Fundación Amén Comunicaciones2024-04-232024-04-232023-07-14http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/480https://drive.google.com/file/d/13QxKTYIZx5VCJioc3Rg4sqQwxz3Aws7n/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Continuamos leyendo este capítulo 10 de san Mateo, que nos habla del discurso misionero, el envío que Jesús hace de sus discípulos al mundo. Hoy de manera especial, Jesús nos presenta unas instrucciones precisas a propósito del ambiente hostil que podremos encontrar en el mundo, cuatro puntos resumen el mensaje de este día. El primero, Jesús nos envía como ovejas en medio de lobos, sabe las astucias y sabe también la crueldad de los lobos, de los hombres en el mundo; recordamos la famosa expresión de Thomas Hobbes, ¡Homo hominis lupus est!, (el hombre es lobo para el hombre). Pero Jesús nos da una estrategia que es fundamental, cuando encuentren la maldad, la cizaña, las intrigas humanas, la crueldad de los hombres, recuerden, sean mansos como las palomas, y sean astutos, sagaces como la serpiente. Es la gran estrategia evangélica, para no ser devorados por los lobos, para no ser destruidos por ellos, ¡la mansedumbre!, no podemos casar pelea con los violentos del mundo y ser astutos, tener la inteligencia espiritual, para saber por dónde vamos a ser atacados. En un segundo momento Jesús anunciará a sus discípulos: “Serán entregados a tribunales, los azotarán en las sinagogas, los harán comparecer ante gobernadores y poderosos por mi causa”. Pero nos anima a decir, en esta comparecencia ante tribunales públicos, tendremos la oportunidad privilegiada de dar testimonio de nuestra fe, de hablar de lo que hemos visto, de lo que hemos escuchado, de lo que hemos vivido, la vida nueva de Jesús en cada uno de nosotros. Lejos de ser motivo de turbación, el juicio y el señalamiento de los hombres, será una oportunidad privilegiada, para dar testimonio de la vida nueva de Jesús en cada uno. En un tercer momento nos dirá Jesús, que no nos preocupemos de la defensa que tengamos que proferir cuando seamos arrestados o cuando vivamos juicios públicos, y nos hace una promesa bendición: “Será el Espíritu Santo, el Espíritu del Padre, el que hablará por ustedes y a través de ustedes”. Hoy sintamos esa alegría, y hoy pidámosle al Señor, la gracia, de confiarnos de tal manera en el Espíritu del Padre Dios, que apoyados en Él, hablemos con fuego, sin que nadie nos pueda rebatir, cuando se nos pida dar razones de nuestra fe. Finalmente, el evangelio de hoy que es muy fuerte y con severas advertencias sobre las incomprensiones humanas, señalará que ni la misma familia, será un apoyo para el evangelizador, que habrán casos dolorosos donde la propia familia se oponga al evangelizador, al anunciador, encontraremos rechazo; pero frente a estos desafíos la palabra consoladora, esperanzadora de Jesús no falta, nos dice que perseveremos en medio de la persecución y que al final de nuestra vida, al final de nuestra vida, alcanzaremos salvación. Sólo la perseverancia en medio de las dificultades, la perseverancia que supera desánimos, la perseverancia que supera cobardías espirituales, nos dará la salvación definitiva. Es un evangelio ciertamente fuerte, pero frente a cada uno de los desafíos, Jesús nos da fórmulas centrales, mansos como palomas, astutos como serpientes, uno; tendremos oportunidad de dar testimonio ante los hombres, de la fuerza de Dios en nuestra vida, dos. El Espíritu Santo hablará a través de nosotros, tres, y sólo con nuestra perseverancia, al final, al final de la vida, alcanzaremos el premio de la salvación. Si vives incomprensiones, si vives rechazo de los tuyos, ¡ánimo!, es cuando Jesús, mientras estás más crucificado, eres más amado y más acompañado por Dios. Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 10, 16-23 Lectura del día de hoy Lectura del libro del Genesis 46,1-7.28-30: En aquellos días, Israel con todo lo suyo se puso en camino, llegó a Berseba y allí ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Dios le dijo a Israel en una visión de noche: -Jacob, Jacob. Respondió: -Aquí estoy. Dios le dijo: -Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en un pueblo numeroso. Yo bajaré contigo a Egipto, y yo te haré subir; y José te cerrará los ojos. Al salir Jacob de Berseba, los hijos de Israel hicieron montar a su padre con los niños y las mujeres en las carretas que el Faraón había enviado para transportarlos. Tomaron el ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán y emigraron a Egipto Jacob con todos sus descendientes: hijos y nietos, hijas y nietas y todos los descendientes los llevó consigo a Egipto. Jacob envió por delante a Judá, a visitar a José, y a preparar el sitio en Gosén. Cuando llegaron a Gosén, José mandó preparar la carroza y se dirigió a Gosén a recibir a su padre. Al verlo se le echó al cuello y lloró abrazado a él. Israel dijo a José: -Ahora puedo morir, después de haber visto tu rostro, y que vives. Salmo del día de hoy Salmo 36,3-4.18-19.27-28.39-40: El Señor es quien salva a los justos. Confía en el Señor y haz el bien, habita tu tierra y practica la lealtad; sea el Señor tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón. El Señor vela por los días de los buenos, y su herencia durará siempre; no se agostarán en tiempo de sequía, en tiempo de hambre se saciarán. Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás una casa; porque el Señor ama la justicia y no abandona a sus fieles. Los inicuos son exterminados, la estirpe de los malvados se extinguirá. El Señor es quien salva a los justos, él es su alcázar en el peligro; el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados y los salva porque se acogen a él. Evangelio del día de hoy Lectura del Evangelio según san Mateo 10, 16-23: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: -Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fieis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre: el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Creedme, no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del Hombre. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.Dar testimonio de la feFinal de la vidaHablar de lo que has escuchadoHablar de lo que has vistoMisiónOvejas en medio de lobosPlan de DiosPersecuciónPerseverarPropósitoTribunales públicosSalvaciónBibliaEvangelio¡El Señor cuida del hombre bueno!Misión de vida