Fundación Amén Comunicaciones2026-04-272026-04-272026-04-23https://repositorioamencomunicaciones.com/handle/123456789/1300TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Guíame, por favor! La primera lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles nos habla como un ángel o mensajero del Señor, habló a Felipe y enviándolo hacia el sur por el camino de Jerusalén a Gaza (y nos parece este territorio conocido por recientes acontecimientos históricos de los últimos años). Nos habla de cómo Felipe, en una caravana de extranjeros que volvían a Etiopía, en África, donde había una naciente comunidad judía, allí un eunuco castrado, ministro de Candace, reina de Etiopía e intendente del tesoro, había ido a Jerusalén para adorar al verdadero Dios. Allí Felipe se acerca y escucha que este hombre, leyendo al profeta Isaías “habla del Siervo sufriente, el Siervo doliente de Yahvé. Y como un texto precioso del profeta Isaías es aplicado a la Persona de Jesús, pero él no lo entiende aún”. Felipe, que, por insinuación o moción del Espíritu Divino, ha ido al encuentro con el eunuco en la caravana que regresa a Etiopía, le dice, ¿si entiende lo que lee? Y el hombre afirmará “¿cómo entender la Escritura si nadie me la explica? Guíame, por favor”. Esta expresión hace eco a lo largo de los siglos y pienso en muchas personas que hoy quisieran decir a los evangelizadores, a los papás, a los maestros, a los sacerdotes, a las religiosas; guíame, por favor, ilumíname, por favor. Muéstrame el camino de la verdad. Cuánta hambre y sed de Dios hay, y cómo nos cuesta hoy saciar esa hambre y sed de muchos buscadores de una vida más alta, una vida verdadera en Dios. Cuánto se esfuerzan buenos papás y mamás en darles a sus hijos estudios de inglés, una segunda lengua en países desarrollados de Europa o de los Estados Unidos de América. Cuánto esfuerzo económico para pagar una universidad en el extranjero para que sus hijos salgan adelante y sean profesionales reconocidos. Y a veces olvidan que la sabiduría más alta no viene de las ciencias humanas, de la ingeniería, la tecnología, la administración, la medicina; sino que la ciencia más alta viene de la experiencia y el conocimiento profundo de Dios, y que infundir la vida de Dios, infundir la fe en Dios, en un hijo, en una hija es darles un equipaje, prepararlos para toda la vida, para que puedan superar pruebas, dificultades, sufrimientos. Hoy te digo con el corazón que un joven cuyos padres han infundido la fe en Dios, en sus hijos, les han guiado, han iluminado como lo hizo Felipe con el eunuco la vida de sus hijos con la Palabra divina. Estos jóvenes, por más que vivan depresiones, adversidades, maltratos, violencias, contradicciones, saldrán siempre adelante en la vida, cosa que no ocurre porque sepan una segunda o tercera lengua distinta de la lengua materna, y cosa que no ocurre porque sean especializados o subespecializados en cualquier área académica, científica o tecnológica. Hoy cómo el conocimiento se ha especializado y pienso en la medicina, tantas subespecializaciones, centenares que hay en ella. Y sin embargo la ciencia más alta, sin desmeritar ningún conocimiento humano y valorándolos todos, la ciencia más alta es la ciencia de Dios que se aprende en oración, de rodillas, esto es, humildemente y abriendo el corazón a la fe. Conozco muchos buenos profesionales con especializaciones y doctorados, pero ello no los ha librado de graves crisis matrimoniales, grandes y profundas depresiones emocionales, porque el conocimiento humano no es un salvavidas para las grandes pruebas de la vida, lo que sí lo es el conocimiento de Dios. Y sin embargo, a veces, papás o profesores, o aún sacerdotes, pensamos que es más importante, no sé, ciencias humanas, psicológicas, antropológicas, que el conocimiento más alto y es sembrar, infundir, comunicar la vida divina en un hijo y repito, si este hijo o hija viven mil pruebas, mil pruebas van a superar, porque teniendo la fe fuerte en Dios lo tenemos todo. Cuántos jóvenes vienen a mi memoria profesionales en el extranjero, en medio de la opulencia de países desarrollados y, sin embargo, no pueden paliar la soledad sino a fuerza de consumir no sé, marihuana, cocaína, buscando darle sentido y un poco de plenitud a sus vidas de manera equivocada. Pero cuando les hablas de Dios dicen “no entiendo porque nunca me guiaron, nunca me hablaron, nunca me explicaron la Palabra de Dios”, como sí lo hizo hoy Felipe con el eunuco camino de regreso a Etiopía. Hoy millones de personas hablan: guíame, por favor, acompáñame, por favor, explícame, por favor. Te lo cuento y te lo comparto de manera anecdótica. Amén Comunicaciones: A Apostolado, M en los medios, E Evangelización, N Nueva. Apostolado en los Medios para una Evangelización Nueva, hoy tiene presencia en las redes sociales, después de 16 años de existencia, porque entendí y perdónenme que hable en primera persona, que millones de personas necesitan como este eunuco de la primera lectura de hoy, que les expliquen la Palabra, que les iluminen el camino de la vida con la experiencia de Dios. Hoy invito a muchos a que conozcan el mundo de las redes sociales, pero no sólo por la vanidad de viralizar o multiplicar contenidos religiosos, y mucho menos por el interés envenenado de hacer dinero, que es una total equivocación para cualquier evangelizador; sino que habrá redes sociales para explicar la Palabra, para iluminar el camino de muchos. ¡Guíame, por favor, ilumíname, por favor! Es el grito de millones de personas hoy. Hablaré brevemente del Evangelio de hoy, donde Jesús señala al gentío, a la multitud: “Que nadie puede ir a Cristo si el Padre Dios primero no lo ha traído”. Por eso hay que orar para que el Padre de los cielos suscite, despierte el deseo de Dios en la vida personal. Tu deseo no puede ser solo viajar. Tu deseo no sólo puede ser conocer personas. Tu deseo no puede ser sólo conocer lugares exóticos, playas paradisíacas. Tu deseo no sólo puede ser comer en restaurantes Estrella Michelin. Tu deseo más alto debe ser Dios en tu vida. Lo que yo más lamento de no estar más joven no es nada distinto, sino tener más años de vida por delante para profundizar en el misterio de Dios. Porque sé que la vida entera no me alcanzará para ser apenas un atisbo, un arañazo, una aproximación de lo que es el misterio divino que siempre nos quedaremos cortos. Hoy pidamos que el Padre nos atraiga a su Hijo para ser discípulos de Él y entender “que, sólo creyendo en Él, (como nos diría el Evangelio de hoy), tendremos vida eterna, no moriremos; y, por el contrario, nuestra alma, nuestra alma vivirá, vivirá para siempre”. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Juan 6, 44-51 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 8, 26-40 En aquellos días, un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo: «Levántate y marcha hacia el sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto». Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo al profeta Isaías. El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y pégate a la carroza». Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó: «¿Entiendes lo que estás leyendo?». Contestó: «¿Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?». E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era éste: «Como cordero fue llevado al matadero, como oveja muda ante el esquilador, así no abre su boca. En su humillación no se le hizo justicia. ¿Quién podrá contar su descendencia? Pues su vida ha sido arrancada de la tierra». El eunuco preguntó a Felipe: «Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?». Felipe se puso a hablarle y, tomando pie de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino, llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco: «Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?». Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su camino lleno de alegría. Felipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea. Palabra de Dios». Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 66(65), 8-9.16-17.20 (R. 1) Aclama al Señor, tierra entera. Bendigan, pueblos, a nuestro Dios; hagan resonar sus alabanzas, porque Él nos ha devuelto la vida y no dejó que tropezaran nuestros pies. Aclama al Señor, tierra entera. Los que temen a Dios, vengan a escuchar, les contaré lo que ha hecho conmigo: a él gritó mi boca y lo ensalzó mi lengua. Aclama al Señor, tierra entera. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica ni me retiró su favor. Aclama al Señor, tierra entera. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según san Juan 6, 44-51 En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ése ha visto al Padre. En verdad, en verdad les digo: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el Pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo». Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.Abrir el corazónAmor de diosAprender de DiosCieloDe rodillasJesús Pan de VidaOraciónSaber de DiosSan JuanVida eternaBibliaEvangelio¡Guíame, por favor!Experiencia de Dios