Fundación Amén Cominicaciones2023-10-142023-10-142023-09-15http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/118https://drive.google.com/file/d/1DyP7ksgz4XkHEDCGRewsNWh6VnR6FEPI/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Recuerda hoy la Iglesia la memoria litúrgica de Nuestra Señora de los Dolores, la imagen de María Santísima al pie de la Cruz, imagen que ha conmovido durante 2000 años a todos los cristianos, porque nos ha mostrado la estatura humana y espiritual de la Virgen Santísima, cuando supo, confiando y esperando en Dios, sobreponerse al más grande dolor que se conoce humanamente, la muerte de un hijo, la muerte del justo, del inocente por excelencia. Esta imagen de María en el Calvario, recuerda simplemente la profecía que 33 años atrás, cuando Jesús bebé apenas tenía unos días de nacido, había proferido a María cuando le dijo: “Una espada te atravesará el alma”. Hoy reconoce que la dinámica de la vida, la tuya y la mía está compuesta por alegrías y dolores, por triunfos y fracasos, por días luminosos y noches oscuras. Pidámosle al Señor ser humildes en los momentos de exaltación humana y ser consolados, fortalecidos y confiados en Dios, en los momentos de dificultad y de prueba, a ejemplo de nuestra Madre Santa María de los Dolores. Pero hablemos del evangelio que hoy nos presenta la liturgia. Jesús comenta con sus discípulos la ceguera de los fariseos, señala como son guías ciegos, que no pueden guiar a otras personas, sin peligro de que los dos caminando puedan caer en un hueco o en un hoyo. Y a renglón seguido afirma: “Cómo podemos juzgar del error, de la basura que hay en el ojo de otro ser humano, cuando no miramos el error, la equivocación, la gran basura o viga que hay en el propio ojo”. Y Jesús, alertando a sus discípulos frente a la actitud farisaica nos dice, cuidémonos de la hipocresía antes de juzgar la supuesta equivocación o mala intención en el prójimo; primero saquemos la viga de nuestro propio ojo, y solo cuando nosotros vivamos en rectitud de vida, en justicia, tendremos la claridad y la luz en el ojo y en el corazón para mirar la viga o mejor, la mota que hay en el ojo del hermano y poder ayudarle. La tentación de ser jueces de los demás ha sido una tentación universal de todos los hombres y una tentación histórica de todos los tiempos. Pidamos la gracia de no volvernos fácilmente jueces de los demás, ni en nuestros pensamientos, ni menos con nuestras palabras y juicios verbales. Pero también hay una segunda enseñanza que nos presenta el evangelio de hoy. Y es que Jesús afirma: “El discípulo no es más que su maestro”. El discípulo está caminando en pos de su maestro, sabemos que el gran maestro no es ningún hombre, el gran maestro es Jesús. Y los santos, los santos de todos los tiempos, nos enseñan, nos iluminan en la vida, porque ellos han sabido ser verdaderos discípulos, testimonio auténtico de seguimiento de Jesús. Reconocemos que ese discipulado pasa por tres realidades. La primera, imitar a Jesús, como decía el apóstol san Pablo: “Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús”. Pregúntate muchas veces en la vida cuándo voy a corregir a un hijo ¿Jesús cómo le corregiría?, cuando voy a hablar airadamente ¿Jesús hablaría, o por el contrario, callaría?, cuándo voy a compartir una sabiduría de vida, piensa ¿Jesús, cómo lo haría? Siempre trata pidiendo el Espíritu Santo de ponerte en el lugar de Jesús, y ese es un buen camino de seguimiento, de imitación de Jesús, a partir de conocer el evangelio y apropiártelo en tu vida. Pero hay una segunda verdad en este seguimiento de Jesús y es el comprometernos con Jesús, un compromiso que implica cansarnos por el evangelio, vivir incomprensiones por el evangelio y a veces padecer persecuciones y sufrimientos por el evangelio, así como lo vivió nuestro propio maestro e inspirador Jesucristo. Finalmente, encontramos una tercera dimensión del seguimiento, y ya no es solamente imitarlo, no es solamente comprometernos, sino identificarnos con Cristo. La bellísima expresión del apóstol san Pablo: “Ya no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí”, habla de esa dimensión espiritual, mística si se quiere, profunda, del hombre, de la mujer que llenos de la vida de Jesús en su corazón, aprenden a tener una verdadera espiritualidad. Ya no son las normas del evangelio aprendidas teóricamente, ya no es la fe entendida simplemente como una apropiación de dogma o doctrina, sino que es la experiencia de la vida del Resucitado en ti y en mí, que nos llena de alegría, de paz, de fortaleza ante las adversidades y de libertad interior para estar en lo esencial. Entre muchas frases sabias, hubo una que en lo personal me gustó muchísimo, cuando el Papa Francisco hablaba, de que solo se es libre frente a tantas realidades del mundo, cuando se permanece firme en Jesús. Hoy pídele al Señor esa libertad interior de afectos humanos, de apegos materiales, de normas humanas, de ritos exteriores, para apuntar a lo esencial del evangelio, el amor, la misericordia y el servicio al hombre, especialmente al que sufre. Señor, gracias por esta palabra, María, Nuestra Señora de los Dolores intercede por nosotros. Y en este día recibe la bendición del Señor, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 6,39-42: Lectura del día de hoy De la carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 1-2.12-14: Pablo, apóstol de Cristo Jesús por disposición de Dios nuestro salvador y de Jesucristo nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús Señor nuestro. Doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor que me hizo capaz, se fio de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un violento. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. Dios derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor cristiano. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo (16) Tú, Señor, eres el lote de mi heredad. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.» El Señor es el lote de mi heredad y mi cáliz, mi suerte está en tu mano. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad. Bendeciré al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según san Lucas 6,39-42: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? En aquel tiempo, ponía Jesús a sus discípulos esta comparación: -¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «hermano, déjame que te saque la mota del ojo, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo?, ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.CompromisoConcienciaComprometerse con el evangelioDiscipuladoImitar a JesúsBibliaEvangelio¡Nuestra Señora de los Dolores!La Dolorosa