Fundación Amén Cominicaciones2023-11-122023-11-122023-11-12http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/178https://drive.google.com/file/d/1eZUVOPPgZKMbtzo3EvCysHXFcqv7hEMu/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La parábola evangélica de las doncellas con lámparas, con y sin aceite para alumbrar, es la imagen bíblica de vivir la vida con sabiduría, o vivir la vida de manera necia, con insensatez. La sabiduría propiamente no habla de la posesión de mucho conocimiento o mucha erudición, la sabiduría es sobre todo un don del Espíritu Santo y nos habla de lo que no vemos, de una realidad radiante e inmarcesible que hay que buscar con humildad y constancia, como nos dice precisamente la primera lectura de hoy, (el capítulo 6, del libro de la Sabiduría). Pero presentemos cuatro grandes verdades alrededor del mensaje que hoy nos presenta este trigésimo segundo domingo del tiempo litúrgico ordinario. Primer gran mensaje, la sabiduría en la vida es solo fruto de la reflexión personal, de la oración humilde, confiada y constante ante Dios. Esa sabiduría se da a conocer a quienes la buscan sinceramente, meditar en la sabiduría, esto es en la ley de Dios, nos lleva a una vida prudente y luminosa. Es que la sabiduría es como lámpara en la noche, en la espera de Dios, el día final. La persona sensata busca sabiduría desde temprana edad de su vida, su juventud; por el contrario, la persona necia, insensata, buscará la sabiduría sólo al final de su existencia. En una segunda enseñanza, reconozcamos que el hombre sabio se esfuerza cada día por lo único que no puede perder y que es definitivo, la salvación eterna de su alma. Es que el hombre sabio apunta a lo que es esencial en su vida, y no sólo apunta a lo urgente o si se quiere a lo importante de cada día, su trabajo, su estudio, sus compromisos profesionales, familiares y de amistad; busca sin perder el norte lo esencial, la salvación de su alma. Hay que hacer aprendizajes que se guardan en el corazón, como se guarda aceite en ese depósito o alcuza de la lámpara, que tenían las vírgenes sensatas. Y con el salmo precioso de hoy, podemos decir que el hombre sabio es un eterno buscador de la sabiduría de Dios. En efecto, en las bellas estrofas del salmo de hoy decimos: ¡Mi alma está sedienta de ti Señor Dios mío, oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote; velando en la noche medito en ti, porque siempre Señor has sido mi auxilio! Seamos buscadores del único que nunca nos va a fallar, siempre nos va a sostener en la vida, ¡Dios y la vida sabia que Él nos puede comunicar! En una tercera enseñanza, reconozcamos que la sabiduría es el camino para tener una mejor calidad de vida. Es que un hombre sabio es un iluminado para tomar decisiones acertadas, un hombre sabio es fuerte frente a las pruebas de la vida, un hombre sabio sabe buscar su consuelo solo en Dios, un hombre sabio relativiza los problemas, los ubica en su justa proporción y no se deja dominar por las angustias de la cotidianidad, un hombre sabio siembra esperanza en las tormentas de la vida, porque sabe que el Señor su Dios no abandona, un hombre sabio finalmente es capaz de hacer claridad, discernimiento entre el bien y el mal obrar, entre lo que conviene y lo que no conviene a su vida. Finalmente, en una cuarta enseñanza, pidamos al Señor sabiduría que nos lleva a pensar y a reflexionar en el final de nuestra existencia, la muerte, y a decir con el rey sabio de Israel Salomón: “Señor, enséñame a calcular el número de mis años para que adquiera un corazón sensato”. Es que un hombre, una mujer, cuando sabe pensar en el final de su vida, cuando sabe que no vino al mundo para quedarse de semilla, cuando sabe que tiene que presentarse ante Dios, le dará peso existencial a cada una de sus acciones, dejará las locuras propias de la vida juvenil, las pasiones desordenadas que de momento excitan el espíritu y luego dejan vacío. El hombre sabio que sabe mirar el final de su vida, sabe presentarse ante Dios, con el peso de sus actos de justicia, de amor y de santidad. Señor, no dejes que nos aflijamos como los hombres sin esperanza al decir de la segunda lectura de hoy, y apoyados en la seguridad de que Cristo ha resucitado, tengamos en Él nuestra mayor sabiduría, Él guía, Él sostiene, Él cuida siempre nuestra vida. Señor, dame un corazón sabio para tomar decisiones acertadas en cada día de mi vida. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 25, 1-13 Primera lectura del día de hoy Sb 6, 12-16: Encuentran la sabiduría los que la buscan. La sabiduría es radiante e inmarcesible, la ven fácilmente los que la aman, y la encuentran los que la buscan; ella misma se da a conocer a los que la desean. Quien madruga por ella no se cansa: la encuentra sentada a la puerta. Meditar en ella es prudencia consumada, el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones; ella misma va de un lado a otro buscando a los que la merecen; los aborda benigna por los caminos y les sale al paso en cada pensamiento. Salmo del día de hoy Salmo 62, 2.3-4.5-6.7-8: Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío. Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua. ¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos. En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo. Segunda lectura del día de hoy 1Ts 4, 13-18: A los que han muerto Dios por medio de Jesús, los llevará con él. Hermanos, no queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él. Esto es lo que os decimos como palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para cuando venga el Señor, no aventajaremos a los difuntos. Pues él mismo, el Señor, cuando se dé la orden, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras. Evangelio del día de hoy Mt 25, 1-13: ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo! En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: -El Reino de los Cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: -«¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!» Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: -«Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas». Pero las sensatas contestaron: -«Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis». Mientras iban a comprarlo llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: -«Señor, señor, ábrenos». Pero él respondió: -«Os lo aseguro: no os conozco». Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.AlmaSabiduríaCalidad de vidaCaminoHombre sabioOración confiadaOración constanteOración humildeReflexión personalSalvación eternaVidaBibliaEvangelio¡Cuatro caminos de sabiduría humana!¿Cómo ser sabio?