Fundación Amén Comunicaciones2024-06-212024-06-212024-06-17http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/594https://drive.google.com/file/d/1xd6_2SfDYLVECuIic0ha7JjOt95Ef48j/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura tomada del primer libro de los Reyes en el capítulo 21, nos continúa narrando todas las vicisitudes y la profunda condición humana, frágil, deleznable, de toda la realeza en tiempos gloriosos del pueblo de Dios, del Pueblo de Israel. Hoy nos presenta el caso de Ajab, rey de Samaria, que había pedido a Nabot de Israel, que le vendiera o le cambiara la viña que estaba contigua a su palacio, para extender su jardín, para hacerlo más grande. Nabot se negó a ello diciendo: “Es la herencia de mis padres, y no puedo vendértela, ni mucho menos cambiarla”. El rey un poco molesto, vuelve a su casa y su mujer, una mujer supremamente intrigante, Jezabel, le dice: “Que ejerza su poder”, y simplemente le hace firmar una carta, donde da orden de que dos hombres juren falsamente de que Nabot ha maldecido a Dios y al rey, y por eso debe morir lapidado. La intriga de la reina Jezabel se cumple, Nabot es señalado, enjuiciado, condenado y ejecutado a muerte, y luego con gran cinismo, le dirá a su esposo, el rey Ajab: “Ya puedes tomar posesión de la viña de Nabot, ya el hombre ha muerto”. Así se va construyendo la historia en las dinastías reales del pueblo de Dios, pero de alguna manera esta injusticia, estas intrigas, Dios pedirá cuenta de ellas. Esta primera lectura nos prepara, para entender mejor lo que venimos llamando las antítesis seis en total, que aparecen en el llamado Sermón del Monte del capítulo 5 de san Mateo y concreto esta quinta antítesis, que está formulada de la siguiente manera: “Se ha dicho esto, pero yo, Cristo les digo esto otro”, habla de la ley de la venganza. De hecho, la llamada ley del talión, tiene su origen no solamente en el pensamiento o en la revelación dada por Dios a Moisés, sino que es mucho más antigua y estaba establecida desde el código de Hammurabi, y allí no se buscaba precisamente vengar a nadie, sino atemperar, suavizar, moderar la venganza: “El ojo por ojo, diente por diente”, lejos de ser una ley de venganza infinita, busca suavizarla, atemperarla, moderarla de manera proporcional. Pero el Señor Jesús, que va mucho más allá de estas tesis, presenta una antítesis y el cumplimiento de la ley de Dios no es vengarse de nadie, sino por el contrario, ofrecer su vida, poner la mejilla, no hacer frente al que nos agravia. De hecho, presenta cuatro acciones concretas, que nos ponen a pensar a cada uno de nosotros, como desde la actitud más grave hasta la actitud más suave, “Debemos simplemente devolver bien por mal”, como dirá san Pablo en la carta a los Romanos: “Devuelve bien por mal”. Las cuatro acciones son: la bofetada en la mejilla derecha, que nos habla por la misma postura de no dar con la mano interna o con el lado interno de la mano, sino con la mano externa, lo que implicaba una grave humillación para quien recibía el golpe, la bofetada, la cachetada y por tanto se afectaba su honorabilidad. Una segunda actitud, no pelear por la túnica que nos sirve como protección para el frío y para dormir. Una tercera actitud, si se nos pide caminar el servicio obligado por el Imperio Romano para un civil, no caminar una milla, sino dos millas. Y el cuarto tema, el de los préstamos de dinero, más allá de ser codiciosos y demasiado apretados con el dinero, ser generosos con los demás. En el fondo estas cuatro actitudes, nos expresan una radical exigencia de desprendimiento, frente a lo que llamamos el honor personal, el tiempo dedicado a los demás, los bienes a los otros, el dinero con el que podemos contar y que es nuestra seguridad. En el fondo es poner en primer lugar a los hermanos, al prójimo que para Jesús son más importantes que nosotros mismos y nuestros personales intereses. Hoy cuánto nos cae esta quinta antítesis, cuando en el mundo tenemos una seria inclinación a defender el ego, el honor, la reputación, a cuidar los bienes personales, a no sentir obediencia a nadie; cómo Jesús nos invita a un comportamiento casi heroico, en nuestra decisión de vivir a contracorriente, desacostumbrándonos y amar el desprendimiento que nos lleva a ser profundamente libres. Esto no es fácil de obtener, pero repetimos, que Pablo en la carta a los Romanos capítulo 12, versículo 21, 1, 2, 2, 1, nos dirá: “No te dejes vencer por el mal, vence el mal a fuerza de bien”. De hecho, nos dirá antes, Pablo: “Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer, si tiene sed, dale de beber, haciendo esto amontonarás carbones encendidos sobre su cabeza”. Esto quiere decir, que, al devolver bien por mal, harás que el rostro de tu enemigo se enrojezca de vergüenza y lo moverás al arrepentimiento. Es el principio universal de la no violencia activa, que ha servido a líderes no cristianos como Mahatma Gandhi en la India, o líderes cristianos no católicos como Nelson Mandela en Sudáfrica o Martin Luther King Junior en el sur de los Estados Unidos, a enfrentar el mal con la fuerza pacífica del amor, de la justicia, confrontando de alguna manera en la conciencia de los adversarios. Hoy, cuando en nuestro mundo se habla de la viveza, del oportunismo, la conveniencia, la utilización y la instrumentalización sobre los demás, qué difícil es poner la otra mejilla; sólo quien es capaz de morir a su orgullo, morir a su ego, morir a su amor propio herido, puede ser aceptado el que sea abofeteado, cacheteado, golpeado en su mejilla derecha con la parte exterior de la mano de otro y semejante humillación en lo humano, sólo se puede entender, cuando hay un profundo amor que perdona y que no busca hacer estallar a tu adversario, a tu contrincante. Hoy, cuando sientes que no debes obediencia a nadie, y cuando la ley civil romana pedía que se acompañara a otra persona a caminar por lo menos una milla, llevarle parte de su equipaje; hoy nos cuesta a nosotros entender la obediencia frente a nada o frente a nadie. Hoy, cuando se nos habla de compartir, tenemos una rara tendencia a atesorar y asegurar nuestra vida desde los bienes materiales, la túnica o desde el dinero efectivo, no hacer préstamo a nadie diciendo: no tengo que darte. Por eso el mundo de desigualdad, de injusticia, de indiferencia, de egoísmo que hemos construido y del cual somos testigos; esto no nos hace mejores seres humanos, y si hay una sabiduría profunda, misteriosa, y si se quiere desafiante, retadora en la persona divina de Jesucristo, es en estas antítesis y sobre todo en esta: ¡De poner la otra mejilla, de no vengarnos de nadie, por más que nos hayan causado mal! A propósito de este evangelio, Mahatma Gandhi, el gran líder de la India que liberó 300 millones de indios de su país del dominio y la explotación de 300.000 británicos hace más de 80 años decía, no aplicando la parodia o la palabra: “Ojo por ojo, diente por diente”, sino que parodiaba la expresión: “Si seguimos la lógica, ojo por ojo, el mundo terminará ciego”. Sus palabras proféticas siendo un no cristiano, Gandhi, hoy se cumplen y vemos las guerras, la desproporción en la respuesta a las guerras y en conflictos en el medio oriente, y como esto generará de alguna manera un remolino, una creciente de odio, de rechazo, aunque de momento se gane una batalla, al final se puede perder la guerra para un pueblo, por no saber atenuar, la respuesta en la venganza a un mal que se nos ha causado. Hoy todos nosotros, cuanto necesitamos aprender del evangelio y que sabiduría tan profunda, para no vengarte de quien te robó en la sociedad comercial, del cónyuge a quien amaste, que ahora te ha traicionado y del que te divorcias; del hermano que pelea la herencia de los papás contigo, de aquel que fungía como tu amiga, tu amigo y ahora es tu mayor adversario. No es por el camino de la venganza, como construiremos un mundo mejor, y aunque este evangelio es supremamente exigente, Jesús no nos pide pruebas, no nos manda nada que no podamos cumplir. Que el Señor, nos dé la sabiduría para vivir este evangelio y vencer el mal con la fuerza del bien, y te bendigo en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 5, 38-42 Lectura del día de hoy 1R 21,1-16: Nabot el de Yezrael tenía una viña pegando al palacio de Ajab, rey de Samaría. Ajab le propuso: -Dame la viña para hacerme yo una huerta, ya que está cerca, pegando a mi casa – yo te daré en cambio una viña mejor, o, si prefieres, te pago en dinero. Nabot le respondió: -¡Dios me libre de cederte la heredad de mis padres! Ajab marchó a casa malhumorado y enfurecido por la respuesta de Nabot el de Yezrael, aquello de: «No te cederé la heredad de mis padres». Se tumbó en la cama, volvió la cara y no quiso probar alimento. Su esposa Jezabel se le acercó y le dijo: -¿Por qué estás de mal humor y no quieres probar alimento? Él contestó: -Es que hablé a Nabot el de Yezrael y le propuse: «Véndeme la viña, o, si prefieres, te la cambio por otra». Y me dice: «No te doy mi viña». Entonces Jezabel dijo: -¿Y eres tú el que manda en Israel? ¡Arriba! A comer, que te sentará bien. ¡Yo te daré la viña de Nabot el de Yezrael! Escribió unas cartas en nombre de Ajab, las selló con el sello del rey y las envió a los ancianos y notables de la ciudad, paisanos de Nabot. Las cartas decían: «Proclamad un ayuno y sentad a Nabot en primera fila. Sentad en frente a dos canallas que depongan contra él: ¡Has maldecido a Dios y al rey! Lo sacáis afuera y lo apedreáis hasta que muera». Los paisanos de Nabot, los ancianos y notables que vivían en la ciudad, hicieron tal como les decía Jezabel, tal como estaba escrito en las cartas que habían recibido. Proclamaron un ayuno y sentaron a Nabot en primera fila; llegaron dos canallas, se le sentaron en frente y testificaron contra Nabot públicamente: -Nabot ha maldecido a Dios y al rey. Lo sacaron fuera de la ciudad y lo apedrearon hasta que murió. Entonces informaron a Jezabel: -Nabot ha muerto apedreado. En cuanto oyó Jezabel que Nabot había muerto apedreado, dijo a Ajab: -Hala, toma posesión de la viña de Nabot, el de Yezrael, que no quiso vendértela. Nabot ya no vive, ha muerto. En cuanto oyó Ajab que Nabot había muerto, se levantó y bajó a tomar posesión de la viña de Nabot el de Yezrael. Salmo del día de hoy Salmo 5,2-3.5-6.7 : Atiende a mis gemidos, Señor. Señor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos, haz caso de mis gritos de socorro, Rey mío y Dios mío. Tú no eres un Dios que ame la maldad, ni el malvado es tu huésped, ni el arrogante se mantiene en tu presencia. Detestas a los malhechores, destruyes a los mentirosos; al hombre sanguinario y traicionero lo aborrece el Señor. Evangelio del día de hoy Mt 5,38-42: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente». Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehúyas. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.Buenas obrasFuerza pacifica del amorFuerza pacifica de la justiciaObrar en rectitudNo dejarse vencer por el malVencer el mal con el bienBibliaEvangelio¡Poner la otra mejilla!Amar a los enemigosAnimation