¡La caridad: Corazón del Evangelio!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
Lucas 21, 1-4
Lectura del día de hoy
De la profecía de Daniel 1, 1-6.8-20
El año tercero del reinado de Joaquín, rey de Judá, llegó a Jerusalén Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la asedió.
El Señor entregó en su poder a Joaquín y todo el ajuar que quedaba en el templo; se los llevó a Senaar, y el ajuar del templo lo metió en el tesoro del templo de su dios.
El rey ordenó a Aspenaz, jefe de eunucos, seleccionar algunos israelitas de sangre real y de la nobleza, jóvenes, perfectamente sanos, de buen tipo, bien formados en la sabiduría, cultos e inteligentes, y aptos para servir en el palacio; y ordenó que les enseñasen la lengua y literatura caldeas.
Cada día el rey les pasaba una ración de comida y vino de la mesa real.
Su educación duraría tres años, al cabo de los cuales pasarían a servir al rey.
Entre ellos había unos judíos: Daniel, Ananías, Misael y Azarías.
Daniel hizo el propósito de no contaminarse con los manjares y el vino de la mesa real, y pidió al jefe de eunucos que le dispensase de aquella contaminación. El jefe de eunucos, movido por Dios, se compadeció de Daniel y le dijo:
-Tengo miedo al rey mi señor, que os ha asignado la ración de comida y bebida; si os ve más flacos que vuestros compañeros, me juego la cabeza.
Daniel dijo al guardia que el jefe de eunucos había puesto para cuidarle a él y a Ananías, Misael y Azarías:
-Haz una prueba diez días con nosotros: que nos den legumbres para comer y agua para beber. Compara después nuestro aspecto con el de los jóvenes que comen de la mesa real, y trátanos según el resultado.
Él aceptó la propuesta e hizo la prueba durante diez días. Al acabar, tenían mejor aspecto y estaban más gordos que los jóvenes que comían de la mesa real. Así que les retiró la ración de comida y de vino, y les dio legumbres.
Dios les concedió a los cuatro un conocimiento profundo de todos los libros de la sabiduría. Daniel sabía, además, interpretar visiones y sueños.
Al cumplirse el plazo señalado por el rey, el jefe de eunucos se los presentó a Nabucodonosor. Después de hablar con ellos, el rey no encontró ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, y los tomó a su servicio.
Y en todas las cuestiones y problemas que el rey les proponía, lo hacían diez veces mejor que todos los magos y adivinos de todo el reino.
Palabra de Dios, te alabamos Señor
Salmo del día de hoy
Salmo: A ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
A ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito tu nombre santo y glorioso.
A ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres en el templo de tu santa gloria.
A ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres sobre el trono de tu reino.
A ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres tú, que, sentado sobre querubines, sondeas los abismos.
A ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres en la bóveda del cielo.
A ti gloria y alabanza por los siglos.
Evangelio del día de hoy
Del santo Evangelio según san Lucas 21, 1-4:
En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo:
-Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.
Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús
Description
TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
La Iglesia recuerda hoy a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, una de las apariciones más queridas y más populares en el mundo actual, y que datan del año 1830, en una de cuyas apariciones precisamente un día como hoy, 27 de noviembre, la Virgen María se aparece a la hermana, hija de la Caridad de san Vicente de Paúl, Catalina Labouré. En efecto, se presenta la Virgen de pie, sosteniendo en sus manos un pequeño globo coronado con una cruz, unos rayos de luz salían de sus manos y a su alrededor se formó un marco ovalado.
Este globo representa al mundo entero y a cada persona en particular; los rayos son los símbolos de las gracias que derramó sobre las personas que se lo pedían. La letra ¡M! coronada con una cruz y los dos corazones que aparecen en la imagen, son referencia al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María. En la cabeza de la Virgen se formó una corona, en la cual se leían estas palabras: ¡Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti!. Una voz le dijo a la hermana Catalina: “Hay que hacer una medalla semejante a esta que ves, las personas que la lleven recibirán grandes gracias y bendiciones, sintiendo la protección de la Virgen María”.
Lejos de pensar la hermana Catalina, que sería este sin lugar a dudas uno de los sacramentales marianos más queridos y más conocidos en el mundo entero, al lado de la camándula con el Santo Rosario y al lado del escapulario de la Virgen del Carmen.
Pero hablemos del evangelio que nos ocupa en este día. Jesús, que era un agudo observador de la condición humana, analiza las personas que entran al templo de Jerusalén, a depositar su ofrenda en las alcancías de dicho templo. Mientras unos hombres ricos echaban donativos en el arca de las ofrendas, de lo que no les hacía falta, de lo que les sobraba. Jesús encuentra una mujer viuda y pobre, signo en la Biblia de la persona indefensa y desprotegida, que entrega dos reales, dos monedas. Jesús dice a los suyos: “Sepan que esta pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero esta pobre mujer que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir”.
Aprendamos de este evangelio dos lecciones universales.
La primera, “la verdadera caridad cubre la multitud de los pecados” como dice el apóstol san Pablo. La caridad no se la hacemos al necesitado, al hambriento, al sufriente; la caridad o el favor nos lo hacemos a nosotros mismos, porque nos abrimos a un corazón generoso, de alguna manera asumimos el Espíritu de Cristo de donarnos y donar lo que tenemos y recibimos bendiciones futuras en la vida eterna.
Pero hay una segunda sabiduría tal vez más poderosa, estamos llamados a no dar bienes o limosnas de lo que nos sobra, sino aún de aquello que eventualmente necesitamos para vivir. La Madre Teresa de Calcuta, calcó magistralmente esta necesidad y este sentimiento de una auténtica caridad, afirmando: “Hay que dar hasta que duela y seguir dando hasta que deje de doler”. Es que cuando duele dar a los demás, es porque en el fondo estamos muriendo, sí, muriendo a nuestro egoísmo, muriendo a nuestra codicia de posesiones materiales, abriéndonos a un auténtico espíritu de generosidad y caridad, al mejor ejemplo, al mejor estilo de Jesús.
Señor, no dejes que mi corazón se endurezca, no permitas que yo con pocos o muchos bienes, sea una persona codiciosa que al final de la vida, al morir, nada me llevaré para la eternidad, sino sólo las obras de amor y generosidad que practiqué con los demás.
Señor, dame la gracia de ser libre y desprendido frente a los bienes terrenales.
Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.