¿Cúal es el camino de la plenitud de la vida?

dc.contributor.authorFundación Amén Cominicaciones
dc.date.accessioned2023-11-12T02:13:06Z
dc.date.available2023-11-12T02:13:06Z
dc.date.issued2023-11-01
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES En la solemnidad de todos los Santos, reconozcamos en este día inmenso que la mayor bendición del hombre es la vida divina, la vida de Dios en su corazón. Es que experimentar la paz de Dios, la esperanza de Dios, la alegría de Dios, el amor de Dios, en el fondo es experimentar la santidad de Dios en nuestra vida. Hoy, por intercesión de ese numerosísimo grupo de los elegidos de Dios, de los que gozan ya de su presencia, de la visión beatífica, pidamos su intercesión, para que nosotros peregrinos en este mundo, seamos también santos. La Iglesia de hecho, califica a través de los llamados procesos de canonización a numerosos hombres y mujeres en su santidad, venerables, beatos santos; pero más allá de esto encontramos, los llamados santos de a pie que, sin haber sido declarados como tal por el juicio autoritativo de la Iglesia, sabemos que fueron hombres y mujeres, que vivieron para el bien y la bondad. Pero hoy, a partir de diez sencillas frases, reconozcamos lo que significa la santidad para el hombre y la mujer del siglo XXI. Primera frase, la santidad es un llamado universal de Dios para todos los hombres. No es una invitación a un club de ricos, a un club de exclusivos donde no caben muchas personas, un club de privilegiados. La santidad es un llamado universal; de hecho, Jesús nos invita y nos dice: “Sean santos como mi Padre del Cielo es santo”. Segunda frase, la obra de santificación la realiza Dios a través de la Trinidad, habitando, o mejor inhabitando la Trinidad en el hombre, a través de la llamada gracia santificante que lo transforma y lo renueva. No es pues mérito humano nuestro cambio de vida, sino con humildad y total apertura del corazón y grande confianza en Dios, que la gracia santificante nos renueva. Tantos años que has querido dejar un rencor, un orgullo, un egoísmo, una codicia material y no has podido, simplemente porque no has dejado que la gracia de Dios renueve tu vida. Tercera frase, el santo es por excelencia un hombre pleno y feliz. Muy al contrario de lo que algunos piensan, que imaginan que la santidad es aburridora, tediosa, que no tiene sentido; el santo es un hombre, que no lleva nunca una vida frustrada, sino por el contrario, lleva una vida de plenitud porque vive la plenitud de la vida de Dios dentro de él. Con razón san Juan Bosco afirmaba, que: “La santidad consiste en estar siempre alegres”; y con razón el evangelio que hoy nos trae la liturgia de la Iglesia, nos habla precisamente de las bienaventuranzas, las dichas, las felicidades. Es que, si no fuimos santos, nunca seremos felices, y si no fuimos santos, la vida no valió la pena de ser vivida, o en otras palabras, la única tristeza grande y verdadera que hay en la vida, es la de haber muerto sin haber sido santos. En una cuarta frase, reconocemos que el Padre Dios nos quiere santos, no a pesar de lo que somos, nuestros defectos, sino a través de lo que somos. Esto es una sabiduría poderosa, Francisco de Sales ahora santo, fue un hombre irascible y luego transformado por Dios, pasó a la historia como el santo de la amabilidad. Teresa de Jesús ahora santa, estaba llena de soberbia y de orgullo en su corazón, y luego pasará a la historia, como aquella que dice, que: “Sólo en la humildad está la verdad del ser humano”. Saulo, luego será san Pablo el apóstol y misionero santo, pero siempre habrá hablado es la vida, de: “Esa espina que chuza su carne”, tenía sus luchas. Por eso Dios no nos llama a pesar de lo que somos, sino a través de nuestros defectos, a través de nuestras limitaciones humanas, a través de nuestras luchas personales. Quinta frase, el santo es el hombre o la mujer, que hoy más que nunca es luz del mundo, que ilumina, que guía, que señala el camino. Como decía muy bien Juan Pablo II que fue un verdadero Papa en el récord de canonizaciones y beatificaciones él decía, que: “La humanidad necesita de líderes que sean modelos de vida”. Y hoy, más allá del capo del narcotráfico, del futbolista famoso, de la modelo de pasarela, de la cantante, la actriz, el presentador o presentadora de farándula, hoy se necesitan héroes gigantes, que nos muestren qué es lo esencial en la vida, y eso lo hace sólo el santo por eso es luz del mundo. Pero también el santo es sal de la tierra, porque da sabor a la vida insípida que llevamos y purifica nuestra vida, la preserva de la corrupción que se puede dar en nuestro corazón. Finalmente, como dice Jesús a sus discípulos: “Sean luz del mundo, sal de la tierra, pero también levadura que fermente la masa, que transforme muchas vidas en nuevas vidas”. Nunca olvidemos, que los grandes impulsadores jalonadores de la humanidad, son, más allá de líderes políticos, de líderes empresariales, de líderes mediáticos; los grandes jalonadores de la humanidad, son los santos por su estatura moral y espiritual. En una sexta frase, decimos que el santo es el que creyó y confió siempre inquebrantablemente en Dios. Se experimentó muchas veces probado, pero nunca, nunca abandonado de Dios. Es que toda su fortaleza espiritual, nace de la certeza, de la confianza absoluta del amor de Dios, y esto lo sostiene más allá de cualquier tipo de pruebas. En una séptima frase, el santo es el que esperó contra toda esperanza. No hablamos de una esperanza humana, sino divina, no es una esperanza ingenua, no es una utopía, una quimera, una quijotada. Esperar contra toda esperanza es esperar en Cristo resucitado, vencedor del mayor mal humano la muerte, y por tanto puede vencer los males menores, las adversidades menores de la vida. En una octava frase, el santo es aquel que nunca se cansó de amar. No dejó apagar el ardor de su corazón, no dejó endurecer su alma, más allá de que vivió traiciones, ingratitudes, siguió amando; y ¿por qué lo hizo?, porque se experimentó amado por “el amor de Dios, que no cansa ni se cansa”, como dirá san Juan de la Cruz. En una novena y penúltima frase, el santo siempre abrazó su cruz, persecuciones, ingratitudes, traiciones, dificultades, incomprensiones humanas; sintió el peso de la cruz que le talló, pero no la tiró ni renegó de ella, sino que la abrazó, y aunque a veces sentía que se caía una y otra vez, se levantaba. Por eso el santo no es el que nunca cayó, sino el que siempre se levantó, y el santo, es el que hace siempre lo que Dios quiere para su vida. En una décima y última frase, decimos, que hoy la crisis de los matrimonios, la crisis de las familias, la crisis de la Iglesia, la crisis de la sociedad; en el fondo es crisis de santidad, falta de santidad en los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Es que si el policía hace lo que le toca hacer sin corrupción, si el universitario hace lo que le toca hacer, si el sacerdote o la religiosa son buenos pastores de almas, y el profesor hace lo suyo; si el esposo, la madre, el dirigente, el obrero, hacen lo suyo de cara a Dios, nuestra sociedad sería mejor, sin corrupción, sin egoísmos, sin injusticia. No olvidemos, que Cristo nos quiere santos y que el siglo XXI, nuestro tiempo, hoy más que nunca necesita santos, porque en épocas de grandes crisis como la que vivimos, se necesitan grandes santos, faros de luz que muestren el camino. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 5, 1-12a Primera lectura del día de hoy Del libro del Apocalipsis 7, 2-4.9-14 Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar, diciéndoles: «No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que marquemos en la frente a los siervos de nuestro Dios.» Oí también el número de los marcados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel. Después, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritaban con voz potente: ¡La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero! Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes, cayeron rostro a tierra ante el trono, y adoraron a Dios, diciendo: Amén, La bendición, y la gloria, y la sabiduría, y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén. Y uno de los ancianos me dijo: Esos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido? Yo le respondí: Señor mío, tú lo sabrás. Él me respondió: Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus mantos en la sangre del Cordero. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo (24) Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor. Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: Él la fundó sobre los mares, Él la afianzó sobre los ríos. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor. ¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor. Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor. Segunda lectura del día de hoy De la primera carta del apóstol san Juan 1Jn 3, 1-3: Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues, ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a Él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él, se hace puro como puro es Él. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12a En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y Él se puso a hablar, enseñándoles: -Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. -Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. -Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. -Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. -Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. -Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. -Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. -Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. -Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
dc.identifier.urihttp://72.167.44.240:4000/handle/123456789/167
dc.identifier.urihttps://drive.google.com/file/d/1e1K5FrDcn3HyD071-WVCVZtTHTqvtVWw/view?usp=drive_link
dc.subjectCamino
dc.subjectDios
dc.subjectGuía
dc.subjectIluminar
dc.subjectLuz del mundo
dc.subjectLlamado universal
dc.subjectSanto
dc.subjectVida
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¿Cúal es el camino de la plenitud de la vida?
dc.title.alternative¡La Santidad!

Files

Original bundle

Now showing 1 - 2 of 2
Loading...
Thumbnail Image
Name:
MINIATURA-EVANGELIOS-01-NOVIEMBRE-2023.png
Size:
642.79 KB
Format:
Portable Network Graphics
Loading...
Thumbnail Image
Name:
Síntesis nov.1.2023.jpg
Size:
217.82 KB
Format:
Joint Photographic Experts Group/JPEG File Interchange Format (JFIF)

License bundle

Now showing 1 - 1 of 1
Loading...
Thumbnail Image
Name:
license.txt
Size:
1.71 KB
Format:
Item-specific license agreed to upon submission
Description: