Fundación Amén Comunicaciones2025-06-132025-06-132025-05-30http://168.231.65.82:4000/handle/123456789/951https://drive.google.com/file/d/1pe-Eeqo8t9XCVqC85NyIiQ-4L0dyIob2/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura de Hechos de los Apóstoles nos muestra como la comunidad de Corinto, un puerto en el Mediterráneo iba a ocupar y a jugar un papel muy importante en la vida del apóstol Pablo y en la Iglesia naciente. Por eso, ya desde el principio en la actividad misionera de Pablo en Corinto, se subraya la intervención divina. En efecto, nos dice: “Que una noche el Señor se dejó ver de Pablo en una visión y le dice, no temas, sigue predicando, no te calles, pues yo estoy contigo y nadie te pondrá la mano encima para hacerte daño, porque tengo un pueblo numeroso en esta ciudad”. (Recordando la manera en que Dios habla a Abraham y le habla de una alianza, dándole un pueblo numeroso). Pablo experimentará así la protección de Dios, que le permitirá un largo trabajo apostólico por más de un año y medio, consolidando en Corinto aquella comunidad cristiana. Hoy, dos mil años después, Jesús a ti y a mí nos repite estas palabras en cada Eucaristía, en cada momento de oración y de encuentro personal con Él. Y nos dice como a Pablo hace dos mil años: “No temas, sigue hablando y predicando y no te calles, porque Yo estoy contigo y nadie te pondrá la mano encima para hacerte daño”. Nos dirá al final de esta primera lectura de Hechos de los Apóstoles, capítulo 18, un dato curioso, “Pablo en Cencrea se hace rapar la cabeza porque había hecho un voto personal a Dios”. Pero pasemos al evangelio de hoy de san Juan en el capítulo 16, cuando se ve en un primer momento la clara oposición entre los hombres creyentes en Dios y los hombres que viven sin Dios. Dirá, en efecto Jesús a sus discípulos: “En verdad, en verdad les digo, ustedes llorarán y se lamentarán, mientras el mundo estará alegre, ustedes estarán tristes; ¡pero ánimo!, su tristeza se convertirá en alegría”. No podemos compartir las mismas alegrías del mundo, lo que para el mundo es la gran cosa, el gran deleite, la gran felicidad aparente de los hombres, para un creyente como dirá san Pablo: “Todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo en mi vida”. Y es que hay tal transformación en la escala de valores, en la forma de pensar y aun en la manera de sentir frente a los demás, frente a las relaciones afectivas, frente a la codicia o la ambición económica que nos parece natural, hay tal transformación en nuestra vida interior que lo que para el mundo es alegría, para nosotros ya no lo es. Y nos dirá: “Que nuestra aparente tristeza por ver el mundo enredado, ciego, equivocado, esclavizado se transformará en una gran alegría”. En un segundo momento, dentro del evangelio de hoy nos presenta una imagen que todos conocemos, la de una mujer embarazada en el trance del alumbramiento, en las horas previas al parto, para dar a luz un hijo. Y dirá en efecto Jesús: “La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza porque le ha llegado la hora; pero en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo y a ella como madre, le ha nacido un hombre, le ha nacido un hijo”. Hoy sintamos esa realidad, los dolores de parto, los sacrificios y la cruz que hoy cargamos desembocará en la alegría, en la alegría profunda que siente una madre cuando ya ha dado a luz y se dice a sí misma, todo este sacrificio, todo este esfuerzo, todo este sufrimiento, ha valido la pena por la vida nueva que se nos ha dado. Muy a propósito de esto, algunos padres de la Iglesia, entendiendo los teólogos santos de los primeros cuatro siglos del cristianismo, nos hablan de la vida nueva en Cristo como un parto, como un alumbramiento, como un nuevo ser independiente de nuestro género masculino o femenino, un nuevo ser que se ha gestado y que da a luz dentro de nosotros. Creo que ustedes sí me escuchan en esta reflexión, entenderán y dirán en su corazón: “Yo entiendo lo que me dice el padre Carlos, yo he sentido esa vida nueva de Jesús en mí, he sentido qué he nacido de nuevo, comprendo el diálogo de Jesús con Nicodemo cuando le dice, que hay que nacer de nuevo, pero no a la manera biológica, sino por la fuerza del agua y del Espíritu”, (en una clara alusión bautismal). Hoy te lo digo, estás llamado, estoy llamado, estamos llamados todos a una nueva vida, a ser nuevas criaturas, a parir en nosotros como dirá Pablo en la carta a los Efesios: “Al hombre perfecto, a la estatura de Cristo”. El hombre renovado, el hombre libre de apegos infantiles, de dependencias económicas, de miedos estructurales, el hombre en paz y en armonía consigo mismo, en estado de paraíso. El hombre que sólo entiende su vida como un proyecto de amor y de entrega, y allí encuentra la gran plenitud, la gran felicidad y el gran sentido para su vida. ¡Qué hermosa imagen de la mujer pariendo! Y claro, nos cuesta y sufrimos como la mujer en los dolores de parto, morir al hombre viejo del que habla Pablo, para dar a luz, parir al hombre nuevo con la estatura de Cristo, el hombre perfecto. En una tercera enseñanza y final, se nos habla de la alegría plena, que es la certeza indestructible de que Jesús es la gran verdad en nuestra vida. Y nos señala, o mejor, nos hace una promesa: “Volveré, volveré a verlos, no estén tristes; aunque el mundo se haya alejado de mí, aunque el mundo no haya reconocido mi presencia (dirá Jesús), no estén tristes, porque volveré a los creyentes, a ese resto de Israel, ese resto de la Iglesia, y se alegrará su corazón y nadie les podrá quitar esa alegría profunda”. Cómo nos repite la palabra alegría, cómo nos repite “Ya no habrá más tristeza en el hombre”, cómo la tristeza es ausencia de Dios, a veces es pura humanidad abandonada a los criterios materiales y del mundo, y cómo la alegría, es total confianza en quien todo lo podemos. Hoy más allá de oposiciones del mundo y más allá de distinguir entre las alegrías meramente externas que nos ofrece las cosas materiales y la alegría profunda que viene de la vida nueva en Dios, tú, libremente elige, empieza un nuevo camino, no tengas miedo, Jesús no te defraudará. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San juan 16, 20-23a Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Hch 18,9-18: Muchos de esta ciudad son pueblo mío. Estando Pablo en Corinto, una noche le dijo el Señor en una visión: – «No temas, sigue hablando y no te calles, que yo estoy contigo, y nadie se atreverá a hacerte daño; muchos de esta ciudad son pueblo mío.» Pablo se quedó allí un año y medio, explicándoles la palabra de Dios. Pero, siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se abalanzaron en masa contra Pablo, lo condujeron al tribunal y lo acusaron: – «Éste induce a la gente a dar a Dios un culto contrario a la Ley.» Iba Pablo a tomar la palabra, cuando Galión dijo a los judíos: – «Judíos, si se tratara de un crimen o de un delito grave, sería razón escucharos con paciencia; pero, si discutís de palabras, de nombres y de vuestra ley, arreglaos vosotros. Yo no quiero meterme a juez de esos asuntos.» Y ordenó despejar el tribunal. Entonces agarraron a Sóstenes, jefe de la sinagoga, y le dieron una paliza delante del tribunal. Galión no hizo caso. Pablo se quedó allí algún tiempo; luego se despidió de los hermanos y se embarcó para Siria con Priscila y Aquila. En Cencreas se afeitó la cabeza, porque había hecho un voto. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de hoy: Salmo 47(46), 2-3.4-5.6-7 Dios es el rey del mundo. Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra. Dios es el rey del mundo. Él nos somete los pueblos y nos sojuzga las naciones; Él nos escogió por heredad suya: gloria de Jacob, su amado. Dios es el rey del mundo. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas: tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad. Dios es el rey del mundo. Porque Dios es el rey del mundo: tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. Dios es el rey del mundo. Los príncipes de los gentiles se reúnen con el pueblo del Dios de Abrahán; porque de Dios son los grandes de la tierra, y Él es excelso. Dios es el rey del mundo. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 16, 20-23a: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – «Os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada.» Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.AlegríaAusencia de DiosGozoJesús no defraudaMiedosNo tengas miedoNuevo caminoSan JuanTristezaBibliaEvangelio¡No estén tristes... volveré!Alegría