Fundación Amén Cominicaciones2023-10-292023-10-292023-10-24http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/159https://drive.google.com/file/d/1svZfS3xgATtQxugtsK4IB6Vj3DhGUwGq/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La Iglesia hoy hace memoria litúrgica del obispo español del siglo XIX, san Antonio María Claret, fundador de la Congregación de los hijos del Corazón Inmaculado de María, mejor conocida como los Padres Claretianos, fundador igualmente del Instituto Apostólico de María Inmaculada. El evangelio de hoy nos presenta, un llamado a vigilar sobre nuestra vida, la imagen evangélica de ceñirse el vestido, que significa atarse con un cordón la túnica, es una invitación a estar preparados y listos para la acción. Es que vivimos a veces tan distraídos en múltiples ocupaciones, tan dispersos interiormente, tan entretenidos en diversiones, con redes sociales, televisión, fútbol y demás; vivimos tan somnolientos o adormecidos que no tenemos una autoconciencia al 100%. Hoy el evangelio nos invita a descubrir o mejor, redescubrir, tres vigilancias esenciales sobre la vida. La primera, vigilemos sobre el tiempo de cada día. Las horas del tiempo son un bien finito, perecedero; 12 horas normalmente tiene un día y 12 horas la noche, exceptuamos los países de altas estaciones. Pero suele pasar que al concluir nuestra jornada, tantos asuntos quedan pendientes sin realizar y nos generan ansiedad. Hoy en la sociedad del trabajo, de los compromisos, en la sociedad donde paradójicamente la tecnología nos debería de ayudar a racionalizar mejor el tiempo, sentimos angustia, nos quejamos porque nos falta tiempo para nosotros mismos, nos falta tiempo para nuestra familia, nos falta tiempo para Dios. Una sabiduría inmensa es ordenar, racionalizar las acciones de cada día permítanme la expresión, para ralentizar el tiempo, hacerlo más lento en apariencia, que nos rinda el día. Nos va a ayudar muchísimo la oración de la mañana, para hacer acciones ordenadas en cada momento del día. Pero hay una segunda vigilancia, vigilemos sobre nuestros sentidos exteriores, vigilemos sobre lo que hablamos, y aquellas palabras inútiles, palabras vanas que no edifican, que no son fecundas. Vigilemos también sobre el sentido exterior de nuestra vista, es que miramos tantas imágenes que a veces confunden nuestra mente, nos sobre estimulan de manera inadecuada y nos llevan a oscurecer la conciencia para diferenciar qué es importante y que es accidental en la vida, que nos ayuda a crecer y que nos hace decrecer, que es bueno y que es malo. También en este segundo punto, vigilemos no solamente sobre lo que hablamos y miramos, sino también sobre lo que escuchamos. Es que a nuestros oídos llegan tantos ruidos que nos aturden, nos ensordecen; en las grandes ciudades hoy, el hombre se siente agobiado por el ruido de motores, de máquinas, de vehículos y hay una incapacidad para silenciarnos, interiorizarnos, ser reflexivos y mucho más críticos y maduros en las respuestas que deben de ser asertivas, en las relaciones interpersonales y sobre todo cuando hay conflictos. Hoy necesitamos hacer higiene, limpieza, hacer examen de conciencia interior y mirar cómo usamos sobre todo estos sentidos, lo que hablamos, lo que miramos y lo que escuchamos. En un tercero y último aprendizaje o vigilancia, la Palabra de Dios hoy nos invita, a que vigilemos nuestro mundo interior: ¿los pensamientos son pensamientos positivos?, ¿son pensamientos constructivos? o por el contrario, ¿son pensamientos negativos, dañinos, perturbadores? Se nos invita a vigilar en nuestro mundo interior los deseos qué nos inspira cada día a vivir, a actuar: ¿la justicia?, ¿la verdad?, ¿el amor?, o por el contrario, deseos orgullosos, rencorosos, envidiosos, egoístas, ambiciosos. Finalmente, vigilemos sobre los sentimientos de alegría o de tristeza, de esperanza o desespero, de coraje o de miedo, que inspiran constantemente nuestra cotidianidad. Qué hermoso amigos, y a la vez que difícil evaluar periódicamente nuestra vida y mirar las motivaciones más profundas de nuestro corazón. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 12, 35-38 Lectura del día de hoy De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 5, 12.15b.17-19.20b-21 Hermanos: Lo mismo que por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron… Si por la culpa de uno murieron todos, mucho más, gracias a un solo hombre, Jesucristo, la benevolencia y el don de Dios desbordaron sobre todos. Por el pecado de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte. ¡Cuánto más ahora, por un solo hombre, Jesucristo, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la salvación! Por tanto, si el pecado de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la salvación y la vida. Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos. Si creció el pecado, más desbordante fue la gracia. Y así como reinó el pecado causando la muerte, así también, por Jesucristo nuestro Señor, reinará la gracia causando la salvación y la vida eterna. Palabra de Dios, te alabamos Señor, Salmo del día de hoy Salmo (40) 39, 7-8a.8b-9.10.17: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy.» Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. «Como está escrito en mi libro para hacer tu voluntad» Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Alégrense y gocen contigo todos los que te buscan; digan siempre: «Grande es el Señor» los que desean tu salvación. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según san Lucas 12, 35-38 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas: Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos. Palabra del Señor, gloria a ti Señor Jesús.Amor por la verdadCorazónDeseosDíaEvaluar la vidaMotivacionesMundo interiorPensamientosSentidos exterioresTiempoVigilar la vidaBibliaEvangelio¡Cuida tu templo, tus sentidos, tus deseos!Vigilar la vida