Fundación Amén Comunicaciones2025-03-122025-03-122025-03-07http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/865https://drive.google.com/file/d/16PA-PRVxJlS4ynpnqI93npF9pTIjZfuV/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Hablemos del evangelio que hoy nos ocupa, el ayuno. Las personas entienden el ayuno por motivos estéticos, de belleza, adelgazamiento, tener un cuerpo lindo; las personas y la cultura también entienden el ayuno por motivos de salud, porque así lo prescribe el médico, porque se manda una dieta buscando bajar los niveles de colesterol o de grasa en nuestro organismo. Pero el mundo tiene dificultades para entender el ayuno por motivos religiosos, olvidamos que las grandes tradiciones religiosas del mundo: el judaísmo, el islamismo, el cristianismo, (religiones monoteístas) y aun las religiones místicas orientales, por ejemplo, el budismo, reconocen el valor incalculable del ayuno corporal. Descubramos tres grandes tesoros que encontramos en el ayuno que nos propone hoy el texto evangélico, y se nos pide también en el tiempo de la Cuaresma. El ayuno es una expresión de amor a Dios, así como una madre se priva de la abundancia de alimento para compartirlo con amor y por amor a sus hijos, así nosotros aprendamos a ofrendar a Dios y a disminuir a veces los excesos de comida y ofrendarlos con sentido religioso, por un cariño oblativo al Señor que nos da la vida y que nos da los alimentos de cada día. Pero encontramos un motivo segundo de ayuno religioso en nuestra vida y es disciplinar nuestra voluntad. A veces nos dejamos llevar por los sentidos, y nuestra cultura que nos ofrece tantos deleites sensibles, no entiende ni mucho menos el término de las prohibiciones o las limitaciones; pareciera que en nuestro mundo todo está permitido, nada se puede prohibir y en verdad todo lo podemos hacer, “pero no todo nos conviene” como dice el apóstol san Pablo. Hoy se nos invita a disciplinar nuestra voluntad, a reconocer que estamos por encima de nuestros deseos, apetitos voraces y pasiones personales, y el ayuno de alguna manera debilitando la fuerza y el vigor del cuerpo, fortalece la fuerza de la voluntad y sobre todo la fuerza espiritual. Pero entendemos en un tercer sentido, que el ayuno religioso con un sentido penitencial (esto es de expiación del pecado), cuando descubrimos que en nuestra vida nos hemos equivocado, hemos lastimado a otros, lastimando de paso a Dios que no quiere que nos dañemos, ni nos ofendamos unos a otros. Ayunar tiene un sentido penitencial, y de hecho en la tradición bíblica se muestra cómo las ciudades impenitentes de Sodoma y Gomorra se pretendía hacer un ayuno buscando expiar de su pecado y evitar su destrucción. Hoy reconoce, que hay un ayuno fundamental en tu vida y que estamos llamados a vivirlo en este tiempo cuaresmal y es ayunar del pecado, ayunar de odios y resentimientos, ayunar de las vanidades y apariencias de la vida y de la mundanidad, ayunar de la lengua, de murmurar y criticar a los demás, ayunar de egoísmos y de pensar solo en nosotros, viviendo de espalda a las necesidades a veces de personas muy cercanas a nosotros. Mucha razón tiene el profeta Isaías en la primera lectura de hoy, cuando afirma: “El ayuno que yo quiero es este, abrir las prisiones injustas, dejar libres a los oprimidos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestid al que ves desnudo y no cerrarte en tu propia carne”. En el fondo, descubre que no solamente ayunas por un cuerpo lindo (motivos estéticos) o por salud (motivos dietéticos), sino que hay un valor muy grande, cuando tu ayuno combinado con oración lo presentas a Dios. De hecho, Jesús habla: “De que solo se puede sacar ciertos demonios muy intensos en la vida personal con ayuno y oración”. ¿Quieres renovar tu vida?, ¿quieres renovar la vida de otras personas? Ayuna de alimentos y ora precisamente en ese tiempo de ayuno y alcanzarás, alcanzarás grandes bendiciones para tu vida y para la vida por quiénes ofreces tu ayuno. Que el Señor te bendiga abundantemente en este día. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 9, 14-15 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: del libro de Isaías 58, 1-9a. Esto dice el Señor Dios: «Grita a pleno pulmón, no te contengas; alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados. Consultan mi oráculo a diario, desean conocer mi voluntad. Como si fuera un pueblo que practica la justicia y no descuida el mandato de su Dios, me piden sentencias justas, quieren acercarse a Dios. “¿Para qué ayunar, si no haces caso; mortificarnos, si no te enteras?” En realidad, el día de ayuno hacen sus negocios y apremian a sus servidores; ayunan para querellas y litigios, y hieren con furibundos puñetazos. No ayunen de este modo, si quieren que se oiga su voz en el cielo. ¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza? ¿A eso llaman ayuno, día agradable al Señor? Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las correas del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor y te responderá; pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”». Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 51(50), 3-4. 5-6ab. 18-19 Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios, Tú no lo desprecias. Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios, Tú no lo desprecias. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra Ti, contra Ti solo pequé, cometí la maldad en tu Presencia. Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios, Tú no lo desprecias. Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. El sacrificio agradable a Dios es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, Tú, oh, Dios, Tú no lo desprecias. Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios, Tú no lo desprecias. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 9, 14-15 En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: « ¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán». Palabra del Señor». Gloria a ti Señor Jesús.Amor a DiosAyuno del pecadoDisciplinar la voluntadExpiación del pecadoExpresión de amorSan MateoSentido del ayuno religiosoBibliaEvangelio¡Ayuna del pecado!El ayuno religioso