Fundación Amén Comunicaciones2023-07-172023-07-172023-03-15http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/83https://drive.google.com/file/d/1bYJ45l9wJrOkEf0v5lRHbbYi6XI9he2p/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES En el evangelio de San Mateo Jesús nos presenta una enseñanza profunda y universal, Él no ha venido a abolir la ley judía, a venido a darle plenitud, espíritu, cumplimiento, sentido de vida. El viejo aforismo afirma que: “Hecha la ley, hecha la trampa”, esto se puede aplicar para la ley humana, pero no para la ley de Dios. Los fariseos y algunos hombres religiosos entendían la ley, como el fácil cumplimiento de prácticas puntuales y preceptos exteriores y esto es más fácil que vivir el perdón, la justicia, la misericordia y el servicio a los demás. Jesús nos advierte que no somos mejores que los escribas y fariseos y que no entraremos al Reino de los cielos, si no cumplimos la ley eterna de Dios. Pero esa ley que debe ser obedecida, tiene unas características, la ley de Dios es sobre todo sabia, es prudencia cumplir la ley de Dios nos dice el libro del Eclesiástico, en ella no hay insensatez y nos lleva a una vida buena, a una vida sabia. Pero también en un segundo momento decimos que la ley de Dios es verdadera, en ella no hay engaño, no hay falsedad, no hay intereses de grupo como en las leyes humanas. La ley de Dios es verdadera, no es una moda, no pasa, es una ley que permanece y atiende siempre el bien supremo del hombre. En una tercera característica, la ley de Dios es eterna, es para siempre, no es cambiante como los ordenamientos jurídicos, o las constituciones políticas de los Estados, no varía según el parecer y el capricho de los hombres. La ley de Dios en un cuarto momento es universal, aplicable a todos los hombres de todas las épocas, de todas las razas, lenguas y culturas, porque por más que los seres humanos en lo externo seamos muy diferentes, en el corazón somos universalmente iguales, necesitamos amar y ser amados, somos finitos, buscamos sentido para la vida. En un quinto elemento descubrimos que la ley o la norma de Dios es suave, sin violencia, de alguna manera quiere proponerse no imponerse como las leyes de los hombres. En un sexto elemento encontramos que la ley de Dios es paradójica, a veces es contradictoria con los criterios humanos; cuando el mundo nos dice atesore, la ley de Dios nos dice que seamos libres frente a los bienes y nos puede parecer paradójico en un corazón que por ambición quiere atesorar, pero allí hay una grande sabiduría. Finalmente, en un séptimo punto afirmamos, que la ley de Dios es escondida, a simple vista no la podemos reconocer, solo la descubrimos por la acción del Espíritu Santo en nosotros y es un poco como ese tesoro escondido, enterrado en una finca y se necesita ser un agudo explorador para poder reconocer esa ley de Dios. Hoy pídele al Señor, cuando nos han enseñado tanto la obediencia cerrera y absoluta a las leyes económicas, a las leyes bancarias, a las leyes penales, a las leyes laborales, a las leyes civiles, comerciales de los hombres, que aprendamos que la ley única y absoluta es la de Dios, la que no pasa de moda porque es eterna, aplicable a todos los hombres porque es universal, sabía porque nos lleva a una vida con sentido, verdadera porque no hay engaño en ella, suave porque no es impuesta sino propuesta, paradójica porque a veces va contra los criterios externos humanos, y escondida, solo reconocible por el hombre verdaderamente espiritual. Que el Señor te bendiga en este día, y nos ayude a ser dóciles a la ley divina de Dios y te bendecimos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. AménREFERENCIA BIBLICA DEL EVANGELIO Mateo 5, 17-19 Lectura del día de hoy Lectura del libro del Deuteronomio 4, 1. 5-9 Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo les enseño. Para que cumpliéndolos vivan y entren a tomar posesión de la Tierra que el Señor, Dios de sus padres, les va a dar. Miren, yo les enseño los mandatos y decretos como me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumplan en la tierra donde van a entrar para tomar posesión de ella. Obsérvenlos y cúmplanlos, pues esa es la sabiduría y la inteligencia de ustedes a los ojos de los pueblos, los cuales cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán: “Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran Nación”. Porque ¿Dónde hay alguna nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor nuestro Dios, siempre que lo invocamos? Y, ¿ dónde hay otra nación tan grande, que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo les propongo hoy? Pero, ten cuidado, y guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos, y que no se aparten de tu corazón mientras vivas; cuéntaselos a tus hijos y a tus nietos». Palabra de Dios Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 147 (146-147),12-13.15-16.19-20 R/. Glorifica al Señor, Jerusalén. Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. /R. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz; manda la nieve como lana, esparce la escarcha como ceniza. /R. Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos. /R. Evangelio del día de hoy Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 17-19 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No crean que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad les digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos». Palabra del Señor. Gloria a ti Señor JesúsEvangelioBibliaSan MateoLey de DiosSabia¡La ley de Dios no pasa!