¡Vivir de apariencias!

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 23, 27-32 Lectura del día de hoy Miércoles, 28 de agosto – Ciclo B 2Ts 3, 6-10.16-18 • El que no trabaja, que no coma. Hermanos: En nombre del Señor Jesucristo os exhortamos: no tratéis con los hermanos que llevan una vida desordenada y se apartan de la tradiciones que recibieron de mí. Ya sabéis cómo tenéis que imitar mi ejemplo: No viví entre vosotros sin trabajar, nadie me dio de balde el pan que comí, sino que trabajé y me cansé día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviera derecho para hacerlo, pero quise daros un ejemplo que imitar. Cuando viví con vosotros os lo dije: El que no trabaja, que no coma. Que el Señor de la paz os dé la paz siempre y en todo lugar. El Señor esté con todos vosotros. La despedida va de mi mano, Pablo; ésta es la contraseña en toda carta; ésta es mi letra. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos vosotros. Amén. Palabra de Dios Salmo del día de hoy Salmo 128/127, 1-2.4-5 ℟. Dichosos los que temen al Señor. Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás el fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida. Evangelio del día de hoy Mt 23, 27-32 Sois hijos de los que asesinaron a los profetas. En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: –¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crímenes. ¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: «Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas»! Con esto atestiguáis en contra vuestra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres! Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Hablemos del evangelio que nos presenta la liturgia en este día, continuamos meditando el capítulo 23 de san Mateo y los famosos ayes, críticas o cuestionamientos que Jesús hace de los escribas y fariseos por su hipocresía y por su esclavitud de las apariencias. Sus palabras no pueden ser más descriptivas y si se quiere, dolorosas. Jesús, en efecto le dice a los fariseos: “Que parecen sepulcros blanqueados, que por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre”. Que expresión tan descriptiva y de alguna manera tan dolorosa para hablar del alma de un hombre, no parecieran palabras del Hijo de Dios que es solo misericordia, pero en el fondo reconocía que los fariseos y los escribas, estaban lejos de la salvación, precisamente por esa falsa seguridad religiosa en la que ellos se cobijaban, en el cumplimiento, cumplo y miento de las leyes, de los ritos y de algunos dogmas aprendidos en las escuelas rabínicas. Hoy meditemos a partir de esta palabra de Jesús, cuáles son las tentaciones universales que vivimos los hombres hoy. Y una primera que podríamos señalar, es la de vivir de apariencias en una nueva forma de fariseísmo. En efecto señalará Jesús: “Que muchas obras de escribas y fariseos las hacen para ser vistos y admirados por los hombres, en sus vestidos, en los primeros puestos en las sinagogas, en los banquetes, en la exigencia de ser llamados maestros y que se les rinda reverencias. Hoy descubramos, que nosotros muchas veces, esclavos de la apariencia, mostramos la condición económica o social que no tenemos, hablamos de las relaciones políticas que no poseemos, alardeamos del estudio, la formación académica y los viajes que nunca hemos realizado, a veces presumimos del éxito profesional que nunca hemos alcanzado. Sin darnos cuenta ante familiares y ante amistades cercanas, nos encanta por vanidad, presumir, presentarnos, alardear vanidosamente, de apariencias externas, sociales, económicas, físicas inclusive, que en el fondo no tenemos. Construir sobre apariencia en el fondo, es construir sobre un proyecto de vida mentiroso, construir sobre un proyecto de vida irreal. Siento, por ejemplo, en algunos matrimonios, que han construido sobre lo que no es esencial, por ejemplo, tener unos bienes materiales, por ejemplo, prestar dinero para viajar, disfrutar y distraersen, pero en lo esencial de la unión matrimonial que es el amor, no se cultiva y por eso se puede perder fácilmente. Siento en un segundo caso, como somos esclavos de la vida social, compramos acciones en clubes exclusivos, donde no pueden acceder sino pocas personas, pero a veces en esa mentira económica en la que vivimos, nos vemos alcanzados para pagar el colegio de los hijos, la casa o el apartamento donde vivimos, la universidad y educación de los niños, y en el fondo terminamos reventados con imposibilidad de pagar simplemente por sostener una apariencia, una imagen social ante los demás. Qué no decir cuando compramos una casa, un mercado, unos servicios públicos que pagamos y que nos vemos permanentemente expuestos a hacer préstamos, porque no logramos sostener nuestro estatus o nivel social, somos a veces hombres y mujeres esclavos de la apariencia, del qué dirán. En el moderno mundo digital, cuánto ostentamos con fotos a manera de selfie, en la webcam, en el restaurante, en el crucero, en la finca, en la playa, con amigos; a toda hora estamos alardeando, subiendo fotos a nuestras redes sociales, aparentando una felicidad y una alegría efímeras. Jesús nos quiere libres, Jesús nos quiere absolutamente abiertos a la verdad, Jesús quiere que vivamos en la realidad profunda del propio ser. De estas afirmaciones concluyamos dos verdades profundas para nuestra vida. La primera, la mayor sabiduría de la vida es la humildad. Es que el que vive en la humildad vive en la verdad, un hombre humilde es un hombre libre, por el contrario, un hombre vanidoso es esclavo de la imagen frente a los demás. No caigas en fariseísmos modernos, en vivir de apariencias frente a los demás y de fungir incluso como sepulcro blanqueado externamente, pero lleno de podredumbre, de pecado, de miedos, de inseguridades, de dolores dentro de tu corazón. Construye tu vida desde el ser interior, no desde el aparecer exterior, la apariencia pasa, la apariencia es caduca. Una segunda verdad que podemos encontrar como respuesta a la tentación de no caer en la apariencia de los fariseos, es vivir la vida en el amor y en el servicio. Las dos grandes columnas de la existencia que nos señaló Jesucristo hace 2000 años, como principios fundamentales de la vida, son precisamente estos: la vida es grande cuando se vive para amar a los demás y un amor en acción que se vuelve servicio. En efecto, Jesús afirmará: “El más grande entre ustedes no es el que aparenta, el más importante entre ustedes no es el que ostenta vanidosamente ante los demás; el mayor entre ustedes sea su servidor, ustedes están llamados a servir a los demás”, y Él advierte: “El verdadero poder está en el servicio y no en las vanas apariencias ante los hombres”, y si no entendemos esto, descubriremos esta verdad: “Que quien se ensalza en la vida será humillado, y quien se humille por el contrario, será ensalzado por Dios”. En una tercera afirmación y final, reconocemos que la cruz nos ilumina el camino de la vida. El sufrimiento, queridos amigos, nos purifica, nos despoja de vanidades, nos acerca a la verdad profunda sobre nosotros mismos. El sufrimiento, por ejemplo, de la soledad, de la enfermedad, el sufrimiento de una quiebra económica, el sufrimiento con ocasión de un fracaso afectivo, de la misma vejez. La pérdida de belleza nos lleva a ubicarnos, en la verdad profunda de nuestro ser y en reconocer que vamos pasando en el mundo, que va pasando nuestro cuarto de hora, que esa apariencia frente a los demás, es simplemente una vanidad, una vanagloria sin sentido. Los golpes de la vida ciertamente, nos llevan a buscar el ser dentro de nosotros mismos donde mora Dios y no a ser esclavo de las apariencias y las vanidades externas frente a los demás. Señor, dame sabiduría para saber gobernar mi vida, Señor, ayúdame a no caer en fariseísmos modernos, en ser esclavo de las apariencias, las vanidades ante los demás. Que el buen Dios te bendiga abundantemente en tu trabajo y en tu familia en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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