¡Aquí estoy para hacer tu voluntad!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-04-06T16:27:56Z | |
| dc.date.available | 2024-04-06T16:27:56Z | |
| dc.date.issued | 2023-01-15 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Juan el Bautista presenta a Jesús, como el cordero, la víctima inocente e indefensa, que es capaz de quitar el pecado del mundo. Cuando a veces nos sentimos esclavos de nosotros mismos, cuando afirmamos con el apóstol Pablo: “Hago el mal que no quiero y dejó de hacer el bien que quiero”, es bueno meditar expresión de Juan el Bautista contemplando a Jesús, como la ofrenda inocente e indefensa de Dios (el cordero), el único capaz de sanar y superar el engaño la esclavitud del pecado qué hay en el corazón humano. Pero Juan el Bautista va más allá y reconoce en Jesús, que él es testigo, Juan, de que el Espíritu Santo ha descendido sobre Jesucristo, y por eso tiene la autoridad para bautizar, ya no en un bautismo penitencial, solo de agua, sino un bautismo en el Espíritu Santo. “Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que ha de bautizar con Espíritu Santo”, afirmará el evangelista en este día. Pero ¿qué consecuencia nos preguntamos nosotros?, ¿a que misión nos compromete el bautismo que un día recibimos? Quizás estábamos muy pequeños, pero olvidamos que, entre los siete sacramentos de la Iglesia, es el más grande de todos, nos sana del pecado de origen, nos incorpora al cuerpo místico de la Iglesia, el cuerpo vivo de Cristo que es la iglesia, y además nos da la grandeza de la adopción filial, nos hace hijos de Dios, esto implica una dignidad inmensa para nuestra vida y una vocación de libertad y de plenitud. Pero detallemos tres misiones a las que estamos llamados todos nosotros por el bautismo. La primera: la señala el salmo responsorial que la liturgia de este domingo nos presenta, “Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”. El Hijo obediente al Padre Dios, descubre la necesidad de cumplir la palabra divina, para encontrar un camino de plenitud y de realización. Solo por la obediencia, aquella que hoy nos cuesta tanto entender, solo por la entrega y docilidad al Espíritu, encontraremos la más alta sabiduría para gobernar nuestra vida, la sabiduría del Evangelio. El Señor no quiere sacrificios ni ofrendas, Él quiere simplemente que hagamos su voluntad nos dirá el salmo de hoy: “Dios mío, lo quiero, llevo tu ley en las entrañas, yo esperaba con ansias al Señor; Él se inclinó y escuchó mi grito”. Toda la Biblia es un canto, a la bendición que reciben aquellos obedientes a Dios. Pero hay una segunda misión que estamos llamados a realizar como bautizados, además de nuestra obediencia a los mandamientos sabios y perfectos de Dios. Segundo o la segunda misión que estamos llamados a realizar: es la de ser luz de las naciones, según nos presenta el profeta Isaías en la primera lectura de la liturgia de este domingo. Conjurar la oscuridad, de alguna manera romper las insidias del maligno que nos engaña, sembrar la palabra de Dios como los profetas, dar amor por dónde vamos pasando, eso de alguna manera es ser luz de las naciones, para que la salvación llegue hasta los confines de la tierra. No es una tarea solamente del sacerdote, de la religiosa, todo bautizado por el mero hecho de ser hijo de Dios, está llamado a ser misionero del amor, de la misericordia y del perdón entre los suyos. Habrá finalmente, una tercera y última misión, y es: dar testimonio con nuestra vida, de la vida nueva que hemos recibido en el bautismo. Hemos muerto a nuestro pecado y hemos resucitado con Cristo Jesús, nos podemos llamar como Él: los hijos predilectos del Padre Dios; y sanados de nuestro pecado de origen, vamos por el mundo anunciando, más que con nuestras palabras, con nuestra vida, la alegría y la esperanza, el amor y la capacidad de servicio, que son propios de aquellos discípulos de Jesús, el que pasó su vida amando, perdonando, sirviendo, entregando la vida a los demás. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Juan 1, 29-34 Primera lectura del día de hoy Del libro de Isaías (49,3.5-6): El Señor me dijo: «Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso.» Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel –tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza–: «Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.» Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 40/ 39,2.4ab.7-8a.8b-9.10 Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad Yo esperaba con ansia al Señor; él se inclinó y escuchó mi grito; me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios. R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad Como está escrito en mi libro: «Para hacer tu voluntad.» Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes. R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad Segunda lectura del día de hoy De la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,1-3): Yo, Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Cristo Jesús, a los santos que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor de ellos y nuestro. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según san Juan 1, 29-34: En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Ése es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.” Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.» Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre Él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.” Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.» Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Bautismo del Espíritu Santo | |
| dc.subject | Cordero que quita el pecado | |
| dc.subject | Dar testimonio | |
| dc.subject | Hijos de Dios | |
| dc.subject | Hijos predilectos | |
| dc.subject | Obediencia a los mandamientos | |
| dc.subject | Padre Dios | |
| dc.subject | Ser luz de las naciones | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Aquí estoy para hacer tu voluntad! |
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