Fundación Amén Comunicaciones2024-04-292024-04-292024-04-26http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/539https://drive.google.com/file/d/1QShl2SiYY47k8-_3uBtMTBa00CryA-NK/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles, nos muestra el anuncio kerigmático, con poder que realiza el apóstol Pablo en Antioquía, a sus hermanos en la sinagoga. Les recuerda que él y otros de sus compañeros han sido enviados al pueblo por la palabra de salvación, y dirigiéndose a todos los habitantes de Jerusalén y a sus autoridades, les enrostra que no han conocido, ni reconocido a Jesús, ni han entendido las palabras de los profetas de siglos atrás, contenidas en el antiguo testamento, que se leen precisamente los días sábados, (día sagrado en la sinagoga), pero que estas palabras se han cumplido, al ellos, las autoridades y el pueblo de Jerusalén, condenar al justo y al santo por excelencia. Y continúa Pablo su enunciación diciendo: “Aunque no encontraron motivos para ejecutar a Jesús, pidieron a Pilato que lo matara, y cumpliendo lo que estaba escrito, lo asesinaron, lo bajaron del madero de la cruz y lo enterraron”. Pero viene enseguida el culmen del anuncio kerigmático cuando afirmará: “Dios lo resucitó de entre los muertos, y durante muchos días más allá de la resurrección, se ha aparecido a numerosos discípulos en Galilea, en Jerusalén” y Pablo y sus compañeros ahora son testigos ante el pueblo de esta realidad, se cumple la promesa que Dios hizo a sus antepasados cuando afirmaba que Jesús sería resucitado y cuando dice: “Tú eres mi Hijo yo te he engendrado hoy”, precisamente la respuesta del salmo responsorial que hoy nos propone la liturgia. Pero miremos el evangelio y saquemos enseñanzas para nuestra vida. Jesús, quizás viendo turbados, angustiados al grupo de los discípulos, espontáneamente les dice: “No se turbe su corazón”, y los invita a la fe: “Crean en mi Padre Dios y crean también en Mí, que soy el enviado del Padre”, y a renglón seguido les dirá: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas, si no fuera así, no les habría dicho tal afirmación, y voy en algún momento, (ya en un contexto de despedida), a la casa de mi Padre, a prepararles un lugar”. Tomás del grupo de los 12 espontáneamente le dice: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”, y esta afirmación me lleva a pensar, que muchos de nosotros somos Tomás y Tomasas, hombres y mujeres que no sabemos nada de Cristo, ni sabemos la aventura de la vida nueva, que sólo Él nos puede ofrecer. Acaso no ha acontecido en tu vida que sientes y dices espontáneamente: mi fe se ha apagado, mi catolicidad se ha enfriado, no le encuentro sentido a rezar o rezo y siento que Dios no me escucha. En el fondo nos puede pasar como Tomás, que no sabemos dónde está Jesús, ni mucho menos reconocemos el camino que nos propone Jesús. Hoy nuestro mundo por D: divertido en mil entretenimientos, por d, distraído por mil pensamientos, imágenes, estímulos, por d, desconectado de la realidad trascendente de Dios nuestro Creador. En esa distracción, dispersión, desconexión, en esa diversión de la vida, nosotros tenemos dificultades como Tomás, para reconocer cuál es el camino que nos propone Jesús. Finalmente, en el evangelio corto pero contundente, Jesús dirige su palabra a Tomás y le dice: “Mírame Tomás, ¿a quién estás viendo?, ¿a quién contemplas?, ¿a quién tienes tan cerca?, Yo soy el camino, Yo soy la verdad, Yo soy la vida”. Y Jesús enunciará que Él es el camino, porque nadie puede ir al Padre Dios y conocer el misterio profundo del amor infinito del Dios vivo, si no es a través de la persona de Jesús; pero a renglón seguido afirmará: “Que Él es el camino, porque en Él hay verdad, no hay engaño, no hay mentira, nadie se sentirá decepcionado, desencantado, defraudado” y afirmará: “Que Él es el camino que lleva a la vida plena”. En Juan se habla de vida eterna y pensaríamos la vida que no tiene final y está bien, pero es un concepto mucho más profundo, la vida eterna en san Juan, es la vida en total plenitud, la vida en plena comunión con Dios, la vida en abundancia que nos ofrece Jesús. Este capítulo 14 del evangelista san Juan nos muestra, lo que los discípulos van a hacer una vez que Jesús los deje y vaya al Padre Dios y simplemente los invita a permanecer unidos a Él, porque Él es vida, Él es camino de verdad que lleva a la vida en plenitud. Hoy, cuando digas, estoy confundida, confundido, recuerda como decía el apóstol Pedro: “¿A quién buscaremos en el mundo cambiante de hoy?, ¿a quién recurriremos en una sociedad en crisis moral, en crisis de sentido de vida, en crisis espiritual por el vacío de Dios?, ¿a quién recurriremos en una sociedad de crisis social, política, ideológica por polarización y confrontación?”. ¡Sólo nos queda mirar a Jesús, solo en Él hay palabras de vida eterna! Que el Señor te bendiga en abundancia y te dé la claridad que tal vez no tuvo en su momento el apóstol Tomás, pero a ti y a mí nos dé esa claridad y nos bendiga, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Juan 14, 1-6 Lectura del día de hoy Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 13, 26-33 En aquellos días, cuando llegó Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga: «Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos ustedes los que temen a Dios: a nosotros se nos ha enviado esta Palabra de salvación. En efecto, los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las palabras de los profetas que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Y, aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de Él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que habían subido con Él de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. También nosotros les anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo: “Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy”». V/. «Palabra de Dios». R/. «Te alabamos Señor». Salmo del día de hoy Salmo 2, 6-7. 8-9. 10-11 y 12a R/. Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy. «Yo mismo he establecido a mi Rey en Sión, mi monte santo». Voy a proclamar el decreto del Señor; Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy. R/. Pídemelo: te daré en herencia las naciones; en posesión, los confines de la tierra: los gobernarás con cetro de hierro, los quebrarás como jarro de loza». R/. Y ahora, reyes, sean sensatos; escarmienten, los que rigen la tierra: sirvan al Señor con temor, ríndanle homenaje temblando. R/. Evangelio del día de hoy Lectura del santo Evangelio según San Juan 14, 1-6 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No se turbe su corazón, crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, se lo habría dicho, porque me voy a prepararles un lugar. Cuando vaya y les prepare un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde estoy yo estén también ustedes. Y adonde yo voy, ya saben el camino». Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». Jesús le responde: «Yo soy el Camino y la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí». Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.ComuniónDesconectadosDistracciónDiversiónEntretenimientoImágenesJesúsLuzPensamientosRealidad trascendente de DiosBibliaEvangelio¡Soy el camino verdadero que lleva a la vida!Jesús es el camino