-P8k/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura tomada del apóstol san Pablo a los filipenses, nos muestra una humana y exquisita exhortación que hace el apóstol de los gentiles a la comunidad de Filipo. En efecto, les dirá con gran cariño y dolor: “Lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos entre ustedes (hablando de los filipenses) que andan como enemigos de la cruz de Cristo, porque su paradero es la perdición en las cosas del mundo. Su Dios es el vientre y darle gusto a los apetitos del mismo, sus glorias humanas son sus vergüenzas y solo aspiran a las cosas terrenas”. No habla Pablo para la gente del siglo XXI, sino que habla a la comunidad de Filipo en el siglo primero, y nos damos cuenta que la condición de desorden moral ha sido de siempre y por ello no nos debemos escandalizar cuando veamos al ser humano tan mundanizado. Pero concluiría el apóstol Pablo diciendo: “Que el creyente debe ser un ciudadano del cielo, que aguarda un Salvador, al Señor Jesucristo, y que su comportamiento en la vida irá en consonancia con esa expectativa, con esa esperanza que tiene en el Señor Jesús”. Pero pasemos al evangelio de hoy, donde Lucas en el capítulo 16 nos presenta, la parábola del administrador astuto, que derrochaba los bienes de su amo y cuando se ve expulsado de la administración de la finca donde estaba, (trampea es la palabra), hace trampa y rebaja las deudas de aquellos que tenían cuentas o contratos pendientes con el dueño de la finca, para ganarse aparentes amigos, ganar contactos sociales con la riqueza que no le es propia. A propósito de esta parábola en donde Jesús, paradójicamente felicita al administrador astuto y nos invita a los hijos de Dios: “A tener también inteligencia espiritual”, aprendamos grandes sabidurías para nuestra vida. La primera de ellas, no somos dueños de la vida, sino solo administradores de la misma. De hecho, se nos da el día, se nos da la vida el día de la concepción y se nos pide la vida el día de la muerte. Un buen administrador debe tener entonces como criterios de Dios, la humildad, la prudencia, la responsabilidad, el agradecimiento y sobre todo, la fidelidad con la misión encomendada. Pero hay una segunda sabiduría que podemos aprender de la parábola evangélica de este día, Jesús alaba la sagacidad, más no la deshonestidad de este administrador aparentemente avispado. De hecho, en otros pasajes evangélicos Jesús nos dirá: “Sean mansos como palomas y sagaces como serpientes”, y reconocerá Jesús: “Que lo hombres del mundo, los hijos de la oscuridad, son más sagaces en sus negocios que los hijos de Dios, los hijos de la luz”. Se nos invita, pues, a ser sagaces, a tener inteligencia espiritual para el anuncio del Reino, que la ingenuidad no cabe en un hijo de Dios. En una tercera sabiduría encontramos, que en el fondo nadie tiene las cuentas en orden completamente en el momento de la muerte, y todos con humildad y sinceridad, debemos de reconocer que nuestra vida pudo haber sido mejor administrada, que puede ser mejor manejada. Nadie puede decir me siento completamente preparado para presentarme ante Dios, porque en la vida pudimos responder, manejar, administrar los talentos, carismas y cualidades que Dios nos ha dado, la pudimos haber administrado o gestionado de mejor manera. Recuerda que el gran regalo que Dios te da es la vida, y el gran regalo que tú le das a Dios es vivir bien, vivir bien tu existencia. En una cuarta enseñanza reconoce Jesús de manera indirecta, que la riqueza tiene en general un origen injusto. De hecho, afirmará: “Haceos amigos con la injusta riqueza”. Es que usualmente la riqueza es fruto de cierto egoísmo, de un afán de acumular injustamente, en desmedro y con falta de solidaridad con los demás, especialmente con los más necesitados. Jesús nos invita: “A que la riqueza del mundo sea para ganar la única riqueza importante, la del cielo”, y advertirá como lo hace en otros pasajes evangélicos, la radical exclusión entre Dios y el dinero. Lo afirmará de manera tajante: “No se puede servir al mismo tiempo al Dios de esta tierra, al dinero y al Dios del Cielo”. En una quinta enseñanza aprendemos, que el bien en la vida hay que hacerlo bien, te lo repito, el bien hay que hacerlo bien, esto es, con creatividad, con lucidez, con pasión, con ingenio, con realismo; no hay lugar en el Reino de Dios para la mediocridad y la tibieza. Es que la vida nos enseña que somos tan astutos, tan sagaces en nuestras causas personales, en nuestras empresas y emprendimientos familiares, que manejamos a veces tanta ambición de ganancia; pero a veces somos tan tibios para hacer creativa y sagazmente el bien a los demás en construir el Reino de Dios entre los hombres. Es que, en otras palabras, amamos con pasión las causas del mundo, hasta nos quitan sueño, pero somos dormidos, faltos de imaginación y de fantasía para la causa de Dios y para hacer el bien a las almas. En una sexta enseñanza, recordemos que asegurarnos el futuro inmediato como hizo el administrador astuto de la parábola evangélica es una tontería, porque lo más importante no es asegurar el pan para mañana, el futuro inmediato, sino asegurar la salvación eterna del alma, lo que yo llamo la jubilación, la pensión de vejez en el cielo. Hoy se han mercantilizado las relaciones, hoy buscamos solamente el interés económico cercano o inmediato, este administrador infiel sólo ve el más allá inmediato, pero no ve el futuro definitivo de su alma y en eso se equivoca radicalmente. En una séptima y final enseñanza, se nos invita a correr riesgos por el Reino de los Cielos. Jesús en otro pasaje evangélico afirmará: “Que sólo el que es fiel en lo poco podrá ser fiel a Dios en lo mucho, y por eso se le harán grandes encargos”. Es que el administrador fiel será premiado y por el contrario el administrador infiel, corre riesgos por su subsistencia, pero también esos riesgos mal calculados como hizo este hombre, tapando con trampas su salida, puede ser delatado hacia el futuro por sus deudores. Hoy como creyentes, como cristianos, se nos volvió el cristianismo y la fe una seguridad, olvidando que vivir en fe es vivir con algún nivel de riesgo, correr bien la vida es correr con riesgo y recordar que el fiel del mundo puede recoger riqueza para el mundo, pero no la riqueza verdadera que es la riqueza en Dios. Concluyamos señalando, que en el mundo encontraremos los astutos de esta tierra, pero tenemos que ser astutos en Dios. Mientras los astutos del mundo utilizan la mentira, el engaño, la simulación, la adulación para ganar amigos, para ganar negocios, la presunción, la vanidad, la codicia, el egoísmo; los astutos de Dios tienen armas bien distintas, obrar con la verdad y la sinceridad y rectitud del corazón, vivir en humildad que es la reina de todas las virtudes y siempre la humildad será agradable a Dios, reconocer que el amor es la gran fuerza de la vida, lo único que hace que la vida sea en colores y: “Que a nadie debemos nada más que amor” como dice el apóstol san Pablo. Entender que la fe es la gran fuerza de todos los cristianos que nos ayuda a superar todo tipo de pruebas, encontrar en la esperanza el triunfo del bien sobre el mal, de la vida sobre la muerte, de la verdad sobre la mentira, de la paz sobre la guerra, y abrazar la cruz de cada día como lo hizo Jesús. En la verdad, uno, en la humildad, dos, en el amor, tres, en la fe, cuatro, en la esperanza, cinco, en abrazar la cruz están las grandes astucias de los hombres de Dios. Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 16, 1-8 Lecturas del día de hoy: Primera Lectura: Flp 3, 17-4,1: Aguardamos un Salvador; Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de un cuerpo glorioso. Hermanos: Seguid mi ejemplo y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en mí. Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre, su gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran a cosas terrenas. Nosotros por el contrario somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa, con esa energía que posee para sometérselo todo. Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy: Salmo (122)121, 1-2.4-5: Vamos alegres a la casa del Señor. ¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestro pies tus umbrales, Jerusalén. Vamos alegres a la casa del Señor. Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David. Vamos alegres a la casa del Señor. Evangelio del día de hoy: Lc 16, 1-8: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: -¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido. El administrador se puso a echar sus cálculos: -¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: -¿Cuánto debes a mi amo? Este respondió: Cien barriles de aceite. El le dijo: -Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe «cincuenta». Luego dijo a otro: -Y tú, ¿cuánto debes? El contestó: -Cien fanegas de trigo. Le dijo:-Aquí está tu recibo: Escribe «ochenta». Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.Administradores de la vidaBuen administradorHumildadNo somo dueños de la vidaPrudenciaRegalo de la vidaResponsabilidadSan LucasSer agradecidoSer fiel a la misiónVive bienRegalo de DiosBibliaEvangelio¡Las astucias de Dios!Buen administrador de la vida