Fundación Amén Comunicaciones2025-10-022025-10-022025-09-24https://repositorioamencomunicaciones.com/handle/123456789/1069https://drive.google.com/file/d/1U2qP8SECefcYTEqpmzhv0KldZeMfviM1/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Vivir ligeros de equipaje! La primera lectura del Libro de Esdras nos presenta una oración penitencial justo en la hora de la tarde, las 3:00 en que se ofrenda a Dios la vida y se entra en comunión de vida con Él. Esdras presentará, más allá de su abatimiento, con un claro sentido penitencial, rasgando sus vestiduras y su manto, arrodillándose y extendiendo las palmas de las manos hacia el Señor, exclamará con vergüenza, con dolor: “No me atrevo a levantar mi rostro hacia ti, porque nuestro pueblo ha sido culpable de numerosas faltas y nuestros pecados y delitos llegan hasta el cielo”. Esdras hará confesión de fe del pecado que acompaña a su pueblo y dirá: “Desde la época de nuestros padres hasta hoy hemos pecado gravemente, por causa de nuestros delitos nosotros, nuestros reyes, nuestros sacerdotes, lo que más hemos querido y apreciado han sido entregados a reyes extranjeros, han sido pasados por espada hasta la muerte, han sido esclavizados y nuestras riquezas han sido sometidas al saqueo. Y vivimos una vergüenza hasta el día de hoy”. Pero Esdras, en su oración de la tarde, siente que Dios no abandona, que Dios da su gracia y por eso dirá: “Pero ahora, en un instante, el Señor nuestro Dios nos ha otorgado la gracia de dejarnos un resto y de concedernos un lugar en el templo santo. El Señor ha iluminado nuestros ojos y nos ha dado un respiro en medio de nuestra esclavitud”. (La que vivían a manos de los persas). Al final reconoce que Dios, más allá de penurias y dificultades, de pruebas y situaciones límites en la vida, Dios no los abandona y afirmará: “Porque aunque siendo esclavos, nuestro Dios no nos ha abandonado en nuestra esclavitud, sino que nos ha otorgado el favor de los reyes de Persia, Ciro y Darío, que en su momento han dado un respiro para que ellos se reconstruyan en su identidad nacional como pueblo alrededor del templo, restaurando las ruinas del templo y proporcionando un refugio seguro en Judá y en Jerusalén”. Pero pasemos al evangelio de hoy un claro evangelio vocacional donde nos muestra cómo Jesús convoca al grupo de los 12 y les da en un primerísimo lugar poder y autoridad sobre el mal y sobre muchas enfermedades, para que sean curadas. Hoy cuantas veces quisiéramos nosotros frente al mal, frente al sufrimiento generado por la enfermedad, verlas superadas, el mal y la enfermedad, pero no somos capaces. Y nos preguntamos ¿por qué Jesús, Él y los suyos, los discípulos de la época pudieron vencer el mal y la enfermedad, y ahora nosotros no podemos hacerlo? Y quizás la respuesta es clara. A diferencia de los apóstoles de Jesús, nos falta una fe más sólida, más profunda, más madura, para que con autoridad y con poder, que viene sólo de Jesús, podamos sanar enfermos y liberar del mal. Pero en un segundo momento, en este evangelio vocacional, Jesús llama al grupo de los 12 a proclamar el Reino de Dios, un Reino de vida y de verdad, un Reino de justicia y de paz, un Reino de gracia, de perdón y de amor. Y como signo de ese Reino y en respaldo a la autoridad recibida, los apóstoles pueden curar a los enfermos, pueden sanar a aquellos que se sienten acongojados y vencidos por dolencias en la vida. En un tercer momento encontramos que Jesús envía a sus discípulos ligeros de equipaje. En efecto, les dirá: “No lleven nada para el camino, el camino misionero; ni bastón, ni pan, ni dinero, ni dos túnicas, sino sólo una sola. Quédense en la casa donde entren, hasta que se vayan de aquel sitio”. Hoy aprendamos esa verdad suprema que Jesús manda a los suyos como prolongación de su propia vida y que, en estos apóstoles, enviados por Jesús, no hay ninguna preocupación por las cosas de este mundo, porque ellos, en su pobreza, en ser ligeros de equipaje, en su vida simple, encuentran su mayor libertad. Es que la vida nos enseña que el poder y la autoridad de Dios se manifiestan de manera privilegiada cuando hay escasez o pobreza de medios materiales. Cuando tú detallas en tu vida cuál ha sido la acción y el alma de todo apostolado, encontrarás que se funda sólo en la limitación de nuestras capacidades, nuestra pobreza interior y en la confianza total en Dios. De ahí ¡que los pobres de corazón heredarán el Reino de los cielos, porque se confían totalmente al Señor! Es que una cosa es apoyarse en Dios sólo en Dios y no en las cosas del mundo, por más que pensemos que ellas nos van a dar la fuerza y los medios para evangelizar. Nos equivocamos. Se necesita una opción de fe, nosotros solos no somos capaces, pero podemos anunciar el Reino de Dios si en verdad nos confiamos totalmente a Él. En un cuarto momento y final encontramos cómo Jesús, junto con sus apóstoles es un itinerante, un caminante de villorrio en villorrio, de aldea en aldea, de pueblo en pueblo. Y allí va comunicando la buena noticia del Reino y sanando en todas partes. Pero hará una advertencia: “Si en algún villorrio, aldea o pueblo no lo reciben, sacúdanse el polvo de sus pies y continúen a otros lugares donde habrá seguramente personas de buena voluntad que los van a acoger”. Cuántas veces tú y yo hemos querido evangelizar, ser luz, guía para la familia, para amigos, para personas que apreciamos y, sin embargo, ellos o ellas tan metidas y metidos en el mundo, tan distraídos desprecian, o por lo menos miran con indiferencia la vida en Dios. No te angusties, no te perturbes, no pierdas tu paz. Es parte de la misión del verdadero apóstol ser aceptados por unos y rechazados por otros. Uno. Enviados con poder y autoridad. Dos. Proclamamos el Reino de Dios. Tres. Ligeros de equipaje, sin muchos medios materiales y la total confianza en el Señor. Y cuatro. La itinerancia, caminantes de aldea en aldea. Y así se fue construyendo esta utopía que llamamos el cristianismo y que después de 2000 años se ha extendido en todas las naciones de la tierra, más allá del pecado de los hombres. Y diría, a pesar de nosotros los evangelizadores y del barro personal y las limitaciones que nos acompañan. La obra es de Dios, la obra es de su Espíritu divino. Simplemente confíate totalmente a Él y verás verdaderos milagros en tu vida como apóstol de Cristo. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Lucas 9, 1-6 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: del libro de Esdras 9, 5-9: Dios no nos abandonó en nuestra esclavitud. Yo, Esdras, al llegar la hora de la oblación de la tarde, salí de mi abatimiento y con los vestidos y el manto rasgados caí de rodillas, alcé mis manos al Señor mi Dios y dije: -Dios mío, me avergüenzo y sonrojo de levantar mi rostro hacia ti, porque estamos hundidos en nuestros pecados y nuestro delito es tan grande que llega al cielo. Desde los tiempos de nuestros padres hasta el día de hoy hemos sido gravemente culpables, y por nuestros pecados nos entregaste a nosotros, a nuestros reyes y a nuestros sacerdotes en manos de reyes extranjeros, y a la espada, al cautiverio, al saqueo y al oprobio, como ocurre hoy. Pero ahora, en un instante, el Señor nuestro Dios se ha compadecido de nosotros, dejándonos algunos supervivientes y otorgándonos un resto en su lugar santo; nuestro Dios ha iluminado nuestros ojos y nos ha reanimado un poco en medio de nuestra esclavitud. Porque éramos esclavos, pero nuestro Dios no nos abandonó en nuestra esclavitud; nos granjeó el favor de los reyes de Persia y nos dio ánimos para levantar el templo de nuestro Dios y restaurar sus ruinas, concediéndonos un valladar en Judá y Jerusalén. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo: Tb 13, 2.4.6.7.8: Bendito sea Dios, que vive eternamente. Él azota y se compadece, hunde hasta el abismo y saca de él, y no hay quien escape de su mano. Bendito sea Dios, que vive eternamente. Dadle gracias, israelitas, ante los gentiles, porque él nos dispersó entre ellos. Proclamad allí su grandeza, ensalzadlo ante todos los vivientes: que él es nuestro Dios y Señor, nuestro padre por todos los siglos. Bendito sea Dios, que vive eternamente. Veréis lo que hará con vosotros, le daréis gracias a boca llena, bendeciréis al Señor de la justicia y ensalzaréis al rey de los siglos. Bendito sea Dios, que vive eternamente. Yo le doy gracias en mi cautiverio, anuncio su grandeza y su poder a un pueblo pecador. Bendito sea Dios, que vive eternamente. Convertíos, pecadores, obrad rectamente en su presencia: quizás os mostrará benevolencia y tendrá compasión. Bendito sea Dios, que vive eternamente. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 9, 1-6: En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: -No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto. Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa. Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes. Palabra del Señor, gloria a ti Señor Jesús.Abandonarse a DiosApoyo en DiosConfiar en DiosFe sólidaProvidencia de DiosSan LucasSan LucasBibliaEvangelio¡Vivir ligeros de equipaje!Ligeros de equipaje