Fundación Amén Comunicaciones2024-07-302024-07-302024-07-17http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/624https://drive.google.com/file/d/1ZFZMe_WHHADqzkdwG2T_YrsTFDlUSFfO/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES En una oración entrañable, dirigida por Jesús al Padre de los cielos, manifiesta en ella lo más profundo de su corazón, en una actitud de acción de gracias Jesús dirá: “Padre, Señor del cielo y de la tierra, te doy gracias, porque has escondido estas cosas, el mensaje del Reino de los cielos, a los sabios y entendidos, y se las ha revelado a la gente sencilla”. Reconocemos en esta afirmación, cómo el mensaje del evangelio, siempre es más permeable a los hombres y mujeres de sencillo corazón, que aquellos que, por condiciones económicas, académicas, de reconocimiento social, se sienten distintos, mejores, más sabios y entendidos que el común de la gente. Recordamos que, en tiempos de Jesús, la élite religiosa de Israel, conformada fundamentalmente por los rabinos, maestros de la ley y los fariseos, eran un poco los sabios y entendidos, y sin embargo tenían una grande dificultad para entender y asimilar el mensaje de Jesús, la vida nueva que Él nos comunica en amor, en libertad y en paz. Por el contrario, los pequeños, los pobres, los ignorantes, los marginados social y religiosamente, que quizás eran mirados con algún desprecio por escribas, maestros de la ley y fariseos, son los que mejor entienden y asumen el mensaje del Reino de los cielos. Esto nos muestra una verdad suprema, no se puede entender a Jesús, si no hay humildad de corazón. Sabemos que la humildad definida por Santa Teresa de Jesús como la reina de todas las virtudes, es una luz interior que nos lleva a mirar lo esencial de la vida. La palabra humildad viene de la lengua latina “humilitas” y ésta a su vez de la raíz “humus”, que nos recuerda un poco el compost de la tierra, la tierra que está llamada a ser pisada, la tierra que está por debajo de todo, la tierra que en el fondo es un signo de humildad. Hoy reconozcamos, que los humildes de esta tierra son amados por Dios y queridos por los hombres; por el contrario, descubramos, que los soberbios de corazón son abominables a los ojos de Dios y rechazados por los hombres. Vemos en la humildad, tres grandes verdades que hoy en nuestro mundo tan autosuficiente por la tecnología, por el conocimiento, por un poco de bienestar material, cree el hombre de hoy ser dios de sí mismo, pareciera que a veces conviviéramos con pequeños dioses, los que no se equivocan, los que tienen siempre la verdad y la razón. Y hoy descubramos entonces tres enseñanzas sobre la humildad. La primera, la humildad es camino seguro de libertad interior. El humilde no reclama para sí reconocimientos, no busca el aplauso humano, no está esclavo de darse importancia ante los demás, por eso el humilde es libre frente a las críticas, y también es libre frente a los halagos y las lisonjas humanas que son pasajeras, ellas las críticas o ellos los halagos tan pasajeros y efímeros como dura un aplauso humano, el juntar las manos. Pero hay una segunda enseñanza, el humilde encuentra en la humildad un camino para la verdad. Jesús nos dirá: “Que aprendamos de Él que es manso y humilde de corazón”, y reconocemos precisamente, que Él es camino, verdad y vida, porque es humilde en su ser. Es que el orgulloso vive engañado, el orgulloso construye una mentira en su propia vida a partir de la imagen falseada de su propio yo, lo que llamamos desde la psicología la extensión del ego. Hoy descubre cómo Jesús nos invita, a encontrar la verdad por el camino de la humildad. Pero habría una tercera enseñanza, y es que el humilde encuentra en la humildad un camino de santidad. No hay cielo sin la sabiduría propia de los humildes de corazón, y la humildad se consigue a través de dos sendas: la primera, pedir a Dios simpleza y sencillez de corazón, la segunda, aceptar con paz las humillaciones de la vida, por la vejez, por la injusticia, por la pérdida de capacidades, por la enfermedad, por la soledad, por la pobreza. Hay tantas situaciones humanas en la vida, que nos muestran y demuestran que no somos todopoderosos, que la imagen y el reconocimiento y el aplauso humano van y vienen y son cambiantes y veleidosos. Hoy Señor, te pedimos la sabiduría de ser humildes de corazón y reconocer como dice Jesús: “Que la gracia es al Padre de los cielos y de la tierra, porque la sabiduría del evangelio sólo ha sido revelada a los sabios y humildes, a la gente sencilla de corazón”. Que el buen Dios humilde por antonomasia, bendiga tu vida y te enseñe la verdadera sabiduría, y te bendigo, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 11, 25-27 Lectura del día de hoy Is 10,5-7.13-16: Así dice el Señor: ¡Ay Asur, vara de mi ira, bastón de mi furor! Contra una nación impía lo envié, lo mandé contra el pueblo de mi cólera, para entrarlo a saco y despojarlo, para hollarlo como barro de las calles. Pero él no pensaba así, no eran éstos los planes de su corazón; su propósito era aniquilar, exterminar naciones numerosas. Él decía: -Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi saber, porque soy inteligente. Cambié las fronteras de las naciones, saqueé sus tesoros y derribé como un héroe a sus jefes. Mi mano cogió, como un nido, las riquezas de los pueblos; como quien recoge huevos abandonados, cogí toda su tierra; y no hubo quien batiese las alas, quien abriese el pico para piar. -¿Se envanece el hacha contra quien la blande? ¿Se gloría la sierra contra quien la maneja? Como si el bastón manejase a quien lo levanta, como si la vara alzase a quien no es leño. Por eso, el Señor de los Ejércitos meterá enfermedad en su gordura; y debajo del hígado le encenderá una fiebre, como incendio de fuego. Salmo del día de hoy Salmo (94) 93,5-6.7-8.9-10.14-15: El Señor no rechaza a su pueblo. Trituran, Señor, a tu pueblo, oprimen a tu heredad; asesinan a viudas y forasteros, degüellan a los huérfanos. Y comentan: Dios no lo ve, el Dios de Jacob no se entera. Enteraos, los más necios del pueblo, ignorantes, ¿cuándo discurriréis? El que plantó el oído, ¿no va a oír? El que formó el ojo, ¿no va a ver? El que educa a los pueblos, ¿no va a castigar? El que instruye al hombre, ¿no va a saber? Porque el Señor no rechaza a su pueblo, ni abandona su heredad: el justo obtendrá su derecho, y un porvenir, los rectos de corazón. Evangelio del día de hoy Mt 11, 25-27: En aquel tiempo, Jesús exclamó: -Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.Camino a la santidadCamino para la verdadLibertad interiorSabiduríaBibliaEvangelio¡La verdadera sabiduría!Humildad