Fundación Amén Comunicaciones2024-04-092024-04-092023-01-27http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/385https://drive.google.com/file/d/1B7SuNskeT6pqJUHzBEKiUwv23yGBHXy8/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El Evangelio de Marcos nos presenta hoy, dos preciosas imágenes de lo que es el Reinar, el actuar de Dios. Y es que efectivamente cuando hablamos del Reino de los Cielos, tratamos de reconocer la lógica, la forma en que Dios actúa en los hombres, en su corazón, y actúa en la humanidad. La primera imagen que se nos presenta: es la de la semilla que echada en tierra va creciendo silenciosamente en la noche, sin que el sembrador sepa cómo. Esa semilla va madurando hasta el punto de llegar a la plena madurez y dar cosecha. A veces nos parece que sembramos Evangelio, sembramos enseñanzas en otras personas, y ellas nada que avanzan. Y suele ocurrir, que cuando das todo por perdido frente a un hijo, al que le has hablado, al que le has aconsejado y no cambia, de pronto en el último momento, empiezan a verse cambios notorios en su vida. Descubrirás entonces que tu palabra, tus exhortaciones, tus llamados de atención, tus enseñanzas, no fueron vanas. Aparentemente tus palabras habían quedado en el aire, habían sido estériles, pero descubrirás frente a ese hijo, frente a ese cónyuge, frente a ese hermano, frente a ese amigo, que Dios va obrando. Así es el actuar de Dios en el corazón humano, así es el Reinar de Dios, no pierdas tu esperanza, que los signos de crecimiento, de maduración en una persona, pueden aparecer cuando menos lo esperes. Pero el Evangelio nos presenta a un segundo ejemplo: el Reino de los cielos, el actuar de Dios en nuestro corazón, es similar a una pequeña semilla o grano de mostaza. Siendo la semilla más pequeña y más insignificante en el mundo de las hortalizas, es poderosa en su fuerza interior. Y es que Dios gusta servirse de realidades insignificantes, de personas que no cuentan para el mundo, de actitudes o personalidades débiles, para hacer su obra poderosa de evangelización. No cogió ciertamente una gran semilla, sino la más pequeña en el mundo de las hortalizas, la mostaza, pero ella potente en su ADN interior, está llamada a crecer, hasta ser uno de los arbustos más grandes en el mundo vegetal, y poder ofrecer vida nueva a las aves del cielo, que buscan alimento y cobijo en sus ramas. No te dejes confundir, hay personas que humanamente parecen muy débiles, muy insignificantes, pero tienen la fuerza de Dios en su corazón, tienen el ardor del Evangelio en su alma, y de qué manera evangelizan en el mundo. Normalmente nos impresionamos en las vidas de los santos, como a veces vencidos por la adversidad, débiles por sus enfermedades, incapaces porque eran limitados en su formación académica, alcanzaron grandes iluminaciones para las sociedades de su tiempo, así actúa Dios. Por eso, hoy no te sientas amilanado, acomplejado, disminuido, Dios obre en tu corazón, y en tu debilidad se manifiesta y se perfecciona el poder de Dios para evangelizar a otros. Señor, hazme un hombre que crea en mí mismo a la hora de ser misionero, portador del Evangelio para los demás. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 4, 26-34 Lectura de la carta a los Hebreos Heb 10, 32-39 Hermanos: Recuerden aquellos primeros días en que, recién iluminados por el bautismo, tuvieron ustedes que afrontar duros y dolorosos combates. Unas veces fueron expuestos públicamente a los insultos y tormentos. Otras, compartieron los sufrimientos de los hermanos que eran maltratados, se compadecieron de los que estaban en la cárcel y aceptaron con alegría que los despojaran de sus propios bienes, sabiendo ustedes que están en posesión de otros, mejores y perdurables. Por lo tanto, no pierdan la confianza, pues la recompensa es grande. Lo que ahora necesitan es la perseverancia, para que, cumpliendo la voluntad de Dios, alcancen lo prometido. Atiendan a lo que dice la Escritura: Pronto, muy pronto, el que ha de venir vendrá y no tardará; y mi justo, si permanece fiel, vivirá; pero si desconfía, dejará de agradarme. Ahora bien, nosotros no somos de los que desconfían y perecen, sino hombres de fe, destinados a salvarnos. Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 26-34 En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”. Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”. Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.Actuar de DiosArdor del EvangelioEsperanzaFuerza de DiosLa semilla crece en silencioPersonas débilesReinar de DiosSemilla de mostazaBibliaEvangelio¡Siembra con paciencia y humildad!