Fundación Amén Comunicaciones2024-04-252024-04-252023-08-03http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/500https://drive.google.com/file/d/1DV2Sc5r0aXCCZ8mFuDzqrKQfV8Ql0B40/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Vamos finalizando el libro del Éxodo en el Antiguo Testamento, que nos narra la épica historia del peregrinaje del pueblo de Dios, el pueblo de Israel, saliendo de la esclavitud de los egipcios hacia la tierra de la promesa, la tierra de Canaán. Nos habla como en esa travesía construyen la tienda del encuentro propia de los beduinos o de aquellos nómadas del desierto, y allí bajo la tienda ubican el Arca de la Alianza donde está contenido el testimonio de las dos tablas de piedra con los Diez Mandamientos, y según también nos dice la tradición del Antiguo Testamento, se reservaba un poco del maná como testimonio, del alimento que Dios había proveído a su pueblo en tiempos de hambruna, y también la vara de Josué, de la cual había tocado la roca para que brotara el agua y alimentara al pueblo. Pero más allá de esta historia impresionante del Éxodo que narra cómo Dios cuida, acompaña y protege a su pueblo Israel a través del desierto, y lo hace también con nosotros a lo largo de la vida. Hablemos de la última de las parábolas sobre el reino de los Cielos que nos presenta el capítulo 13 de san Mateo, cuando nos dice que el reino de los Cielos se parece a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Se nos habla aquí en una primera enseñanza, de la universalidad que es la Iglesia del Señor. Como caben en esa red todos, judíos y paganos, buenos y malos, creyentes y no creyentes, entenderemos entonces el por qué la parábola del trigo y la cizaña que en su momento habría proclamado Jesús y la aplicaremos aquí a los buenos y a los malos peces, que se reúnen y luego se separan en cestas o canastas. Los buenos para ser consumidos, los malos para ser arrojados fuera. En el fondo el reino de los cielos, la lógica de Dios y la vida nueva que Él promete a todos, es universal, no podemos decir que fue solamente para el pueblo de Israel, su pueblo elegido, sino para todos los hombres y depende de nosotros, de una vida con frutos o una vida estéril, que seamos escogidos, seleccionados para la vida eterna o por el contrario, seamos separados. Pero en un segundo momento encontramos, como claramente se insinúa la idea de un juicio final para todos, un juicio por el que vamos a pasar todos los hombres el día de nuestra muerte, un juicio donde seremos mirados, valorados, evaluados por Dios. Conviene, y eso lo dicen los grandes padres de la Iglesia en el cristianismo primitivo, conviene pensar, algunos días en el momento final de nuestra existencia, en el término de nuestra vida conviene pensar en el momento de la muerte, porque esto nos ayuda a calcular el número de nuestros años y a darle peso existencial a todas nuestras acciones. Lo diré de otra manera, cuando un ser humano piensa que nunca morirá, quizás su vida es inmadura, sus acciones irresponsables y no hay una proyección de futuro sobre las mismas acciones; por el contrario, cuando un hombre o una mujer con sabiduría piensan en el día de su muerte, aprenden a obrar en rectitud, sienten temor, (esto es respeto por Dios y por el juicio que les vendrá), y se disponen, se preparan mejor para la vida eterna. Quizás, aunque no es la única causa, una muy importante de la crisis moral, de la perversión en la que hoy viven muchos seres humanos como verdaderos animalitos entregados a sus instintos y a la pulsionalidad de sus hormonas, tendríamos que explicarla en que, al hombre de hoy, de esta generación, le falta temor de Dios, respeto a Dios, consideración a la gloria y a la majestad de Dios. El ser humano una pobre criatura, frágil y débil como la que más, sintiéndose falsamente todopoderosa por un poco de tecnología y desarrollo y bienestar material, ha olvidado a Dios en su vida y se entrega a existir de manera sibarita y desordenada, desbordando sus pasiones y terminando esclavizado por las mismas. Por eso entendamos lo que dice esta parábola: “Sucederá al final de los tiempos, que saldrán los ángeles y separarán a los malos de los buenos, y los echarán al horno del fuego”. Y es aquí donde viene esta tercera enseñanza, donde reconocemos que habrá condenación, fuego eterno, rechinar de dientes, llanto perpetuo en nuestras almas, o habrá salvación y bendición para aquellos que vivieron bien. El hombre soberbio, el hombre henchido, inflado, lleno de sí mismo, escuchará estas palabras y pensará que son una tontería; pero estás advertido y te acordarás de mí y de esta reflexión el día final de tu vida, cuando te des cuenta que Dios sí existía, que Dios fue tremendamente paciente contigo, que Dios quiso la conversión y la salvación de tu alma, pero que nadie se condena por falta de bondad de Dios, sino que nos condenamos porque somos nosotros mismos por nuestra terquedad, endurecimiento y ensoberbecimiento del corazón, los que nos cerramos a la vida nueva y a la salvación que Dios nos quiere dar. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 13, 47-53 Lectura del día de hoy Lectura del Ex 40, 16-21. 34-38: En aquellos días, Moisés hizo todo ajustándose a lo que el Señor le había mandado. El día uno del mes primero del segundo año fue construido el santuario. Moisés construyó el santuario, colocó las basas, puso los tablones con sus trancas y plantó las columnas; montó la tienda sobre el santuario y puso la cubierta sobre la tienda; como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Colocó el documento de la alianza en el arca, sujetó al arca los varales y la cubrió con la placa. Después la metió en el santuario y colocó la cortina de modo que tapase el arca de la alianza; como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Entonces la nube cubrió la tienda del encuentro y la gloria del Señor llenó el santuario. Moisés no pudo entrar en la tienda del encuentro, porque la nube se había posado sobre ella y la gloria del Señor llenaba el santuario. Cuando la nube se alzaba del santuario, los israelitas levantaban el campamento, en todas las etapas. Pero cuando la nube no se alzaba, los israelitas esperaban hasta que se alzase. De día la nube del Señor se posaba sobre el santuario, y de noche el fuego, en todas sus etapas, a la vista de toda la casa de Israel. Salmo del día de hoy Salmo 84/ 83,3.4.5-6a.8a.11: R/: ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. Hasta el gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los Ejércitos, rey mío y Dios mío. Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza; caminan de baluarte en baluarte. Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados. Evangelio del día de hoy Lectura del evangelio según san Mateo 13, 47-53: En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: -«El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?» Ellos les contestaron: -«Sí.» Él les dijo: -«Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.» Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.Amor de DiosAnhelosBondad de DiosEternidadLlamado de DiosPaciencia de DiosRespeto a DiosTemor de DiosTerquedadBibliaEvangelio¡La red!Parábola de la red