Fundación Amén Comunicaciones2024-10-262024-10-262024-10-24http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/723https://drive.google.com/file/d/1B6bJAgyJL-REDxfwqV0yBe4daJd4va3I/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES “He venido a traer fuego y ojalá estuviera ardiendo ya”, un mensaje contradictorio y muy fuerte que nos trae el evangelista Lucas en la liturgia de este día. Meditemos sobre esta frase. Reconozcamos de manera introductoria una primera verdad, el quehacer de la vida a veces se vuelve rutinario: levantarnos, bañarnos, desayunar, transportarnos, estudiar, trabajar, saludar a otros y al final de la noche o al final de la jornada, acostarnos; pero reconozcamos, que, en el ser profundo del hombre, en su corazón, estamos llamados a la novedad y no a la rutina. Hoy nos interrogamos sobre el cansancio existencial que viven millones de personas: se pierde la novedad de los lugares, se pierde la novedad de las personas, se pierde la novedad de las actividades, se pierde la novedad de la vida, se pierde la novedad misma de Dios y esto no es bueno y no es sano para el ser humano. Hoy reconocemos también en un segundo momento, que nos consumen las relaciones prácticas, fundadas sobre todo en la conveniencia, la utilidad, el interés sobre los demás que, en definitiva, son relaciones de egoísmo. Hemos ido dejando de paso las relaciones humanas, fraternas, fundadas sobre el altruismo, la generosidad, la donación de nosotros mismos, y hemos pasado a un mundo donde todo se comercializa, aún el amor. Reconocemos en un tercer momento que nos ahoga la inestabilidad, hoy queremos iniciar muchas tareas, pero terminamos pocas, somos aprendices de todo, pero oficiales de nada, a veces poseemos un mar de conocimientos, pero un solo centímetro de profundidad. Hoy descubre que, en la vida, hay como una tibieza generalizada, entendida como apatía, un desencanto de la vida, un desencanto del matrimonio, un desencanto del amor humano, pareciera que nada nos hace vibrar, apasionarnos, parece que no estuviéramos conectados con la esencia misma de la vida donde mora Dios y que se expresa en valores tan altos como el amor, la paz, la libertad, la esperanza, la alegría, el servicio, parece que Dios no hablará con fuego a nuestro corazón. Pero el evangelio hoy precisamente viene a darnos un mensaje en el sentido contrario a cómo vive el hombre, Cristo vino a traer fuego al corazón humano, un fuego que en la Biblia tiene un sentido purificador, transformador y renovador, un fuego que unos lo recibirán, otros lo rechazarán, y esto será motivo de división dentro de las mismas familias. Hoy preguntémonos de manera conclusiva ¿cómo recibir?, ¿cómo abrirme a ese fuego de Dios? Y te propongo tres conclusiones definitivas. La primera, aprendamos a reconocer la revolución del evangelio que es fuego transformador y renovador en la vida. Es que un hombre o una mujer de evangelio, es levadura en la masa, es sal en la tierra, es luz para el mundo; un hombre o una mujer que sienten el fuego del evangelio en su corazón, experimentan la fuerza transformadora en sus vidas, que rompe estructuras y tradiciones religiosas, a veces simplemente humanas, que cambia los modos de pensar de forma profunda, que crea nuevas relaciones humanas, más fraternas y en paz, que establece nuevas miradas frente a la vida con más esperanza, con más confianza. Cuando sentimos el fuego del evangelio en el corazón, nos sentimos liberados interiormente del yo vanidoso, de los apegos a otras personas, de las codicias eternas de bienes materiales que al final simplemente nos encadenan. Cuando experimentamos el fuego del evangelio en el corazón, parece que se potenciara nuestra capacidad de amar, y hay una manera más sana para entregarnos a los demás, hay una mayor espiritualidad, una mayor capacidad de vivir la experiencia con el Señor. Soy un convencido que 2000 años después no ha habido más transformación en nosotros, porque no hay una mayor apropiación del evangelio, que es el fuego de Dios para nuestra vida. Pero en un segundo momento conclusivo digamos, que el fuego que viene a traer Cristo al mundo nos ayuda a vencer los miedos, miedos a los cambios, miedo a lo nuevo. Descubre una verdad, si no te gusta tu vida, ¿por qué te cuesta tanto transformarla?, hoy hay que superar los miedos a salirnos de los caminos siempre seguros. Como dice el Papa Francisco: “Hay que salir a la calle, callejear la fe”, hoy hay que superar el miedo de dejar las comodidades y la zona de confort. Hoy estamos llamados a superar el miedo de sentir que pensamos distinto del común de la gente y por eso podemos ser señalados, Jesús se atrevió a pensar distinto y poco le importó el qué dirán, el qué pensarán ajeno. Hoy hay que superar el miedo y tomarnos en serio nuestros sueños, nuestros ideales, seguir los impulsos profundo del corazón, no tener miedo de equivocarnos o de fracasar, porque, en definitiva, el que nunca se ha equivocado en la vida, es el que nunca ha intentado ningún proyecto de verdad. Hoy reconozcamos, que sí tenemos el fuego de Dios en el corazón, la victoria está asegurada. Finalmente, en un tercer punto decimos, el fuego que trae Jesús al mundo nos lleva a vivir con radicalidad. Es que la vida es una sola, no dos, y hoy hay que vivirla con pasión, hay que vivirla con compromiso, Cristo fue un hombre radical, una palabra que a veces nos suena extraño en el mundo de la tolerancia ingenua, Cristo es radical porque va a la raíz de los asuntos, a la raíz de los principios, a la raíz de los valores y los defiende con ahínco. Hoy, en el mundo de la tolerancia ingenua repetimos, hoy toleramos el mal y la mentira, toleramos lo inmoral, toleramos lo antinatural para no ser tildados de excluyentes, de anticuados, de medievalistas, y con eso el mundo nos vende sus mentiras y las tragamos enteras. Jesús nos invita a recibir el fuego del evangelio y a ser radicales que implica, ir a contracorriente del mundo como lo hizo Cristo, marcar la diferencia frente a la masa, no traicionar la verdad profunda que Él ha colocado en nuestro corazón. Ser radical en el fondo, es tomarnos la vida en serio como Cristo, ser radical es obedecer a Dios antes que, a los hombres, como lo hizo Cristo. Hoy recibe el fuego del Señor, fortalece tu fe, siente el coraje de los profetas, el heroísmo de los mártires, el valor de los santos más allá de la persecución, y recuerda, que, con los ojos fijos en Jesús, aceptamos cruces y pruebas en la vida, las abrazamos y como dice la misma carta a los Hebreos: “Aún no hemos derramado la sangre en nuestra lucha contra el pecado y por anunciar el mensaje de Jesús”. Sólo el fuego de Dios alumbra, la luz del mundo deslumbra, hoy reconoce, quiero recibir el fuego transformador del Espíritu de Dios en mi vida. Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 12, 49-53 Lecturas del día de hoy Primera Lectura: Ef 3,14-21: Hermanos: Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu: robusteceros en lo profundo de vuestro ser; que Cristo habite por la fe en vuestros corazones; que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todo el pueblo de Dios, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la Plenitud total de Dios. Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, de edad en edad. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo (33) 32,1-2.4-5.11-12.18-19: La misericordia del Señor llena la tierra. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos; dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. La misericordia del Señor llena la tierra. Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. La misericordia del Señor llena la tierra. Pero el plan del Señor subsiste por siempre, los proyectos de su corazón, de edad en edad. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. La misericordia del Señor llena la tierra. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. La misericordia del Señor llena la tierra. Evangelio del día de hoy Lc 12, 49-53: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.Amor de DiosCorazón humanoFuego de DiosFuego purificadorFuego renovadorFuego transformadorPasiónSan LucasVivir con radicalidadBibliaEvangelio¡El fuego de Dios!Fuego y amor de Dios