¡Guías ciegos!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
San Mateo 23, 13-22
Lectura del día de hoy
2Ts 1, 1-5.11b-12
El nombre del Señor será glorificado en vosotros y vosotros en él.
Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses en Dios, nuestro Padre, y en el Señor Jesucristo.
A vosotros gracia y paz de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo.
Debemos dar continuas gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es justo, pues vuestra fe crece vigorosamente y sigue aumentando el amor mutuo de todos y cada uno de vo sotros.
Esto hace que nos mostremos orgullosos de vosotros ante las iglesias de Dios por vuestra paciencia y vuestra fe en medio de todas las persecuciones y tribulaciones que estáis soportando.
Así se pone de manifiesto el justo juicio divino, de manera que lleguéis a ser dignos del reino de Dios, por el cual padecéis.
Nuestro Dios os haga dignos de la vocación y con su poder lleve a término todo propósito de hacer el bien y la tarea de la fe. De este modo, el nombre de nuestro Señor Jesús será glorificado en vosotros y vosotros en él, según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.
Palabra de Dios
Salmo del día de hoy
Salmo 96 / 95, 1-2a.2b-3.4-5
℟. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. ℟
Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. ℟
Porque es grande el Señor,
y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles no son nada,
mientras que el Señor ha hecho el cielo. ℟
Evangelio del día de hoy
Mt 23, 13-22 • ¡Ay de vosotros, guías ciegos!
En aquel tiempo, Jesús dijo:
«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito, y cuando lo conseguís, lo hacéis digno de la «gehenna» el doble que vosotros!
¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: «Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga»! ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro?
O también: «Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga». ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar, jura por él y por cuanto hay sobre él; quien jura por el templo, jura por él y por quien habita en él; y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él».
Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
La primera lectura que nos trae hoy la liturgia de la Iglesia del apóstol Pablo a los tesalonicenses, la segunda carta, Pablo saluda a la comunidad de tesalónica y les desea: “Gracia y paz”, un saludo típico del apóstol a las comunidades, desearles gracia y paz de parte de Dios Padre y de su Hijo, el Señor Jesucristo. Los invita a dar gracias continuamente, porque su fe crece vigorosamente y con la fe, el amor mutuo entre ellos; también les invita a sentirse orgullosos, porque con paciencia han soportado persecuciones y tribulaciones con ocasión del anuncio del Reino de los cielos, muchas veces padecimientos dolorosos, pero han salido adelante. Y sólo de esta manera el nombre de Jesús será glorificado y ellos serán glorificados con su buen comportamiento en el nombre de Jesús y del Padre de los cielos.
Pero contrariando esta carta primera, que dirige Pablo a la comunidad de tesalónica, iniciamos una serie de invectivas, cuestionamientos y críticas, que lanza Jesús a los fariseos de su tiempo, que se sentían mejores y distintos de los demás. En efecto, este capítulo 23 de san Mateo, repetimos capítulo 23, se hace famoso, porque Jesús lanza siete invectivas, siete críticas dolorosas, hablando de las incoherencias y contradicciones de aquellos, que contrariamente a lo que vivían, estaban llamados a ser guías y modelos de actuación para el pueblo, para la gente de sencillo corazón.
En este capítulo que leeremos a lo largo de esta semana, hoy se nos presenta tres de las siete invectivas, reclamos, reproches o ayes que hace Jesús cuando dice: “Ay de ustedes, fariseos y escribas hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los cielos, ni entras ustedes, ni dejan entrar a los que quieren conocer la vida nueva de Dios”. Llama la atención que se repite la palabra hipócrita, para significar que su vida y su hablar, tiene una manifestación, una línea, pero el comportamiento y el vivir, tiene otra línea completamente distinta.
En una segunda y tercera invectiva, los tilda a los fariseos de guías ciegos, que hablan de jurar por el templo que no obliga, pero sí por el oro del templo, o que hablan de que no obliga a jurar por el altar, pero si obliga a hacerlo por la ofrenda del altar, olvidando que el oro es valioso, si está consagrado por el templo, y la ofrenda es valiosa si está consagrada en el altar del templo. Los tilda de ciegos, y esta crítica se vuelve más irónica, porque ellos, escribas que se llamaban a sí mismos maestros y conocedores de la ley, y los fariseos que se presentaban como observantes y hasta escrupulosos cumplidores, hasta los más mínimos detalles de la ley, hacen exactamente lo contrario.
Precisamos que los famosos ayes o reproches de Jesús, no son propiamente un llamado a la conversión de los fariseos, sino que, en el fondo, con dolor, es un anuncio del juicio severo que les espera a aquellos, que no entraron a la dinámica del evangelio y de la salvación, por la fuerza de la fidelidad, de la misericordia y de la justicia, como nos dirá el evangelio de mañana, sino que se quedaron en ser cositeros, detenidos en la casuística, en pequeñas cosas. Es que el texto de mañana, que lo podemos enlazar con el de hoy, nos habla de la justicia, la misericordia y la fidelidad, y la justicia en Mateo es la perfecta obediencia a la voluntad de Dios. La misericordia refleja esa relación con el prójimo y el modo de actuar de Dios, que siempre es compasivo, y la fidelidad es presentada como el mayor atributo de Dios en el antiguo testamento, y habla de un proceder consecuente, coherente, sin falsedades y sin doblez. Por eso, prescindir un fariseo o un escriba de la justicia, de la misericordia, de la fidelidad a Dios, es prescindir de lo esencial para quedarse en lo accidental, lo accesorio, lo formal, lo exterior. Fariseos siempre han existido y existirán, y en ti está, que mires si buscas lo esencial del evangelio, que es amar, perdonar, servir, gastar la vida por los demás, o te quedas simplemente en legalismos, en formas exteriores que fácilmente se pueden cumplir, violando de fondo el espíritu de la ley.
Dios, tú conoces nuestro corazón, sabes lo fácil que es caer en el fariseísmo, escandalizarnos como lo hacían ellos, hasta rompernos, rasgarnos los vestidos diciendo: “Anatema”, (condenado sea otro), pero no miramos la viga fuerte y grande, que hay en nuestro ojo, reparando sólo en la paja que hay en el ojo ajeno.
Que, en la familia, en lo político, en las empresas, en la vida social, en la vida laboral, en la vida eclesial, no nos quedemos en exterioridades, que apuntemos a lo esencial, que nos libres de la tentación universal de ser fariseos.
Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.