Fundación Amén Comunicaciones2024-04-182024-04-182023-06-03http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/439https://drive.google.com/file/d/1Ck4tE5_xjOleH1ubbd0NvGKK0Yz3SO07/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Estamos leyendo por estos días, el libro del Eclesiástico como primera lectura litúrgica, los libros sapienciales en la Biblia, están llenos de una sabiduría práctica, por eso recomiendo ampliamente su lectura meditada. Hoy en el capítulo 51 del mencionado libro, se nos habla en primera persona de un hombre que, desde joven, antes de viajar por el mundo, buscó sinceramente la sabiduría en la oración. Hoy siente que esta palabra se te dirige a ti y te diré que el hombre y la mujer orantes, el hombre y la mujer de vida interior, de amistad con Jesús, de intimidad con Dios, son personas que viven según el Espíritu y no según su naturaleza humana, que a veces nos lleva a equívocos y grandes errores; por eso, si desde jóvenes aprendemos a orar, a buscar en el Señor la sabiduría y la luz para tomar decisiones acertadas en nuestra vida, podremos decir como este hombre en el libro del Eclesiástico: “En mi floreció como racimo maduro la sabiduría, mi corazón se alegró, me ayudó a caminar por el sendero recto; desde mi juventud seguí sus huellas, incliné un poco mi oído y recibí la gran enseñanza de Dios”, y concluirá diciendo: “Gracias a la oración que me llevó a adquirir sabiduría, he progresado mucho en la vida, daré gloria a Dios, porque de Él he recibido la sabiduría, he decidido ponerla en práctica en mi vida, me he dedicado a hacer el bien y por eso no quedaré defraudado”. Qué expresión tan bella, tan profunda, tan diciente; cuando nos confiamos a Dios, cuando oramos al Señor, cuando obramos según la sabiduría que Él nos va iluminando en nuestros momentos diarios de oración, no quedamos defraudados, no estaremos decepcionados de la vida, ni de nadie, porque toda nuestra confianza y toda nuestra fuerza está puesta en Dios, el único que no falla, el único en quien no hay engaño. Pero pasemos al evangelio que nos presenta san Marcos en el capítulo 11, cuando algunas de las de las autoridades de Jerusalén, los sumos sacerdotes, los escribas, los ancianos de la ciudad, cuando habían visto el acto con autoridad de Jesús, de volcar las mesas de los cambistas de moneda y de expulsar a los mercaderes y vendedores de animales en el templo, utilizados para el culto ritual, le dicen ¿con qué autoridad has hecho esto?, ¿quién te ha dado semejante autoridad para ser tan audaz y tan atrevido en el mismo centro religioso de Israel?, Jesús, sabiendo que se trataba de una pregunta maliciosa, malintencionada, que buscaba indagar sobre su autoridad divina, guarda silencio, y a ese interrogante de los sumos sacerdotes y los escribas, les contesta con otro interrogante o pregunta y les dice: “Sí el bautismo de Juan, el que realizó por varios años con el pueblo de Israel, ¿provenía del cielo o de los hombres?”. Ellos se pusieron a deliberar, si decimos que Juan bautizaba con el poder del cielo, el pueblo nos dirá ¿por qué no le hemos creído?, y si decimos que su bautizo era simplemente una acción humana, la gente nos reprochará, porque tienen a Juan el Bautista como un verdadero profeta; por eso los sumos sacerdotes y escribas, decidieron responder a Jesús, no sabemos con qué autoridad Juan el Bautista bautizaba a los hombres de su tiempo. Jesús les replica finalmente, “Pues tampoco yo les digo con qué autoridad realizo el acto de hacer respetar la casa de Dios, el gran templo de Jerusalén”. Este evangelio nos pone frente a una realidad muy actual, la autoridad con la que hablamos, con la que actuamos, con la que vivimos los hombres y mujeres hoy. Vemos por doquier que se cuestiona la autoridad de los políticos, los gobernantes, los empresarios, los influenciadores en redes sociales, los mismos líderes religiosos; hoy buscamos con ansia, autoridad, coherencia en una persona. Nunca olvidemos que la palabra autoridad viene de autor y que el autor supremo de todo en la vida es Dios, por eso, hablar con autoridad, actuar con autoridad y en general vivir con autoridad, es hablar y actuar y vivir con Dios dentro de nosotros. Hoy pidamos evangelizadores, laicos, religiosas, consagrados, que hablemos y actuemos, que vivamos con autoridad, sólo así el mundo podrá creer. Hoy pidamos la gracia de ser coherentes entre lo que pensamos, lo que hablamos y lo que vivimos, y esto humanamente es imposible, porque estamos marcados por la realidad del pecado; mientras no nos abramos clara y abiertamente de forma decidida a la gracia y a la vida nueva de Dios. En definitiva, sólo se es un hombre, una mujer, un evangelizador que vive, que actúa con autoridad, cuando está lleno de Jesucristo, del Espíritu del resucitado dentro de él, como afirmaba claramente Pablo, que con autoridad se dirigía a distintas comunidades y de él mismo decía: “Ya no soy yo el que vive, es Cristo el que vive en mí”. Que el Señor nos dé a todos coherencia y autoridad para hablar, para predicarlo y para vivir, y te bendigo en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 11, 27-33 Lectura del día de hoy Eclesiástico 51, 17-27: Doy gracias y alabo y bendigo el nombre del Señor. Siendo aún joven, antes de torcerme, deseé la sabiduría con toda el alma, la busqué desde mi juventud y hasta la muerte la perseguiré; crecía como racimo que madura, y mi corazón gozaba con ella, mis pasos caminaban fielmente siguiendo sus huellas desde joven, presté oído un poco para recibirla, y alcancé doctrina copiosa; su yugo me resultó glorioso, daré gracias al que me enseñó; decidí seguirla fielmente, cuando la alcance no me avergonzaré; mi alma se apegó a ella, y no apartaré de ella el rostro; mi alma saboreó sus frutos, y jamás me apartaré de ella; mi mano abrió sus puertas, la miraré y la contemplaré; mi alma la siguió fielmente y la poseyó con pureza. Salmo del día de hoy Salmo 18, 8.9.10.11 Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón. La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. Más preciosos que el oro, más que el oro fino; más dulces que la miel de un panal que destila. Evangelio del día de hoy Lectura del Evangelio según san Marcos 11, 27-33: En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén, y, mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los letrados y los senadores, y le preguntaron: -¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad ? Jesús les replicó: -Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contestadme. Se pusieron a deliberar: -Si decimos que es de Dios, dirá: «¿Y por qué no le habéis creído?» Pero como digamos que es de los hombres… (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta.) Y respondieron a Jesús: -No sabemos. Jesús les replicó: -Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.ActuarAutor supremoAutoridadCoherenciaDios dentro de nosotrosHablarLo que piensasVidaVivir con autoridadBibliaEvangelio¡Actuar con autoridad!La autoridad de Jesús