Fundación Amén Comunicaciones2024-04-032024-04-032023-04-15http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/343https://drive.google.com/file/d/1G1i2RomMiqveGUPpbzUffTvqrgdekOu2/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Vamos finalizando la llamada octava de Pascua, que cerrará con broche de oro mañana precisamente, en la gran fiesta del domingo de la Divina Misericordia. Hoy el evangelio nos habla de sucesivas apariciones del Resucitado, en primer lugar, a María Magdalena, que va a anunciar al grupo de los 11, que Jesús Resucitado se le ha aparecido, pero ellos no le creyeron. En segundo momento se aparece a dos discípulos camino a una aldea, quienes gozosos y convencidos de que Jesús vive, van a anunciarlo a los discípulos, pero ellos tampoco lo creen. Finalmente, en una tercera y última aparición, Jesús está con el grupo de los once en el contexto de una comida, se aparece a ellos y de entrada les recrimina por su falta de fe, por su incredulidad. Pero esta realidad del grupo de los discípulos cercanos colaboradores a Jesús, que escucharon el timbre de su voz, que conocieron el brillo de su mirada, que de primera mano fueron testigos de tantas sanaciones y acciones prodigiosas; hoy se han echado para atrás, pero no es solamente la condición de los discípulos de hace 2000 años, nosotros también experimentamos grandes dificultades o impedimentos para creer, para la fe. Señalemos tres de ellos. El primero, los miedos. Cuando ante situaciones adversas, ante reveses grandes en la vida nos acobardamos, de alguna manera, de forma implícita, estamos afirmando que los problemas de la vida son más grandes que el poder de Dios, lo cual va en contra vía de una verdadera fe cristiana, porque Dios es más grande que nuestros problemas; Dios es infinitamente superior a nuestras dificultades y pequeños reveses de la cotidianidad. Pero hay una segunda conclusión o un segundo impedimento de la fe y son las miradas demasiado racionales que tenemos en la vida, a veces obramos por la pura lógica o por la pura apreciación muy humana por demás, que nos impide sobrenaturalizar acontecimientos como por ejemplo la enfermedad, la muerte de un ser querido, nos sentimos abatidos, sentimos que la vida se nos acabó, porque no tenemos la luz de la fe que nos permita repetimos sobrenaturalizar, mirar con los ojos de Dios una situación particular. Hoy te invito, para que la realidad que hoy vives de adversidad en tu vida de salud, en tu vida afectiva, en tu vida económica o moral, descubras que allí hay una oportunidad, una valiosa oportunidad para crecer en lo humano y sobre todo en tu fe religiosa. Reconoce como el Señor actúa a partir de situaciones humanamente dolorosas y te permite tu crecimiento personal y espiritual. Pero habría un tercer impedimento a la fe, y es claramente el pecado. El pecado nos oscurece la conciencia, el pecado nos impide pensar como Dios, mirar como Dios y sobre todo actuar como Dios lo haría. En lo humano los discípulos quizás por su pecado, salieron corriendo en la hora de la adversidad cuando Jesús fue aprendido, pero Jesús por ejemplo frente a una hora difícil como su captura, supo ponerse confiadamente en manos de Dios; ahí encontramos dos actitudes distintas, la de los discípulos con pecado humano, la de Jesucristo que siendo hombre en Él no hubo pecado, como sabe abandonarse confiadamente en medio de las más grandes adversidades, en las manos providentes y amorosas del Señor. Dame la gracia Señor, de creer más, no me dejes acobardar ante las dificultades y problemas de la vida. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 16, 9-15 Lectura del día de hoy Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 13-21 En aquellos días, los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, viendo la seguridad de Pedro y Juan, y notando que eran hombres sin letras ni instrucción, estaban sorprendidos. Reconocían que habían sido compañeros de Jesús, pero, viendo de pie junto a ellos al hombre que había sido curado, no encontraban respuesta. Les mandó salir del Sanedrín y se pusieron a deliberar entre ellos, diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Es evidente que todo Jerusalén conoce el milagro realizado por ellos, no podemos negarlo; pero, para evitar que se siga divulgando, les prohibiremos con amenazas que vuelvan a hablar a nadie de ese hombre. Y habiéndolos llamado, les prohibieron severamente predicar y enseñar en el nombre de Jesús. Pero Pedro y Juan les replicaron diciendo: ¿Es justo ante Dios que les obedezcamos a ustedes más que a él? Júzguenlo ustedes. Por nuestra parte no podemos menos que contar lo que hemos visto y oído. Pero ellos, repitiendo la prohibición, los soltaron, sin encontrar la manera de castigarlos a causa del pueblo, porque todos daban gloria a Dios por lo sucedido. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 118 R/. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste. Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. EI Señor es mi fuerza y mi energía, él es mi salvación. Escuchen: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos. R/. La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Me castigó, me castigó el Señor, pero no me entregó a la muerte. R/. Ábranme las puertas de la salvación, y entraré para dar gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor: los vencedores entrarán por ella. Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. R/. Evangelio del día de hoy Lectura del santo Evangelio según San Marcos 16, 9-15 Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando. Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron. Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando al campo. También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no les creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.Creer en DiosDificultadesFeMiedosMiradas racionales de la vidaPecadoProblemasBibliaEvangelio¿Por qué nos cuesta creer en Dios?¿Por qué no tenemos fe?