Fundación Amén Comunicaciones2025-03-122025-03-122025-03-09http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/867https://drive.google.com/file/d/1qED91cg8JoQegP9eT09uAdDo-uoloVv3/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES En este primer domingo de Cuaresma, el llamado domingo de las tentaciones de Jesús en el desierto, la primera lectura nos habla de la profesión de fe que el pueblo elegido de Dios hace mirando en retrospectiva a su historia y reconoce como su padre Abrahán fue un arameo errante, como estos patriarcas bajaron al desierto a Egipto y se establecieron como migrantes con pocas personas, luego asiéndose un pueblo numeroso. Nos hablará del maltrato, la opresión y la humillación de todo el pueblo de Israel, de cómo ellos clamaron al Señor en medio de su gran sufrimiento, de su angustia y de su indefensión, y cómo el Señor Dios los liberó de la esclavitud de más de 430 años en Egipto, y esa liberación fue con mano fuerte, con brazo extendido, con signos y prodigios inmensos, conduciéndolos a través del desierto hacia una tierra fecunda que mana leche y miel. Por eso pide Moisés a su pueblo: “Que no se dejen tentar por debilidad en la fe, abandonar a Dios, sino, por el contrario, confesar la fe en el Dios único, el Dios monoteísta, el Dios de sus patriarcas Abrahán, Isaac y Jacob, el Dios que condujo a Moisés, lo inspiró para liberar a este pueblo y por eso ellos deben de presentar las primicias de sus cultivos al Señor que les ha dado la libertad, y aprenderán también en oración a postrar todo su cuerpo en el suelo, en presencia del Señor”. Pero luego el salmo precioso que invocamos frecuentemente o leemos y sabemos de memoria en tiempos de peligro, de persecución y de angustia, invitamos al Señor a que se quede con nosotros en los tiempos de tribulación, y decimos estrofas que todos conocemos de memoria cuando afirmamos: “Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en Ti. No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu casa, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Te llevarán en sus palmas para que tu pie no tropiece en la piedra, caminarás sobre áspides y víboras, pisotearás leones y dragones”. Y concluirá con esta bella estrofa: “Se puso junto a mí, lo libraré, lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé, con Él estaré siempre en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré”. Por eso Pablo, en la segunda lectura, en la carta a los romanos, canta: “Que sólo aquel que profesa con sus labios que Jesús es Señor y cree en su corazón, que Dios Padre lo ha resucitado de entre los muertos será salvo, y nadie que tenga fe y que cree en Jesús quedará abandonado, confundido, defraudado en su vida”. Pero estas lecturas nos preparan para entender el evangelio de hoy, cuando Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue el mismo Espíritu divino el que lo llevó durante 40 días por el desierto mientras era tentado por el diablo. Se nos hablan de tres tentaciones universales, todas muestran la malicia y la astucia del tentador. A Jesús, el Hijo de Dios, no se le tentó con una mujer, con dinero, con placeres terrenales, con poder, con ambiciones. En las tres tentaciones está anticipada una expresión, la Palabra de Dios dice: “Está escrito en la Palabra” y en el fondo quiere apelar a la suprema obediencia de Jesús y hacerse del lado satanás, de que está del lado de los que cumple la Palabra de Dios, para buscar engañar a Jesús y hacerlo caer en tentación. Pero es justamente la misma Palabra de Dios cuando le dice: “No sólo de pan vive el hombre”, o cuando le dice al Señor tu Dios: “Sólo a Él adorarás y darás culto”, o cuando le dice también está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios”, Jesús se defiende del maligno acudiendo, apoyándose también en la misma palabra sagrada que satanás había utilizado para manipularla, confundir y hacer caer en tentación al Hijo de Dios. Hoy, cuando recordamos que cada día, al orar el Padre Nuestro, decimos: “No me dejes caer en tentación”, podemos decir que la tentación es tan antigua como el hombre cuando Eva, tentada por la serpiente y Adán inducido por Eva, perdieron el paraíso, el estado original de gracia por haber sido engañados tristemente. Pero también podríamos decir con el gran padre de la Iglesia, san Agustín: “Quien no ha sido tentado profundamente, no se conoce profundamente”. Es que en la tentación reconocemos, uno, la gran fragilidad, el barro que acompaña nuestra vida a todos sin excepción, y dos, que solo y solo y nada más que por la gracia de Dios podemos vencer la tentación. Pero hoy, en el siglo XXI ¿cuáles son esos medios universales de tentación de la humanidad? Y podríamos señalar algunos que puedes tratar de aplicar a tu vida y descubrir si eres inducido al mal, si eres tentado para apartarte de Dios, de su amor y de la vida plena que Él nos ofrece. Y te presento aquí algunos caminos universales. El primero. Satanás, siempre busca ensoberbecernos, enorgullecernos, envanecernos, porque satanás no puede trabajar sobre un corazón humilde. Es que el humilde camina en la verdad y el orgulloso vive siempre engañado. Cuídate de los que te adulan, te halagan, te lisonjean, de aquellos que te lanzan incienso porque en el fondo te utilizan. Cuídate del mundo y sus aplausos, de sus vanidades, porque todo es humo que se disipa con el paso de los segundos. El demonio siempre busca enorgullecer nuestro corazón, como lo hizo en el relato del Génesis: “Si comes Eva, del fruto prohibido, serás como Dios, se te abrirá el entendimiento y conocerás el bien y el mal al comer del fruto del conocimiento que está en mitad del paraíso”. Pero una segunda acción universal de satanás, además de enorgullecernos, envanecernos, ensoberbecernos, una segunda acción es dividirnos, separarnos, polarizarnos, ponernos unos contra otros. He compartido hasta el cansancio, cómo ciertas ideologías modernas (y la ideología es una falsificación de la realidad a partir de un sistema de ideas prejuiciosas que se presentan como ciertas, válidas y universales, pero no lo son). A partir de muchas ideologías actuales, hoy sé quieren oponer hombres contra mujeres, mujeres contra hombres, creyentes contra ateos, ateos contra creyentes religiosos, ricos contra pobres, pobres contra ricos, empleadores contra empleados, empleados contra empleadores, blancos contra morenos, morenos contra blancos. Ten cuidado de aquellos que se dicen líderes y sus discursos están cargados de odio, de confrontación, de división, de oposición, de polarización; la acción del Espíritu de Dios es siempre unir, la acción del maligno siempre es dividir, no caigas en el engaño. Una tercera forma universal en que el demonio hoy nos seduce, es a través de la superficialidad, la frivolidad de la vida, lo que hoy algunos llaman la generación F: vivir por F del Facebook, lo fashion, el fútbol, el facilismo, la farándula, la frivolidad de la vida. En el fondo, en un alma, en un espíritu humano en el que no hay hondura, no hay un cuestionamiento sobre por qué viniste al mundo, cuál es tu tarea en esta tierra, fácilmente la vida pasará, los años se consumirán miserablemente viviendo de exterioridades, buscando aplausos humanos, likes en las redes sociales, y al final te darás cuenta que tu vida fue como una barca que estuvo siempre un centímetro arriba del océano y nunca fuiste capaz de bucear en las aguas profundas del océano de tu espíritu humano. En una cuarta forma en que satanás nos tienta, es cuando nos acusa. De hecho, algunas traducciones hablan de satán como el acusador, el que busca interiormente hablarnos, el que busca decirnos, tú no vas a cambiar, el que busca en esta acusación desanimarnos, desesperanzarnos y decirte: borracho asqueroso, mujer rencorosa y resentida, vieja, llena de odio y de intrigas, y te habla al corazón sutilmente y te dice, no vas a cambiar, vas a morir así, serás el mismo fraude, el mismo fariseo, el mismo hipócrita toda la vida y tú te crees el cuento tontamente y no escuchas la suave voz de Dios y allí acusándote y desanimándote, tú te crees que no puedes salir adelante. Casi 32 años como sacerdote me han mostrado que el mayor pecado no es el acto de pecar en sí mismo, sino la grande desesperanza, desánimo, abatimiento que en el espíritu humano genera el pecado, cuando una persona se siente caída, desolada y dice, no puedo salir adelante de mi problema de licor, de drogadicción, de pornografía, de adicción o vicio a los casinos, de odios, de egoísmos, de codicia de dinero, de orgullo, de pereza, de gula. No soy capaz. Y Jesús te dice: “Te basta mi gracia y vencerás”. No dejemos que el acusador nos desanime, nos desmotive, nos mantenga abatidos, porque el gran pecado no es caer, el gran pecado es no querer levantarnos una vez que hemos caído. Finalmente, en una quinta acción universal de satanás está el de mentir. “Padre de la mentira” lo llama el evangelista san Juan en el capítulo 8, y su acción es siempre engañarnos, alejarnos de las personas buenas, ponernos a dudar de ellas, creer las calumnias y difamaciones que dicen sobre ellas para no apoyarnos en sus enseñanzas, su ejemplo, su amistad, sus palabras. Siempre será la acción de satanás mentir, es por excelencia el engañador, presentar como dice Isaías capítulo 5 versículo 20, “Presentar la maldad y la oscuridad como verdad y como luz, y al contrario, descarada y cínicamente presentar la luz y la bondad del evangelio como oscuridad y como mentira”. ¿Conoces algunos idiotas útiles que escriben libros, hacen programas de televisión, blogs en internet, atacando, enfermiza, locamente, con odio feroz a la iglesia, a los buenos hijos de Dios, simplemente haciéndote creer que en la fe cristiana no hay ninguna propuesta valedera y verdadera de vida y te alejas de Dios y te pierdes en el mundo? Flaco servicio de aquellos siervos idiotas de satanás que hacen eco de las mentiras del maligno te confunde y te alejan de la verdad del evangelio, de la verdad de Cristo. Uno, enorgullecernos, dos, dividirnos, tres, ser superficiales, frívolos, entretenidos, dispersos, cuatro, acusarnos y desanimarnos, cinco, engañarnos. Cinco formas en que satanás actúa en el mundo tentándonos hoy, dile cada día con profunda fe, Señor, por mi Eucaristía de cada día, por leer la Palabra cada día, por mi oración diaria, Señor, no me dejes caer en la tentación. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Lucas 4, 1-13 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Dt 26,4-10: Profesión de fe del pueblo escogido. Dijo Moisés al pueblo: el sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: «Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa. Los Egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres; y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos. Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo, que tú, Señor, me has dado.» Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios. Palabra de Dios. Te alabamos Señor Salmo de Hoy: Salmo (91)90, 1-2.10-11.12-13.14-15: Está conmigo, Señor, en la tribulación. Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti.» Está conmigo, Señor, en la tribulación. No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Está conmigo, Señor, en la tribulación. Te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra; caminarás sobre áspides y víboras, pisotearás leones y dragones. Está conmigo, Señor, en la tribulación. Se puso junto a mí: lo libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré. Está conmigo, Señor, en la tribulación. Segunda Lectura: Rm 10, 8-13: Hermanos: La Escritura dice: «La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón.» Se refiere al mensaje de la fe que os anunciamos. Porque si tus labios profesan que Jesús es el Señor y tu corazón cree que Dios lo resucitó, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justicia, y por la profesión de los labios, a la salvación. Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.» Porque no hay distinción entre Judío y Griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.» Palabra de Dios. Te alabamos Señor Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 4, 1-13: En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le contestó: Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre.» Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo, y le dijo: Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo. Jesús le contestó: Está escrito: «Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo darás culto.» Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras.» Jesús le contestó: Está mandado: «No tentarás al Señor tu Dios.» Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión. Palabra de Dios. Gloria a ti Señor JesúsCaminar la verdadDios busca honduraDivisiónEngañoHumildadLa acción del EspírituMalignoObrar de DiosSan LucasSuperficialidadUnidadBibliaEvangelio¡No me dejes caer en la tentación!El bien y el mal