Fundación Amén Comunicaciones2025-07-182025-07-182025-07-11http://168.231.65.82:4000/handle/123456789/994https://drive.google.com/file/d/1Aota81131JdSkID5LvDXkDCLK6iaUHnu/view?usp=drive_linkTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Persevera más allá de la dificultad! La primera lectura tomada del Libro del Génesis nos habla del llamado que Dios hace a Israel, a Jacob en una visión nocturna. Con obediencia, Jacob responde: “Aquí estoy”. Y Dios se le manifiesta: “Soy el Dios de tu padre, no temas ir a Egipto, porque allí te convertiré en una gran nación. Yo bajaré contigo a Egipto y Yo mismo te haré subir, y José te cerrará los ojos” (hablando de su hijo). La promesa de Dios a los grandes patriarcas del pueblo elegido por el Señor. Pero luego encontramos la actitud y la obediencia de Jacob cuando dice: “Que, al salir de Beerseba, tomaron él y su familia el ganado, las posesiones que habían adquirido en Canaán, y emigraron a Egipto con todos sus descendientes, sus hijos, sus hijas, sus nietos y sus nietas, la obediencia al proyecto de Dios”. Finalmente nos presenta este texto de Génesis capítulo 46, el cumplimiento de la promesa, cuando José, avisado de que su padre Jacob, estaba en la tierra donde él había sido desterrado por sus hermanos, pero luego su vida había sido bendición para su pueblo. Sale a Gosen al encuentro de su padre, y nos dice de una manera profundamente humana y llena de ternura: “Que José, al ver a su padre anciano y obedeciendo el precepto divino, se echa a su cuello, llora y lo abraza pensando que nunca más lo iba a volver a ver, y su padre también”. Por su parte, dirá a su hijo: “El hijo menor, (el hijo de sus entrañas), ahora ya puedo morirme, después de haber contemplado tu rostro y ver que no te habían matado, que tú vives todavía”. Qué hermosa historia en donde la trama de envidias humanas, los hermanos de José llevaron a que Dios enderezara los renglones torcidos de los hombres y José fuera el instrumento para proveer alimento, comida y sustento para un pueblo hambriento, después de una larga sequía en la tierra de Canaán. Con razón el salmo precioso por demás nos invita a entonar y a decir: “El Señor es quien salva al hombre justo”. Y bellamente sus estrofas nos dicen: “Confía en el Señor, y haz el bien a los demás. Habitarás tu tierra, y reposarás en ella en fidelidad, sea el Señor tu delicia, y Él te dará lo que pide tu corazón”. Y continúa el salmo diciendo: “El Señor cuida los días de los hombres buenos, y su herencia durará por siempre. No se secará en tiempo de sequía, en tiempo de hambre se saciarán sus habitantes”. E Invita el salmista: “Apártate del mal, obra el bien y siempre tendrás una causa, porque el Señor ama la justicia y no abandona a sus hijos fieles. Los malvados serán exterminados, la estirpe de los malvados se extinguirá”. Y concluirá el salmo diciendo: “El Señor es quien salva al justo, Él es su alcázar, su escudo en el peligro. El Señor lo protege y lo libra, lo salva, porque se acoge a Él”. Pero pasemos al evangelio de Mateo en el capítulo 10, donde de manera sugestiva Jesús “envía a los apóstoles como ovejas mansas e inocentes en medio de la manada de lobos”. Pero les invita “a defenderse, y lo harán siendo sagaces como serpientes y sencillos y mansos como palomas”. Advertirá Jesús: “De que ellos, mensajeros del evangelio, serán entregados a los tribunales, azotados en las sinagogas, serán presentados ante reyes y gobernadores por su causa. Pero esto les dará ocasión de dar testimonio de Jesús ante estos gobernadores y ante el pueblo gentil”. Jesús les invita a la confianza y les dice: “No se preocupen por su defensa cuando sean llevados a tribunales, porque el Espíritu Santo les sugerirá en su momento lo que tienen que hablar, más allá de que habrá confrontaciones entre hermanos de sangre, entre padres e hijos, hijos contra padres, la familia misma podrá buscar su caída, creyendo, creyendo que con esto obedecen a la verdad”, (indicando la hostilidad del mundo aún de personas cercanas porque no han conocido al Hijo de Dios). Concluirá el evangelio: “Que más allá del odio que primero se dirigió a Jesús, nos invita a todos a la perseverancia final para alcanzar la salvación y cuando sea necesario huir, irse a otra ciudad, hay que hacerlo con tal de salvar la vida y preservar el anuncio del evangelio que ya un muerto, no puede anunciar más el evangelio”. Hoy te invito para que confíes en el Señor, para que perseveres más allá de las dificultades que la historia del cristianismo, la historia de la Iglesia ha sido sembrada de sangre de mártires, que han ofrendado su vida, no por cuidar un reloj que los apuñalearon, no por cuidar un carro que les pegaron un disparo con una pistola; sino que han entregado su vida por creer en Jesús, por anunciar el nombre de Jesús y por esperar la vida nueva que sólo nos viene de Jesús. Nos dirá finalmente el evangelio en palabras de Jesús: “En verdad les digo, que no acabarán las ciudades de Israel, antes de que regrese el Hijo del Hombre”, (hablando de sí mismo y haciendo una promesa): “Él volverá a nuestras vidas, aunque se ha ido, y nos ha enviado su Espíritu, Él personalmente volverá a nosotros, y la esperanza en su segunda y definitiva venida, nos tiene que animar y llenar de esperanza”. No te dejes asustar por los ladridos de los perros del mundo, por las bravuconadas de los bravucones de siempre. Confía en el Señor, haz el bien y tendrás, y no te faltará la bendición del Señor. Amiga, amigo, en este día que el buen Dios te conceda su paz, su fortaleza y te bendiga en abundancia. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 10, 16-23 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Gn 46, 1-7.28-30: Puedo morir, después de haberte visto en persona. En aquellos días, Israel con todo lo suyo se puso en camino, llegó a Berseba y allí ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Dios le dijo a Israel en una visión de noche: -Jacob, Jacob. Respondió: -Aquí estoy. Dios le dijo: -Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en un pueblo numeroso. Yo bajaré contigo a Egipto, y yo te haré subir; y José te cerrará los ojos. Al salir Jacob de Berseba, los hijos de Israel hicieron montar a su padre con los niños y las mujeres en las carretas que el Faraón había enviado para transportarlos. Tomaron el ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán y emigraron a Egipto Jacob con todos sus descendientes: hijos y nietos, hijas y nietas y todos los descendientes los llevó consigo a Egipto. Jacob envió por delante a Judá, a visitar a José, y a preparar el sitio en Gosén. Cuando llegaron a Gosén, José mandó preparar la carroza y se dirigió a Gosén a recibir a su padre. Al verlo se le echó al cuello y lloró abrazado a él. Israel dijo a José: -Ahora puedo morir, después de haber visto tu rostro, y que vives. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 37(36), 3-4.18-19.27-28.39-40 (R. 39a) El Señor es quien salva a los justos. Confía en el Señor y haz el bien, habita tu tierra y practica la lealtad; sea el Señor tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón. El Señor es quien salva a los justos. El Señor vela por los días de los buenos, y su herencia durará siempre; no se agostarán en tiempo de sequía, en tiempo de hambre se saciarán. El Señor es quien salva a los justos. Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás una casa; porque el Señor ama la justicia y no abandona a sus fieles. Los inicuos son exterminados, la estirpe de los malvados se extinguirá. El Señor es quien salva a los justos. El Señor es quien salva a los justos, él es su alcázar en el peligro; el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados y los salva porque se acogen a él. El Señor es quien salva a los justos. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Mt 10, 16-23: No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: -Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre: el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Creedme, no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del Hombre. Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.Bendición del SeñorConfianza en DiosFeFidelidad en la adversidadHacer el bienPerseveranciaPruebas de la vidaSan MateoBibliaEvangelio¡Persevera más allá de la dificultad!Adversidades